31 fin del mes de mayo, mes de María, con la oración "Al Corazón de la Divina Madre" que Jesús enseñó a Santa Matilde.

Dios Te Salve María Tere Larraín

Al Corazón de la Divina Madre
Te saludo de lo íntimo de mi alma, Corazón virginal de la Santísima Madre de Cristo,
por la afluencia de todos los bienes, con los cuales fuiste gratísimo a Dios y beneficioso a los hombres.
Te saludo, Corazón Purísimo de la niña, que fue la primera en hacer voto a su virginidad.
Te saludo, Corazón humildísimo de aquella que más que nadie mereció concebir del Espíritu Santo.
Te saludo, Corazón devotísimo y deseosísimo, que llevaste a Cristo en las entrañas de María.
Te saludo, Corazón llenísimo de caridad, ardentísimo en el amor de Dios y a los hombres.
Te saludo, Corazón fidelísimo, que conservaste diligentemente todas las palabras y las obras de Jesús.
Te saludo, Corazón pacientísimo, llagado continuamente con la espada de la pasión de Cristo.
Te saludo, Corazón excelentísimo de la piadosa Madre, que quiso y hasta prefirió
que su Hijo único fuese inmolado por la redención del mundo.
Te saludo, Corazón grandemente solícito en las oraciones, intercediendo continuamente por la Iglesia.
Te saludo, Corazón diligentísimo en la contemplación, que con tus méritos alcanzas la gracia de los hombres».   Jesús enseñó a Santa Matilde esta oración.

31 de mayo

CONSAGRACIÓN  FILIAL AL CORAZÓN  DE MARIA 

¡Oh Virgen y Madre de Dios!
Yo me entrego por hijo tuyo
Me confío a tu amor materno
Para que formes en mí a Jesús.
El Hijo y el enviado del padre,
El ungido por el Espíritu Santo
para anunciar la Buena Nueva a los pobres.
Enséñame a guardar, como tú,
la Palabra en el Corazón
hasta transformarme en Evangelio de Dios.
Pide la fuerza del Espíritu para que sea
testigo de Cristo entre los hombres.
Infúndeme tu amor materno
para que les revele al Padre
y sientan la alegría de tos Hijos de Dios
en comunión fraterna de la Iglesia.
Madre,  aquí tienes a tu hijo. Fórmame.
Madre,  aquí tienes a tu hijo. Envíame.
Madre,  aquí tienes a tu hijo,
Habla por mí Ama por mí.
Guárdame en tu corazón,
En ti, Madre, he puesto toda mi confianza:
Jamás quedaré confundido. Amén.

30 de mayo: Aun en el caso de perderlo todo, teniéndole a Él, lo tenemos todo

Ave María. Andrea Bocelli
Cuando llega la penosa hora de la huida a Egipto, es San José quien alivia mi pena, y me dice: "Aun en el caso de perderlo todo, teniéndole a Él, lo tenemos todo". 
María Valtorta. Vida oculta de Jesús. 

30 de mayo

29 de mayo...que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón

Madre del amor | Cristóbal Fones, SJ

"María, ayúdanos a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y de amor, para que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado aún por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del   mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón S.Juan Pablo II

29 de mayo
Pablo VI
El Papa Pablo VI, durante su pontificado mostró su profunda devoción a la Madre de Dios y su importancia en la historia y en la salvación del hombre. 

“Con maternal clemencia, Beatísima Virgen, a todos tus hijos. Atiende a la ansiedad de los sagrados pastores que temen que la grey a ellos confiada se vea lanzada en la horrible tempestad de los males; atiende a las angustias de tantos hombres, padres y madres de familia que se ven atormentados por acerbos cuidados, solícitos por su suerte y la de los suyos. Mitiga las mentes de los que luchan y dales “pensamientos de paz”; haz que Dios, vengador de las injurias, movido a misericordia, restituya las gentes a la tranquilidad deseada y los conduzca a una verdadera y perdurable prosperidad”. Encíclica la Christi Matri

“No dejéis de inculcar, con todo cuidado, la práctica del Rosario, la oración tan querida a la Virgen y tan recomendada por los Sumos Pontífices, por medio de la cual los fieles pueden cumplir de la manera más suave y eficaz el mandato del Divino Maestro: (Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y os abrirán) (Mt.7,7)”. Encíclica Mense Maio

