Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

 






Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo


El evangelio se puede leer a la luz de la primera lectura, la dramática situación del pueblo en el desierto. Dios ha conducido a Israel a una situación horrorosa. No existe ningún camino, no tienen pan ni agua, no poseen mayor seguridad y nadie habla de una posible salvación. Solo mantienen una fe ciega en Dios y en su Palabra. La fe es suficiente. Es la premisa del milagro del maná.

El evangelio completa esta fusión entre la Palabra de Dios y el maná (pan) en la persona de Cristo, quien dándose a si mismo realiza la unidad de ambas. Solo aquel que lo recibe como alimento tiene en si la Palabra de Dios y a Dios mismo, en cierto sentido. Esto roza lo increíble. Jesús no explica como puede realizarse este milagro, superior al mana que comieron los antepasados en el desierto, que, después de comerlo y quedar saciados, <<murieron" (vi 58). Jesús quiere que, al participar en la eucaristía, pensemos que en el desierto de nuestra vida también podemos lanzarnos como hambrientos a los brazos de Dios.

Jesús no explica como tiene lugar el milagro. Sin embargo, si precisa como él es <<el pan de vida". Prepara a los discípulos, por medio de la fe, a una afirmación aun más asombrosa: el pan que le ofrece a los hombres para que realmente lo coman es él. Por esto dice: <<Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida" (v 55). Sorprendentes palabras, porque, de no ser así, comenta: <<No tendréis vida en vosotros" (xc 53). Se refiere a la muerte en cruz como ofrenda  sacrificial de su carne entregada por nosotros para que vivamos siempre con él. Jesús nos da a comer su propia carne inmolada en la cruz para que <<vivamos para siempre" (v. 58). Si nos tomamos en serio estas palabras, descubrimos que la carne de Jesús inmolada en la cruz se convierte en la comunión eucarística en la unión profunda de vida con él. Uniéndose a nosotros, a nuestra debilidad, Jesús se transforma en nuestro pan.

Todo esto es, efectivamente, una locura divina, y supera cualquier esfuerzo humano que intente captar su sentido insondable. Solo se comprende si concebimos que Dios es amor con sinceridad, preguntémonos si creemos real y verdaderamente en la vida eterna. La vida eterna no es otra que la vida de Dios. Y nuestra vida se encuentra en el amor de Dios, un amor tan grande que vence todas nuestras debilidades. Y precisamente porque somos débiles, Dios viene en nuestra ayuda.

Nos impresionan las palabras del Senior proclamadas en el evangelio de hoy. Significan que la <<muerte" no tiene ninguna posibilidad de acceso allí donde se come <<el pan de la vida". Sabemos que el pan de la vida es la carne de Jesús entregada para la vida del mundo. Quien come su carne vive en Cristo. Es transformado en una realidad eterna. Y desde ahora. Vive ya la vida eterna, que es propia de Dios.

Después, el futuro: <<Y yo lo resucitaré el último día". El horizonte de la eucaristía es la resurrección de los muertos: <<El que come mi carne y vive mi sangre tiene vida eterna". Nunca más el horror del desierto, la angustia de la noche y las insidias del camino, sino la vida eterna. Mejor aun, el misterio del amor que reina entre el Padre y el Hijo en la Santísima Trinidad. La vida eterna esta presente en quien come el cuerpo de Cristo. Es una realidad tangible. Es una vida que extiende y propaga el fuego inagotable de Dios y transforma al hombre, preparándolo para la <<boda eterna". Por cierto, siempre existe el riesgo de tropezar en las propias limitaciones. Pero el Seńor es el <<pan vivo" que esta continuamente a nuestra disposición, El nos ayuda a vivir en la fe, esperanza y caridad y a gustar desde ahora, incluso sufriendo la soledad del desierto, la verdad de la resurrección. No por nada la vida eterna es la resurrección.

Ahora sólo nos queda corear el gozo y la alegría de haber encontrado en el corazón de nuestra vida un camino que no conocíamos. El camino que conduce a la resurrección. Desde ahora, y hasta el final, la resurrección esta aquí con nosotros: <<El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día" (Jn 6,54).

