18 de mayo: Y las rosas de vuestras oraciones forman nubes para Mí, almohadas, senderos... Y al Cielo llegan vuestras flores, que Yo presento a Jesús, ¡y Él os sonríe!

Ave María. Ain Karim

Amo las flores, son gotas de belleza, pensamientos amables del Creador. El rosario, recitado con el alma, es una corona de perlas que se transforman en flores para Mí. Y las rosas de vuestras oraciones forman nubes para Mí, almohadas, senderos... Y al Cielo llegan vuestras flores, que Yo presento a Jesús, ¡y Él os sonríe! Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

 




La Ascensión del Señor


El evangelio según san Mateo concluye con la perícopa que narra la aparición del Resucitado a los Once en Galilea. Mientras el recorrido terreno de Jesús llega  a su término, comienza la misión de los apóstoles, y precisamente a partir de la "Galilea de los gentiles", donde había comenzado el ministerio de Jesús a favor de Israel (4,12).

En el grupo de los Once conviven la adoración y la duda, y recuerdan, significativamente, el episodio de Pedro caminando sobre las aguas (14,31-33). Jesús, como entonces, se acerca a él para pedirle la fe. Jesús se presenta a los suyos como el Hijo del hombre glorioso (v. 18; cf. Dn 7,14) que, en virtud de su resurrección, sube a Dios y, con plena autoridad, deja a los suyos la encomienda final de continuar su propia misión, haciendo "discípulos a todos los pueblos" (v. 19). Ese "discipulado" se llevará a cabo mediante la inserción en la realidad viva de Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- a través del bautismo y la observación de todo lo que Jesús ha mandado (cf. Jn 14,23).

Precisamente este vínculo hace que entre la historia y el Reino eterno ya no exista barrera alguna, sino continuidad. Cristo, resucitado y ascendido al cielo, no está, sin embargo, lejos de la tierra; o, mejor aún, gracias a la ascensión de Jesús, la tierra ya no está lejos del cielo. Mateo se abre con la "buena nueva" del nacimiento del Salvador, el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Y se cierra no con la partida de Cristo abandonando a los suyos, sino con la promesa de su permanencia hasta el final de los siglos: Jesús seguirá siendo para siempre el compańero de camino de la humanidad, hasta que ésta llegue a su meta gloriosa, en el seno de la Trinidad divina.

La atmósfera de la liturgia de la ascensión está penetrada siempre por una atormentadora nostalgia, porque nos pone en una fuerte tensión hacia el Cielo, verdadera patria del cristiano, y nos hace experimentar con mayor intensidad el deseo de la eternidad que también deberíamos sentir todos los días. En efecto, deberíamos consumirnos verdaderamente con la esperanza de contemplar sin velos el rostro de Dios. Sin embargo, con excesiva frecuencia advertimos que el peso de las realidades materiales nos mantiene pegados al suelo, nos despunta las alas, suscita en nosotros cansancio y duda.

Así se plantea un interrogante: cómo llegar a gozar de realidades que no son terrenas, que escapan a la experiencia sensible? Necesitamos un gusto especial suscitado en nosotros por el Espíritu Santo. La "santa alegría" que el Espíritu suscita en nosotros es muy diferente de la que se nos pasa de contrabando como tal. Es la alegría de las bienaventuranzas, fruto del sufrimiento, porque brota de la muerte y resurrección de Cristo. Se trata de una alegría santa, porque, en Cristo ascendido al cielo, nuestra humanidad ha sido ensalzada, elevada, mucho más allá de nuestros estrechos horizontes. Es preciso que nos dejemos educar para ver lo invisible. Cómo? Se ve creyendo, se siente esperando, se conoce amando. El misterio de la ascensión, tan bello y gozoso por el hecho de que nos presenta a Cristo vuelto de nuevo al seno del Padre, nos colma al mismo tiempo el corazón de sentimientos de humildad y bondad: Jesús permanece entre nosotros hasta el fin del mundo. Sólo ha cambiado de aspecto: lo encontramos en el pobre y en el que sufre. Por ahora no lo vemos glorioso. Lo conseguiremos sólo si antes lo reconocemos con verdadero amor en su humillación, acogiéndonos los unos a los otros.



17 de mayo: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!

