Oremos para que el Espíritu Santo
nos dé una auténtica hambre del Señor.
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú sacias a los hambrientos
con el alimento que necesitan,
y no dejas a los pobres
partir con las manos vacías.
Sigue proclamándonos la Palabra de tu Hijo
como inspiración y guía de nuestra vida.
Que Jesús nos sustente y nos restaure
con su pan de vida
y nos rejuvenezca con su bebida de alegría,
para que sepamos compartir nuestras personas,
los unos con los otros,
y llegar a alegrarnos mutuamente.
Que tu pan de vida sea la prenda
de tu dicha y felicidad eternas .
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Para saber más sobre la Eucaristía:
Milagro Eucarístico en Lanciano (Web)