Te damos gracias, Dios de eterno amor por el regalo de la eucaristía, comuni6n y uni6n con Cristo y los hermanos. Cuando participamos en la eucaristía no sólo nos unimos a Cristo y formamos una sola cosa con el (<<un solo cuerpo"), sino que nos ponemos en común unión entre nosotros y nos convertimos en <<un solo cue1po" con Cristo y los demás. Te pedimos perdón porque no siempre hemos experimentado el misterioso e irresistible atractivo de la eucaristía, porque a veces hemos gastado el tiempo en conseguir seguridades personales, embaucados por nuestros egoísmos y atrapados por la desconfianza y la desesperaci6n.

Te rogamos, Padre, que nos concedas el don de la sabiduría para que comprendamos que la fatigosa peregrinación por el desierto de nuestra vida es ya una confortable estancia en la patria del cielo. Porque <<no sólo de pan viva el hombre", sino de ese <<pan" que es él, en cuanto Hijo de Dios, enviado al mundo para salvarlo. Te suplicamos que, comulgando del cuerpo de Cristo, nos convirtamos en lo que somos, como nos dice san Agustín: cuerpo de Cristo y miembros los unos de los otros. Este es el deseo profundo que queremos cultivar con la oración y en el corazón: dejar que tú, Seńor, obres este milagro en nosotros. Tú eres el Seńor; úu lo puedes todo. Amén.



10 cosas que todo cristiano de saber en torno al “Corpus Christi”.

1. Jesús instituyó la Eucaristía
Jesús reunido con sus apóstoles en la última cena instituyó el sacramento de la Eucaristía.
2. Eucaristía significa "Acción de gracias"
La palabra Eucaristía, derivada del griego ε?χαριστ?α (eucharistía), significa "Acción de gracias" y se aplica a este sacramento porque nuestro Señor dio gracias a su Padre cuando la instituyó. Además, porque el Santo Sacrificio de la Misa es el mejor medio de dar gracias a Dios por sus beneficios.
3. Cristo se encuentra de forma íntegra en el Sacramento del Altar
El Concilio de Trento (siglo XVI) define claramente: "En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo, juntamente con su Alma y Divinidad. En realidad Cristo íntegramente".
4. Los sucesores de los apóstoles convierten el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo
En la Santa Misa, los obispos y sacerdotes convierten realmente el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo durante la consagración; el proceso es llamado Transubstanciación. La Solemnidad del Corpus Christi es una de las cinco ocasiones en el año en que un Obispo no puede estar fuera de su diócesis, salvo por una urgente y grave razón.
5. Se debe recibir la Eucaristía al menos una vez al año
La Comunión es recibir a Jesucristo sacramentado en la Eucaristía. La Iglesia manda comulgar al menos una vez al año, en estado de gracia, y recomienda la comunión frecuente. Es muy importante recibir la Primera Comunión cuando se llega al uso de razón, con la debida preparación.
6. Para comulgar se necesita del ayuno eucarístico y confesarse
El ayuno eucarístico consiste en abstenerse de tomar cualquier alimento o bebida, al menos desde una hora antes de la Sagrada Comunión, a excepción del agua y las medicinas. Los enfermos y sus asistentes pueden comulgar aunque hayan tomado algo en la hora inmediatamente anterior. El que comulga en pecado mortal comete un grave pecado llamado sacrilegio. El que desea comulgar y está en pecado mortal no puede recibir la Comunión sin haber acudido antes al sacramento de la Penitencia, pues no basta el acto de contrición.
7. Es Mandamiento de la Iglesia asistir a Misa domingos y días de precepto
Frecuentar la Santa Misa es un acto de amor a Dios que debe brotar naturalmente de cada cristiano. Es también obligatorio asistir los domingos y días de precepto, a menos que se esté impedido por una causa grave.
8. La Eucaristía es alimento espiritual para enfermos y agonizantes
La Eucaristía en el Sagrario es un signo por el cual Nuestro Señor está constantemente presente en medio de su pueblo y es alimento espiritual para enfermos y moribundos. Se le debe agradecimiento, adoración y devoción a la real presencia de Cristo reservado en el Santísimo Sacramento.
9. La fiesta del Corpus Christi se celebra el jueves posterior al domingo de la Santísima Trinidad
La Solemnidad del Corpus Christi fue establecida en 1246 por el Obispo Roberto de Thorete y a sugerencia de Santa Juliana de Mont Cornillon. Después del milagro eucarístico de Bolsena, a mediados del Siglo XIII, el Papa Urbano IV expandió esta celebración a toda la Iglesia Universal en 1264 con la bula “Transiturus”, fijándola para el jueves posterior al domingo de la Santísima Trinidad. El Pontífice encomendó a Santo Tomás de Aquino que compusiera un oficio litúrgico propio e himnos que se entonan hasta nuestros días.
10. También es posible celebrarla el domingo posterior a la Santísima Trinidad 
En el Vaticano, el Corpus Christi se celebra el jueves después de la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Mientras que en varias diócesis se traslada al domingo posterior a la Santísima Trinidad por una cuestión pastoral. El Papa San Juan Pablo II fue quien llevó la procesión anual del Corpus Christi de la Plaza de San Pedro a las calles de Roma. Fuente: aciprensa
Te Adoro Con Devoción, Dios Escondido 
(Adoro Te Devote en castellano)Luispo