Ella “el modelo de la perfección cristiana, el espejo de las virtudes sinceras, la maravilla de la verdadera humanidad”. “Creemos que el culto a María es fuente de enseñanzas evangélicas: en nuestra peregrinación a Tierra Santa, de Ella que es la beatísima, la dulcísima, la humildísima, la inmaculada criatura, a quien cupo el privilegio de ofrecer al Verbo de Dios carne humana en su primigenia e inocente belleza, quisimos derivar la enseñanza de la autenticidad cristiana, y a Ella también ahora volvemos la mirada suplicante, como a amorosa maestra de vida, mientras razonamos con vosotros, Venerables Hermanos, de la regeneración espiritual y moral de la vida de la Iglesia”. Encíclica Ecclesiam Suam

“La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar "los ojos a María, la cual brilla como modelo de virtud ante toda la comunidad de los elegidos". Exhortación apostólica Marialis Cultus dedicada para la recta ordenación y desarrollo del culto a María

“El Pueblo de Dios admira y venera en Ella la figura y el modelo de la Iglesia de Cristo en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Él. María Virgen y Madre obtenga a la Iglesia, a la que también saludamos como virgen y madre, el que se gloríe humildemente y siempre de la fidelidad de sus sacerdotes al don sublime de la sagrada virginidad, y el que vea cómo florece y se aprecia en una medida siempre mayor en todos los ambientes, a fin de que se multiplique sobre la tierra el ejército de los que siguen al divino Cordero adondequiera que él vaya (Ap 14, 4)”. Encíclica Sacerdotalis Caelibatus. Fuente: aciprensa

28 de mayo: La Virgen María, Madre del Salvador, Esposa del Espíritu Santo, se acerca a nosotros y nos habla al corazón, nos invita a unirnos a Ella en defensa de la Obra de su Hijo amado

María


La Virgen María, Madre del Salvador, Esposa del Espíritu Santo, se acerca a nosotros y nos habla al corazón, nos invita a unirnos a Ella en defensa de la Obra de su Hijo amado. 
El libro del Padre Gobbi.
28 de mayo

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don en tus dones espléndido;

luz que penetras las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Ven, Espíritu enviado por el Padre,

en nombre de Jesús, el Hijo amado:

haz una y santa a la Iglesia

para las nupcias eternas del Cielo.

27 de mayo: La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.

Dios Te Salve María. Betsaida

La pureza tiene un valor tal, que un seno de criatura pudo contener al Incontenible, porque poseía la máxima pureza posible en una criatura de Dios.
El Evangelio como me ha sido revelado. María Valtorta.
27 de mayo

26 de mayo: San Felipe Neri: Dejadme abrazar a mi Madre que ha venido a visitarme

Madre del amor | Cristóbal Fones, SJ

"¡Mi hermosa Señora!
"Mi santa Señora!"
"Dejadme abrazar
a mi Madre que
ha venido a
visitarme“
S. Felipe Neri.
El santo de la alegría se celebra el 26 de mayo
 

