El Jubileo de la Santa Cruz, o Perdonanza, comenzará en la Catedral de Oviedo el día 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz.
Al finalizar la eucaristía del día 21, se procederá al reparto del agua bendita de la hidria. Durante todas las misas jubilares se expondrá sobre el altar la Cruz de los Ángeles (siglo IX)
Las eucaristías jubilares tendrán lugar a las 18,30 h en la nave central de la Catedral y se expondrá en todas ellas la Cruz de los Ángeles (siglo IX), que se custodia en la Cámara Santa. A partir de las 17,30 h se podrá recibir el Sacramento de la Penitencia. El día 21, fiesta de San Mateo, el Deán presidirá, además, la eucaristía solemne a las 12.
Al finalizar las celebraciones de los días 14 y 21, como es tradicional, se mostrará el Santo Sudario frente al altar mayor para la veneración de los fieles. Además, durante todo el Jubileo, el Santo Sudario permanecerá descubierto en la Cámara Santa.
Los temas y sacerdotes que predicarán cada día en el Jubileo serán los siguientes:
15 de septiembre: 18,30 h “María al pie de la cruz, Madre de la unidad”, por D. José María Sauras Vásquez, Párroco de la UP de San Pedro de los Arcos y Nuestra Señora de la Merced.
16 de septiembre: 18,30 h “La cruz derriba los muros de la enemistad”, por D. José Antonio Bande García, Rector del Seminario Metropolitano de Oviedo.
17 de septiembre: 18,30 h “La cruz y el ministerio de la reconciliación”, por D. Juan Ignacio García Iglesias, Vicerrector del Seminario Metropolitano de Oviedo.
18 de septiembre: 18,30 h “La Eucaristía, memorial de cruz y sacramento de comunión”, por D. Jaime Díaz Pieiga, Director Espiritual del Seminario Metropolitano.
19 de septiembre: 18,30 h “La cruz, camino de paz para los pueblos”, por P. Roberto José Gutiérrez González OCD, Párroco de Nuestra Señora del Carmen y Arcipreste de Oviedo.
20 de septiembre: 18,30 h “La cruz gloriosa y la esperanza de un mundo reconciliado”, por D. Andrés Pérez Díaz, Vicario Judicial de la diócesis y Párroco de la UP de San Lázaro del Camino.
21 de septiembre: 12 h Fiesta de San Mateo “La cruz gloriosa fuente de la misión de la Iglesia”, por D. Benito Gallego Casado, Deán de la Catedral.
1º Visita piadosa a la Santa Iglesia Catedral de Oviedo y rezo del Padrenuestro y Credo.
2º Confesión sacramental. (Todos los días, a partir de las 17:30 habrá confesores en la Catedral)
3º Comunión eucarística.
4º Oración por las intenciones del Sumo Pontífice: Padrenuestro y Ave María. Las condiciones 2ª, 3ª y 4ª pueden practicarse varios días antes o después de la visita a la Catedral. Fuente.
Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
Para la Iglesia es una fiesta del Señor, en la que celebramos el misterio de la cruz, la obra realizada por Cristo en ella. La imagen predominante es la de Jesús elevado en la cruz, que marca profundamente la vida y espiritualidad de los cristianos. Según la tradición, hoy es el aniversario del hallazgo de la santa Cruz (14 de septiembre del 320, por Santa Elena, madre del emperador Constantino) y de la dedicación de la basílica constantiniana levantada en el mismo lugar de la crucifixión del Señor. Cada año se celebraban en Jerusalén solemnes ceremonias que culminaban con la elevación del sagrado leño para que lo contemplase y adorase la multitud de fieles que se congregaba. En mayo del 614, Cosroas, rey de los persas, saqueó Jerusalén y se llevó la cruz a su país. Pero el emperador Heraclio derrotó a los persas, recuperó la cruz y la entregó solemnemente al patriarca de Jerusalén el 3 de mayo del 630. Esta recuperación llenó de entusiasmo a la Iglesia y particularmente a los latinos, que no tardaron en celebrar la fiesta de la santa Cruz en esta última fecha.- Oración: Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.El primer signo que la Iglesia traza sobre el recién nacido y el último con el que conforta y bendice al moribundo es siempre el santo signo de la cruz. No se trata de un gesto simbólico, sino de una gran realidad.
Ahora bien, la fe en Cristo crucificado debe hacernos dar otro paso. El cristiano, redimido por la cruz, debe convencerse de que su misma vida debe estar marcada - y no sólo de una manera simbólica- por la cruz del Señor, o sea, que debe llevar su impronta viva. Si Jesús ha llevado la cruz y en ella se inmoló, quien quiera ser discípulo suyo no puede elegir otro camino: es el único que conduce a la salvación porque es el único que nos configura con Cristo muerto y resucitado.