Sabías que las solemnidades del tiempo ordinario tras la Pascua, no son fiestas “nuestras” sino fiestas que Dios celebra con nosotros...

Al concluir la Pascua y retomar el tiempo ordinario,  llegan importantes solemnidades del año litúrgico como:

La Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus Cristi y el Sagrado Corazón de Jesús
No son fiestas “nuestras” 
que celebramos con Dios, sino...

fiestas de Dios, que Él celebra con nosotros... 



Frases y curiosidades de Santos y de la Iglesia #39
Recopilación de frases, curiosidades, lemas, dichos y pequeñas inspiraciones espirituales.
Parroquia del Corazón de María de Oviedo.

Fuente: Antoni Carol i Hostench, pbro. (Coordinador General de evangeli.net)

Un amigo del alma. Artículo.

Una de las santas que más me dice es Teresa de Lisieux, conocida popularmente como la «Pequeña Flor». He de decir que no fue amor a primera vista. Durante años, su persona y su imagen me echaban para atrás; me dejaban frío e indiferente, cubiertas como estaban por una capa de piedad demasiado almibarada. Era demasiado dulce, demasiado piadosa. ¡No era una santa para mí! Pero eso cambió gracias a un amigo que me dijo: «No leas libros sobre ella; léela a ella». La leí y encontré en ella una amiga del alma.

¿Quién es Teresa de Lisieux? Fue una monja carmelita que murió de tuberculosis en 1897. Tenía solo veinticuatro años cuando falleció y, como monja carmelita escondida en un convento de la Francia rural, murió en el anonimato, conocida probablemente por menos de cien personas. Sin embargo, durante los dos últimos años de su vida, mientras agonizaba a causa de la tuberculosis, escribió varios diarios. Tras su muerte, sus hermanas carmelitas enviaron sus diarios inéditos a unos pocos conventos más, con la intención de dar a conocer su fallecimiento y un poco de su vida a un pequeño círculo de religiosas.

El resto es historia. Los manuscritos se filtraron a un público más amplio y, en menos de diez años, las imprentas tenían verdaderos problemas para satisfacer la demanda de su autobiografía. Su pequeño convento de Lisieux recibía más de quinientas cartas al día, y gente de todo el mundo empezaba a peregrinar a Lisieux. Ciento treinta años después, poco ha cambiado. Sigue siendo extraordinariamente popular.

¿Por qué? ¿A qué se debe este interés perenne por Teresa? Porque hay algo en ella que toca el alma de una manera particularmente empática. ¿Por qué razón?

Teresa tuvo unos antecedentes anómalos que forjaron un carácter extraordinario. Su vida de niña fue, en muchos sentidos, trágica. Su madre enfermó en el momento del nacimiento de Teresa y no pudo cuidarla durante el crucial primer año de su vida. Fue cuidada por una nodriza y una tía. Al cumplir un año, volvió con su madre, pero esta ya estaba terminalmente enferma y, cuando Teresa tenía cuatro años, su madre murió. Teresa eligió entonces a su hermana mayor, Paulina, para que fuera su nueva madre. Cinco años después, Paulina entró en el convento y Teresa, con nueve años, volvió a perder a una madre.

Poco después de esto, enfermó y estuvo a punto de morir. Esto se desencadenó por una visita a Paulina, que ya era monja carmelita. Junto con sus otras tres hermanas y su padre, había ido a visitar a Paulina a su convento. Después de que Paulina pasara un tiempo centrada en su hermana pequeña, lógicamente se enfrascó en una conversación de adultos. Sintiéndose excluida, por pura frustración, la pequeña Teresa se paró justo enfrente de su hermana mayor y, sacudiendo su vestido, empezó a llorar.