26 de mayo
Aparición de la Virgen y curación: Fue siempre de salud delicada. En cierta ocasión, la Santísima Virgen se le apareció y le curó de una enfermedad de la vesícula. El suceso aconteció así: el santo había casi perdido el conocimiento, cuando súbitamente se incorporó, abrió los brazos v exclamó: "¡Mi hermosa Señora! "Mi santa Señora!" El médico que le asistía le tomó por el brazo, pero San Felipe le dijo: "Dejadme abrazar a mi Madre que ha venido a visitarme". Después, cayó en la cuenta de que había varios testigos y escondió el rostro entre las sábanas, como un niño, pues no le gustaba que le tomasen por santo...
"El santo de la alegría", "el santo humorista", dijo Goethe. El apóstol de Roma desbarata los estereotipos tradicionales de la santidad. En una época en la que la reforma tridentina imponía una, disciplina rigurosa, empleando para tal fin el Santo Oficio, el índice, la Inquisición, Felipe Neri tranquilizaba, consolaba y atraía al camino de Dios "con gran alegría y facilidad" a quienes se confiaban a él.
Entre todos los santos que contribuyeron a la reforma tridentina, la figura de Felipe Neri es la más pintoresca y cautivadora. Se trata de un hombre que suscita entusiasmo. Su humor, su vena bromista, su tendencia natural a la alegría -muy diferentes de las prácticas austeras de la época-, hicieron que encontrara muchos discípulos. No cabe duda de que aquella alegría le venía de la conciencia continua de la presencia de Dios. Pero antes de comprender la profundidad de su espiritualidad y de conocer los dones y favores místicos con los que había sido colmado, se siente uno conquistado por sus dones naturales: una suavidad radiante, una mezcla de perspicacia y de payasadas, una gran sensibilidad musical y un profundo amor por la belleza de la naturaleza, un realismo pleno de sabiduría y de sentido práctico. Como la melancolía es mala consejera, puso la alegría en el primer puesto, junto a la sencillez y a la dulzura: nada de austeridad desalentadora, sino piedad afectiva, caridad, asambleas calurosas.
En el clima de la reforma católica romana, en cuyo servicio trabajaron hombres fuertes, vigorosos y, en ocasiones, implacables, como Pablo IV, san Ignacio de Loyola, san Carlos Borromeo o san Pío V, Felipe Neri se abrió un camino original. Humanizó la religión inventando un modelo de confianza y de moderación al que se han vuelto con interés los siglos posteriores (J. Delumeau [ed.], Storia dei Santi e della Santitá cristiana, Milán 1991, VIII, pp. 99ss). Fuente: santaclaradeestella.es

El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

 



     Domingo  VI de Pascua 

 



     



25 de mayo: María esté siempre esculpida en tu mente y grabada en tu corazón». Expresiones de amor del Padre Pío a la Virgen María.

Dios nos salva en ti María. Salomé Arribita

«La Virgen Dolorosa te tenga siempre grabada  en su corazón materno».
«La Virgen Madre tenga siempre su mirada en ti y te conceda experimentar todas sus dulzuras maternas».
«María esté siempre esculpida en tu mente y grabada en tu corazón». 
Expresiones de amor del Padre Pío a la Virgen María
25 de mayo

24 de mayo: María Auxiliadora: Tú, que sola destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo.

Madre del Silencio. Canto católico.

¡Oh María Virgen poderosa! Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia; Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano; Tú, terrible como un ejército en orden de batalla; Tú, que sola destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo. 
24 de mayo

La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

 


     Domingo  V de Pascua 

 

El mensaje que nos transmite Juan el Bautista respecto a la importancia de los apóstoles en la vida de la Iglesia podemos resumirlo en estos puntos neurálgicos: en primer lugar, el apóstol comparte la misma misión con Jesús, que le ha elegido y le ha enviado. Y, antes, Jesús y sus discípulos comparten el mismo amor que Dios Padre les ha entregado.

Por eso el apóstol, antes que nada, debe permanecer en el amor: en el amor de Jesús a ellos y en el amor del Padre a Jesús. Permanecer en el amor significa vivir en la comunión perfecta, que es, al mismo tiempo, horizontal y vertical, es decir, con los hermanos en la fe y con Dios, término último de nuestro amor. El verdadero discípulo de Jesús, precisamente porque se siente amado y comparte con Jesús el amor de Dios Padre, sabe que tiene que observar un mandamiento, al que no puede sustraerse: el mandamiento del amor. También nosotros, como verdaderos discípulos de Jesús, nos sentimos movilizados a amar: una movilización que no suprime en absoluto la libertad de la adhesión; al contrario, la exalta.

Por último, el verdadero discípulo de Jesús, que ha adquirido ahora la plena conciencia de ser su amigo, se siente llamado a vivir este amor "hasta el final", esto es, hasta la entrega de sí mismo. No sería amistad verdadera la que no estuviera dispuesta a alcanzar también esta meta. En esto se diferencia el amigo del siervo.

     



Los Elegidos. Artículo.