PROCLAMA MI ALMA

Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción. -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- (Lc 2, 34-35)

16 de mayo: Era como si vosotros estuvieseis con Nosotros, en nuestro pequeño jardín: Mi Hijo, como Dios, os veía a todos, y os mostraba a Mí

Junto a ti María...

"Immi, vendrán hombres y hombres a la tierra: ¡y muchos me amarán y te amarán!"
"¡Hijo Mío, no será en vano entonces lo que un día sufrirás por ellos!"
Era como si vosotros estuvieseis con Nosotros, en nuestro pequeño jardín: Mi Hijo, como Dios, os veía a todos, y os mostraba a Mí. ¡Y Yo desde entonces ya os amaba con infinito amor! Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini

15 de mayo: ¡Pensar en Mí es rezar! ¡Poner una flor frente a una imagen Mía es rezar!

Diario de María, por Athenas

¡Tu pensamiento, cuando se dirige a Mí es como una plegaria, aunque sea solamente un pensamiento! 
¡Pensar en Mí es rezar!
¡Poner una flor frente a una imagen Mía es rezar! 
Y estas plegarias tuyas las llevo a Mi Hijo, Mi querido Jesús y Él las recibe y las bendice. ¡Soy Yo, Myriam, María, la patrona de tu casa y de tu alma!. Revelaciones de María de Nazaret a Giuliana Buttini, mística italiana.

14 de mayo: Santa Gemma Galgani: María, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre



Madre del Calvario. Hakuna.

Dice Santa Gemma Galgani 
(cuya fiesta celebramos el 14 de mayo):
"Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: `¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre`". Y como buena Madre que es, la Virgen Santísima acogió a Santa Gemma como hija.

El Mensaje de la Virgen de Fátima y el Triunfo de su Inmaculado Corazón.


La historia de lo acontecido en Cova da Iria y las revelaciones posteriores a Sor Lucía constituyen un camino de fe que, aunque se despliega en diversos momentos y lugares, se encuentra profundamente unificado por una promesa de victoria definitiva: 
El triunfo del Inmaculado Corazón de María.

Este itinerario de salvación comenzó en 1916 con las apariciones del Ángel de la Paz, quien preparó a los pastores enseñándoles oraciones fundamentales de reparación.


Entre ellas, destaca la súplica de adoración trinitaria:
"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido y por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de la Virgen María te pido por la conversión de los pobres pecadores". (Coronilla de Reparación Eucarística completa y orígenes)

Durante las apariciones de 1917, la Virgen María entregó peticiones concretas para la vida cotidiana de todo fiel. La Madre de Dios insistió en el rezo diario del Santo Rosario por la paz del mundo y solicitó que, al final de cada misterio, se añadiera la jaculatoria: 

"Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia".


Junto a esta oración, la Virgen mostró la realidad del infierno para despertar en nosotros un deseo ardiente de ofrecer sacrificios, ayunos y penitencias por la conversión de los pecadores. Como signo de protección y consagración personal, en su última aparición el 13 de octubre, se presentó portando el
Escapulario del Carmen, invitando a todos los bautizados a revestirse de su protección maternal.

El mensaje de Fátima se completó años después con directrices específicas para alcanzar la paz. A través de Sor Lucía, la Virgen pidió la práctica de la devoción de los Cinco Primeros Sábados, que consiste en confesarse, recibir la Sagrada Comunión, rezar el Rosario y hacer quince minutos de meditación sobre sus misterios, todo ello con la intención de reparar las ofensas a su Corazón Inmaculado: (PDF: en profundidad) (libro recomendado)

1) Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
2) Blasfemias contra su virginidad.
3) Blasfemias contra su maternidad divina y rechazando al mismo tiempo recibirla como madre de los hombres.
4) Los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5) Los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

Asimismo, solicitó la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón, realizada por el Papa en unión con los obispos del mundo, como medio para detener los errores doctrinales y la violencia. 

Todas estas prácticas —la oración, la reparación y el sacrificio— convergen en la promesa que sostiene nuestra esperanza asegurándonos que el amor de Dios, a través de María, tendrá la última palabra en la historia: 

"Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará".