«¿Qué te pasa?», preguntó Paulina. «¡No te has dado cuenta!», gritó Teresa, «¡llevo el vestido que me hiciste!».

Entonces se quedó desconsolada y, al volver a casa, se metió en la cama y durante algunas semanas, a pesar de los mejores esfuerzos de varios médicos y de todo tipo de mimos por parte de su familia, se debatió entre la vida y la muerte. Finalmente se recuperó. Tal fue la tragedia y la hipersensibilidad de su infancia.

Sin embargo, y esta es la gran anomalía, de niña, Teresa fue mimada y amada como pocos niños lo son. Su padre, sus hermanas y su familia extensa la consideraban su pequeña reina, y fue querida y hecha sentir extraordinariamente preciosa y única. Su hermana Celina fotografiaba cada uno de sus movimientos. Pocos niños crecen tan nutridos de amor y afirmación como Teresa.

Y su personalidad reflejaba los efectos tanto de la tragedia como del amor. Por un lado, podía ser pesada, oscura, retraída y de otro mundo. Hizo buenas migas con la mortalidad, fue una mística de la oscuridad, la adulta austera, la niña-mujer que, herida temprano, creció rápido. Pero, por otro lado, siempre siguió siendo la niña mágica, Cenicienta, que, por ser tan amada y agraciada, desarrolló una autoestima muy robusta, una confianza y una capacidad de amar como pocas personas han tenido.

Tan amada de niña, una parte de ella permaneció siempre como la niña pequeña, la puella, la encarnación de la niñez, la inocencia y la alegría. Solo una Teresa de Lisieux podía terminar todas sus cartas con la frase: ¡Te beso con todo mi corazón!

En un alma así formada reside su mística, es decir, su combinación única de profundidad, intuición y desapego del mundo, incluso mientras se aferra desesperadamente a los regalos más insignificantes de su familia y a cada pequeña muestra de afecto terrenal. Solo un alma así formada podía, a los veintidós años, tener la complejidad y la sabiduría necesarias para escribir un tratado místico y teológico que rivaliza con el de los grandes doctores teológicos, y solo un alma así formada podía ser a la vez un estudio de hipersensibilidad y de resiliencia humana.

Una santa tan patológicamente compleja puede ser una amiga del alma para nuestras propias almas complejasOriginal en Ingles / / Ron Rolheiser OMI en ciudadredonda.org

31 fin del mes de mayo, mes de María, con la oración "Al Corazón de la Divina Madre" que Jesús enseñó a Santa Matilde.

Dios Te Salve María Tere Larraín

Al Corazón de la Divina Madre
Te saludo de lo íntimo de mi alma, Corazón virginal de la Santísima Madre de Cristo,
por la afluencia de todos los bienes, con los cuales fuiste gratísimo a Dios y beneficioso a los hombres.
Te saludo, Corazón Purísimo de la niña, que fue la primera en hacer voto a su virginidad.
Te saludo, Corazón humildísimo de aquella que más que nadie mereció concebir del Espíritu Santo.
Te saludo, Corazón devotísimo y deseosísimo, que llevaste a Cristo en las entrañas de María.
Te saludo, Corazón llenísimo de caridad, ardentísimo en el amor de Dios y a los hombres.
Te saludo, Corazón fidelísimo, que conservaste diligentemente todas las palabras y las obras de Jesús.
Te saludo, Corazón pacientísimo, llagado continuamente con la espada de la pasión de Cristo.
Te saludo, Corazón excelentísimo de la piadosa Madre, que quiso y hasta prefirió
que su Hijo único fuese inmolado por la redención del mundo.
Te saludo, Corazón grandemente solícito en las oraciones, intercediendo continuamente por la Iglesia.
Te saludo, Corazón diligentísimo en la contemplación, que con tus méritos alcanzas la gracia de los hombres».   Jesús enseñó a Santa Matilde esta oración.