Estoy seguro de que muchos de ustedes conocen la serie de televisión sobre la vida de Jesús llamada The Chosen (Los Elegidos). Se lanzó en 2019, ha estado en cines y plataformas de streaming desde entonces, y ya supera los 200 millones de espectadores. Se ha traducido a 50 idiomas y tiene 13 millones de seguidores en redes sociales. Curiosamente, alrededor del 30% de su audiencia no es cristiana.

La serie fue creada y producida por Dallas Jenkins, un cristiano evangélico con una gran apertura hacia otras confesiones y religiones. El papel de Jesús lo interpreta Jonathan Roumie, un católico romano practicante. Y el Jesús que él presenta en The Chosen resulta algo distinto al que estamos acostumbrados a ver en otras películas: es más cercano, más humano. Y eso ha tenido un impacto interesante.

¿Y cuál ha sido ese impacto? Joe Hoover, un sacerdote jesuita, escribió lo siguiente en un reciente número de la revista America:
“He sido cristiano bautizado durante 53 años, estudié en una escuela católica y llevo más de dos décadas en una orden religiosa que lleva el nombre de Jesús… y la serie The Chosen ha hecho por mi comprensión y vivencia de la vida de Cristo y sus discípulos cosas que nada más había logrado. Ninguna homilía, ninguna exhortación teológica, ningún título académico, ninguna clase sobre Juan, Marcos o Lucas, ningún taller de espiritualidad, ni siquiera un retiro de 30 días basado en la Biblia ha logrado que los Evangelios me lleguen tanto al corazón ni que Cristo y sus seguidores se me hagan tan reales y cercanos como lo ha hecho esta serie.”

Yo podría decir lo mismo. The Chosen ha tenido en mí un efecto parecido. Como Joe Hoover, fui bautizado de bebé, me crié en la fe católica, formo parte de una orden religiosa, tengo estudios en teología, he asistido a toda clase de talleres de espiritualidad y he estudiado los Evangelios guiado por algunos de los mejores expertos. Y aun así, esta serie me ha mostrado un rostro de Jesús que no había encontrado en todo ese recorrido. Me ha ayudado a rezar, a relacionarme con él de una manera más viva.

En resumen, esto es lo que The Chosen ha hecho por mí: me ha presentado a un Jesús con el que realmente quiero estar. ¿No deberíamos querer estar siempre con Jesús? Por supuesto. Pero siendo sinceros, el Jesús que a menudo se nos presenta no es alguien con quien uno desee pasar tiempo a solas, alguien con quien uno se sienta cómodo, sin necesidad de fingir nada.

Por ejemplo, el Jesús que solemos ver en muchas películas carece de calidez humana. Es distante, serio, como de otro mundo, excesivamente piadoso, y con una mirada que te hace sentir culpable por tus pecados, porque fueron la causa de su crucifixión. Ese Jesús nunca sonríe, no parece traer alegría al mundo, ni iluminar una habitación con su presencia. No es un Jesús con el que uno se sienta a gusto.

Lamentablemente, ese también es el Jesús que muchas veces se nos ha presentado en las homilías, en la catequesis, en los grupos de formación, en clases de teología y en algunas espiritualidades populares. Ese Jesús, aunque nos transmite verdades profundas, sigue siendo demasiado divino, demasiado perfecto, demasiado “intocable” como para poder estar a gusto con él en un plano humano. Lo admiramos, quizás lo adoramos, confiamos en él al punto de entregarle la vida (que no es poco). Pero no es el Jesús con quien elegiríamos sentarnos a comer, o con quien quisiéramos irnos de vacaciones. Es más fácil tenerlo como maestro admirado que como amigo íntimo. Ni hablar de un Jesús con quien compartir el alma como lo haríamos con un ser querido.

Esto no es una invitación a “humanizar” a Jesús de manera superficial, como a veces se intenta hoy en día, mostrándolo simplemente como un buen hombre que predicaba el amor pero sin reflejar la verdad exigente de Dios. Eso no es lo que hace The Chosen. Ni mucho menos.

La serie nos muestra a un Jesús cuya divinidad no se pone nunca en duda, pero que al mismo tiempo es cálido, cercano, con una humanidad que te hace sentir bien en su presencia; incluso te atrae hacia ella. Al ver The Chosen, nunca dudas de que Jesús está unido de forma única y profunda con su Padre, ni de que nos transmite la verdad de Dios sin rebajarla. Pero este Jesús también trae consigo la sonrisa de Dios, su ternura, su bendición… cosas que muchas veces echamos en falta en nuestra vida.