(La frase se sitúa inmediatamente después de la visión del infierno y la petición de la devoción al Inmaculado Corazón y la consagración de Rusia. Representa la garantía de la victoria de la gracia sobre el pecado y los errores del mundo. El texto íntegro de esta revelación fue consignado por Sor Lucía en su Cuarta Memoria, escrita en 1941 por mandato del obispo de Leiría-Fátima. El entonces Cardenal Joseph Ratzinger, en el comentario teológico publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el año 2000, aclaró que el "triunfo" del Corazón de María significa que el Corazón abierto a Dios es más fuerte que las armas o el mal, reafirmando la libertad del hombre para corresponder a la gracia divina.)

El 13 de mayo la Virgen María, bajó de los cielos a Cova de Iría. Ave, Ave, Ave María.

El 13 De mayo. Ave María de Fátima.

Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.
Nuestra Señora, les recomendó esta oración a los pastorcillos.
 La Virgen María, vestida del sol, en su máximo esplendor, se aparece a tres pastorcitos en seis oportunidades, ante multitudes crecientes de testigos. Realiza revelaciones sobre castigos divinos que caerán sobre la humanidad si ésta no se arrepiente y convierte, y anuncia el triunfo final del Inmaculado Corazón de María. El 13 de octubre de 1917, en su última aparición, setenta mil testigos presencian un hecho conocido a partir de allí como "el milagro del sol".Fátima marca claramente un cambio de rumbo en la historia de la humanidad.

           No puede entenderse Fátima si no se la interpreta como la materialización de lo anunciado en el libro del Apocalipsis, capítulo 12, escrito por San Juan Evangelista, a partir de visiones que tuvo durante su estancia en la isla griega de Patmos. Allí se anuncia que en ese tiempo una gran señal aparecerá en el cielo: Una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre Su cabeza. Está por dar a luz.

         Fátima es un hito que señala una intervención más cercana de María en estos tiempos que vive el mundo, y a la cercanía del retorno de Jesús en Gloria, representado allí como Su segundo nacimiento, nuevamente en María, Su amada Madre. 

Oración: Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoramos profundamente y te ofrecemos el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pedimos la conversión de los pecadores. Amén. Fuente: santaclaradeestella.es

12 de mayo: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia

Viva María. la Reina de la Paz

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia.”
El 13 de julio de 1917 la Santísima Virgen de Fátima les indicó a los pastorcillos que cuando rezaran el rosario, al final de cada misterio, dijeran esta oración.
12 de mayo

11 de mayo: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo

Ven y reina, Madre de Dios

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores”.
Oración que la Virgen de Fátima recomendó a los pastorcillos, por medio del Ángel de Portugal.

Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito

 



VI Domingo de Pascua 


En el "discurso de despedida", Jesús ayuda a sus discípulos a comprender el sentido y el valor de su "ir al Padre", y les consuela por la pena que esta separación produce en ellos. Ese consuelo toma el significado concreto de una salida de sí para adherirse plenamente a la voluntad de Dios. La pascua estará completa si también los discípulos hacen su éxodo como Cristo. El éxodo que deben realizar no es ya de naturaleza geográfica, sino de orden espiritual, y se condensa en una actitud de obediencia: "Si me amáis, obedeceréis mis mandamientos" (v. 15).

        El amor a Jesús no es un sentimiento, sino una vida fiel a su Palabra; tampoco es un sentimiento el amor de Jesús por los hombres. El amor es una persona, es Dios mismo, es el Espíritu Santo, que une al Hijo con el Padre en la eternidad y que ha sido derramado en el corazón de los creyentes (cf. Rom 5,5). En el cuarto evangelio se designa al Espíritu con un término tomado del vocabulario forense: Paráclito, "abogado defensor" o, mejor aún -puesto que esta función era desconocida para el derecho judío-, el "testigo a favor". De ahí la traducción: "Consolador". Jesús es el primer "paráclito" enviado por el Padre: tras su partida intercederá ante Dios para que envíe "otro paráclito", que permanecerá para siempre con los suyos. El "mundo" ignora su presencia, porque no es perceptible a los sentidos, aunque quienes están atentos a las cosas de Dios la conocen.