31 de mayo

CONSAGRACIÓN  FILIAL AL CORAZÓN  DE MARIA 

¡Oh Virgen y Madre de Dios!
Yo me entrego por hijo tuyo
Me confío a tu amor materno
Para que formes en mí a Jesús.
El Hijo y el enviado del padre,
El ungido por el Espíritu Santo
para anunciar la Buena Nueva a los pobres.
Enséñame a guardar, como tú,
la Palabra en el Corazón
hasta transformarme en Evangelio de Dios.
Pide la fuerza del Espíritu para que sea
testigo de Cristo entre los hombres.
Infúndeme tu amor materno
para que les revele al Padre
y sientan la alegría de tos Hijos de Dios
en comunión fraterna de la Iglesia.
Madre,  aquí tienes a tu hijo. Fórmame.
Madre,  aquí tienes a tu hijo. Envíame.
Madre,  aquí tienes a tu hijo,
Habla por mí Ama por mí.
Guárdame en tu corazón,
En ti, Madre, he puesto toda mi confianza:
Jamás quedaré confundido. Amén.

Dios mandó su Hijo, para que el mundo se salve por él.





Santísima Trinidad


El fragmento del evangelio de Juan forma parte del <<comentario" del evangelista al diálogo de Jesús con Nicodemo (sin embargo, la lectura litúrgica introduce el texto con la expresión: <<En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo"). Consiste en la explicación de las palabras de Jesús referentes a tener vida eterna gracias a la fe en aquel que Dios ha levantado en alto (Jn 3,15). En el cuarto evangelio <<levantar" significa, al mismo tiempo, crucificar (ser levantado en la cruz) y ensalzar La repetición del dicho <<para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna>>, en el v. 16, subraya la relación entre creer en Jesús y obtener la vida. La afirmación manifiesta la intención de Dios, el amor tan grande al mundo, que incluso entrega a su Hijo unigénito para arrancar a la humanidad de la muerte. El verbo <<entregar" asume aquí la doble valencia de enviar al mundo al Hijo y de entregarlo hasta la muerte. Se recalca así que en la entrega de Jesús esta implicado el Padre. La humanidad (en este sentido la humanidad es el mundo), mediante el pecado, ha creado una separación entre ella y Dios, exponiéndose a la muerte. Dios quiere superar ese abismo. Y a la situación <<suicida" de la humanidad le contrapone el don de la vida, que requiere la fe. Es voluntad de Dios cumplir esta condición —repetida con insistencia— para salir del abismo y no (re)caer en él. El eventual juicio no depende, por tanto, de Dios, sino de la elección que cada uno hace ante aquel que se ha entregado. El juicio es correlativo a la incredulidad, lo contrario a la voluntad de Dios. La fe en el Hijo del hombre enviado es ya experiencia de vida, en cuanto que es apertura al amor vivificante de Dios.

La concepción que se tenga de Dios nace en buena parte de nuestra experiencia en las relaciones humanas. Generalmente, hay dos aspectos bien diferenciados: el fundamento que la sostiene y el misterio que la envuelve. La supremacía de un aspecto sobre el otro determina los sentimientos: si el predominio es el del primero, será de confianza, al sentirse protegido y cuidado; si la preponderancia es el del segundo, será de temor, al considerarse supeditado y dominado. Las dos impresiones se expresan de dos formas en la oración: la alabanza agradecida y la invocación perpleja. En toda vivencia religiosa, incluida la cristiana, conviven distintas sensibilidades y formas de orar; sin embargo, no nos sentimos ante Dios protegidos y amenazados, al mismo tiempo, y gozosos de mantener una relación cordial con él y suspicaces ante el temor de quedar anulados en algún momento por fiarnos totalmente?

Los textos que la liturgia nos propone en la solemnidad de la Trinidad nos presentan una descripción de Dios que va más allá de la proyección en la que, a menudo, caemos al prestarles atención a los sentimientos espontáneos que nos surgen. La manifestación de Dios como amor quiere recordarnos insistentemente que él se dirige a nosotros con la dedicación y el carińo de quien esta en el corazón de nuestra vida. El perfil de una vida así no esta determinado por nuestros deseos, solo pálidamente. En efecto, nuestro deseo de vida, por muy grande que sea, no logra alcanzar la plenitud de cuanto Dios quiere entregarnos; se aproxima solamente, igual que se aproxima la concepción que podemos tener del amor de Dios manifestado en Jesús.

Este amor; que aparece como el verdadero rostro del misterio, causa un estupor indecible: sentirse el centro de la atención y de los cuidados de Aquel que es la vida misma, rebosante y salvadora. Así se aprende que no es encerrándose, sino dándose, como se obtiene verdaderamente la vida. La vida coincide con el amor entendido como entrega, y la plenitud de la vida se experimenta cuando, abrazados y transformados, por tal amor nos dirigimos a él en alabanza agradecida, signo de que el temor ha desaparecido definitivamente.