En la vida de la Iglesia todo se mueve al son del Espíritu: él es quien ora en los que oran; él es quien guía a la verdad completa; es también él quien mueve al arrepentimiento a los que han caído en pecado y abre los corazones a la conversión; él es quien hace comprender la inefable unidad entre el Padre y Jesús, y quien introducirá en ella a los discípulos (v. 20). Su presencia es para cada hombre la prenda de la misma vida eterna (v. 19), de la manifestación plena del rostro de Dios y de la comunión total con él: "El que acepta mis preceptos y los pone en práctica, ése me ama... y me manifestaré a él" (v. 21).

En el orden cotidiano de nuestra vida no tenemos siempre presente el motivo de nuestra alegría y de nuestra esperanza. Para que eso ocurra es preciso vivir con la mirada del corazón dirigida a Cristo, que repite más veces: "Si me amáis...". Todo depende de este "si".

Sin embargo, amar es lo que más difícil nos resulta, porque prevalece en nosotros la yesca del egoísmo y del orgullo, del repliegue en nosotros mismos, por encima del impulso a ofrecernos a los otros. A menudo, víctimas de nuestro mismo egoísmo, pecamos contra Dios y contra los hermanos. El amor está herido por nuestros rechazos y por nuestras avaricias. !Cuántas veces nos encontramos haciendo cálculos o dispuestos a amar sólo hasta cierto punto, sólo si vemos alguna utilidad práctica, algún resultado efectivo; en resumidas cuentas, sólo si, en definitiva, podemos sacar alguna ganancia!

Sin embargo, es siempre el amor mismo, en su gratuidad más total, la mayor ventaja. Sólo quien ama vive de verdad. Quien no ama está en la muerte. Así se revela el misterio de la alegría. Vivir la pascua significa redescubrir cada día que estamos llamados al amor y a la comunión. Que aunque somos débiles y con frecuencia nos sentimos aplastados por muchas preocupaciones y sufrimientos, se nos conceda no perder nunca el deseo de ser testigos del amor. Que cada día podamos decirle al Seńor: "Concédeme, hoy, ser motivo de consuelo para mis hermanos, en especial para los más tristes y los que pasan por las pruebas más difíciles". "Concédeme, hoy, hacer brillar un rayo de luz en el camino de quienes no conocen la belleza de la vida". Que cada día podamos decir: he aquí la pascua. Que cada mańana podamos ponernos en camino impulsados por el Espíritu de amor, y así ya nada podrá asustarnos: hasta el dolor y la muerte se volverán acontecimientos de amor, acontecimientos pascuales, pasos a la vida nueva.



10 de mayo: El alma que se eleva a Dios arrastra en pos de si a quienes le rodean y la muerte es un dulce despertar cuando se ha vivido en los Corazones de Jesús y de María

Virgen del Carmen.

El alma que se eleva a Dios arrastra en pos de si a quienes le rodean y la muerte es un dulce despertar cuando se ha vivido en los Corazones de Jesús y de María. 
San Damián de Molokai, santo del día 10 de mayo.

10 de mayo

9 de mayo: Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo y Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman

En Fátima apareciste. Ave María

"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. 
Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.”

Oración que la Virgen de Fátima recomendó a los pastorcillos, 
por medio del Ángel de Portugal.

9 de mayo

8 de mayo: Nuestra Señora de Luján, celestial Patrona de Argentina


Bendita sea tu Pureza

"En este día en el que se celebra Nuestra Señora de Luján, celestial Patrona de Argentina, deseo hacer llegar a todos los hijos de esas queridas tierras mi sincero afecto, a la vez que pongo en manos de la Santísima Virgen todas sus alegrías y preocupaciones". 

Papa Francisco. 
8 de mayo

7 de mayo: Actuad haciendo buenas obras, con vuestro amor por Mí, con vuestro amor por Mi Hijo, ¡es vuestro camino al Cielo!

Salve Marinera

“¡Yo soy la Madre de la Tierra y del Cielo! Todos mis hijos de la tierra están en Mi Corazón… Actuad haciendo buenas obras, con vuestro amor por Mí, con vuestro amor por Mi Hijo, ¡es vuestro camino al Cielo! ¡Os esperamos con los brazos abiertos!”

Revelaciones de María de Nazaret a Giuliana Crescio, mística italiana.
7 de mayo