30 de mayo: Aun en el caso de perderlo todo, teniéndole a Él, lo tenemos todo

Ave María. Andrea Bocelli
Cuando llega la penosa hora de la huida a Egipto, es San José quien alivia mi pena, y me dice: "Aun en el caso de perderlo todo, teniéndole a Él, lo tenemos todo". 
María Valtorta. Vida oculta de Jesús. 

30 de mayo

29 de mayo...que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón

Madre del amor | Cristóbal Fones, SJ

"María, ayúdanos a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y de amor, para que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado aún por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del   mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón S.Juan Pablo II

29 de mayo
Pablo VI
El Papa Pablo VI, durante su pontificado mostró su profunda devoción a la Madre de Dios y su importancia en la historia y en la salvación del hombre. 

“Con maternal clemencia, Beatísima Virgen, a todos tus hijos. Atiende a la ansiedad de los sagrados pastores que temen que la grey a ellos confiada se vea lanzada en la horrible tempestad de los males; atiende a las angustias de tantos hombres, padres y madres de familia que se ven atormentados por acerbos cuidados, solícitos por su suerte y la de los suyos. Mitiga las mentes de los que luchan y dales “pensamientos de paz”; haz que Dios, vengador de las injurias, movido a misericordia, restituya las gentes a la tranquilidad deseada y los conduzca a una verdadera y perdurable prosperidad”. Encíclica la Christi Matri

“No dejéis de inculcar, con todo cuidado, la práctica del Rosario, la oración tan querida a la Virgen y tan recomendada por los Sumos Pontífices, por medio de la cual los fieles pueden cumplir de la manera más suave y eficaz el mandato del Divino Maestro: (Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y os abrirán) (Mt.7,7)”. Encíclica Mense Maio

Ella “el modelo de la perfección cristiana, el espejo de las virtudes sinceras, la maravilla de la verdadera humanidad”. “Creemos que el culto a María es fuente de enseñanzas evangélicas: en nuestra peregrinación a Tierra Santa, de Ella que es la beatísima, la dulcísima, la humildísima, la inmaculada criatura, a quien cupo el privilegio de ofrecer al Verbo de Dios carne humana en su primigenia e inocente belleza, quisimos derivar la enseñanza de la autenticidad cristiana, y a Ella también ahora volvemos la mirada suplicante, como a amorosa maestra de vida, mientras razonamos con vosotros, Venerables Hermanos, de la regeneración espiritual y moral de la vida de la Iglesia”. Encíclica Ecclesiam Suam

“La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar "los ojos a María, la cual brilla como modelo de virtud ante toda la comunidad de los elegidos". Exhortación apostólica Marialis Cultus dedicada para la recta ordenación y desarrollo del culto a María

“El Pueblo de Dios admira y venera en Ella la figura y el modelo de la Iglesia de Cristo en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Él. María Virgen y Madre obtenga a la Iglesia, a la que también saludamos como virgen y madre, el que se gloríe humildemente y siempre de la fidelidad de sus sacerdotes al don sublime de la sagrada virginidad, y el que vea cómo florece y se aprecia en una medida siempre mayor en todos los ambientes, a fin de que se multiplique sobre la tierra el ejército de los que siguen al divino Cordero adondequiera que él vaya (Ap 14, 4)”. Encíclica Sacerdotalis Caelibatus. Fuente: aciprensa

28 de mayo: La Virgen María, Madre del Salvador, Esposa del Espíritu Santo, se acerca a nosotros y nos habla al corazón, nos invita a unirnos a Ella en defensa de la Obra de su Hijo amado

María


La Virgen María, Madre del Salvador, Esposa del Espíritu Santo, se acerca a nosotros y nos habla al corazón, nos invita a unirnos a Ella en defensa de la Obra de su Hijo amado. 
El libro del Padre Gobbi.
28 de mayo

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don en tus dones espléndido;

luz que penetras las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Ven, Espíritu enviado por el Padre,

en nombre de Jesús, el Hijo amado:

haz una y santa a la Iglesia

para las nupcias eternas del Cielo.

27 de mayo: La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.

Dios Te Salve María. Betsaida

La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.
El Evangelio como me ha sido revelado. María Valtorta.
27 de mayo