La gran mística Juliana de Norwich describió una vez a Dios así:
“Dios está en el cielo, completamente relajado, con un rostro que parece una maravillosa sinfonía.”

Entre muchas cosas, The Chosen nos muestra ese rostro relajado de Dios, ese que tanto necesitamos… y que tan pocas veces se nos presenta.  Ron Rolheiser OMI / Tradujo al Español para CiudadRedonda Bejamín Elcano, cmf / Artículo original en inglés

Buscar a Jesús en la tarde del Cristianismo. Artículo.

¿Dónde podríamos experimentar a Jesús hoy en un mundo que aparentemente se ve demasiado oprimido por sus propias ocupaciones como para dejarle un espacio?

El renombrado escritor de espiritualidad Tomas Halik, en un reciente libro titulado La tarde del Cristianismo, hace la siguiente sugerencia:    Mientras el mundo concede menos y menos espacio explícito a Jesús, necesitamos buscarle más y más en esos lugares donde está “anónimamente presente”. Halik aconseja: “Busquémoslo ‘por su voz’, como María Magdalena; busquémoslo en los caminantes extraños, como los discípulos que iban camino de Emaús; busquémoslo en las heridas del mundo, como el apóstol Tomás; busquémoslo siempre que atraviesa las cerradas puertas del miedo; busquémoslo donde trae el don del perdón y la oferta de volver a empezar”.

Aquí, nos invita a responder mejor a los signos de los tiempos, ya que ahora estamos viviendo en lo que él llama “la tarde del Cristianismo”.

¿Qué es “la tarde del Cristianismo”?

Halik distingue tres periodos en la historia del Cristianismo. Denomina mañana del Cristianismo al tiempo previo al año 1500 d. C., el periodo premoderno, la época anterior a la secularización. El mediodía  del Cristianismo, para él, es el tiempo de la secularización y la modernidad, básicamente desde el siglo XIX hasta nuestra propia generación. La tarde del Cristianismo, para él, es nuestro tiempo presente, el mundo posmoderno,  en el que somos testigos del derrumbamiento de gran parte del mundo como una vez lo conocimos, con los consecuentes efectos de esto en la fe y la religión. Y para él, el resultado de todo esto es que la fe cristiana ahora ha dejado atrás las anteriores formas de religión.

¡Oh! ¡Vaya afirmación!  De cualquier manera, lo que Halik está señalando no es que la fe esté muriendo, que el Cristianismo esté en sus últimos días o que las iglesias estén viniéndose abajo. Más bien, para él, el Cristianismo se encuentra hoy en una cierta falta cultural de hogar, en un  momento en el que tantas estructuras sociales que una vez la mantuvieron están ahora derrumbándose, de modo que la fe cristiana está necesitando en estos tiempos buscar un nuevo patrón, un nuevo hogar, nuevas voluntades de expresión, nuevos papeles sociales y culturales, y nuevos aliados.

¿Cómo cambiaremos eso? No lo sabemos. Pero aquí está la aportación de Halik: el Cristianismo no perderá, como muchos temen, su identidad ni llegará a ser una fe no religiosa. Tampoco se desintegrará en cierta espiritualidad vaga, sin doctrina, sin frontera, privatizada. Más bien, se espera que (paradójicamente) el verdadero dinamismo y la diversidad que atemorizan a muchos cristianos sea la fase de incubación del Cristianismo del futuro.

Para él, los desafíos que el Cristianismo afronta hoy nos invitan a introducir la fe en un nuevo espacio, como Pablo hizo cuando sacó el Cristianismo fuera de los confines del judaísmo de su día. He aquí cómo lo dice Halik: “Creo que el Cristianismo del mañana será sobre todo una comunidad de una hermenéutica nueva, una lectura nueva, una interpretación nueva y más profunda de las dos fuentes de la revelación divina: escritura y tradición, y especialmente de la manifestación de Dios en los signos de los tiempos”.

¿Cómo sucederá todo esto? Esa es la tesis del libro. Capítulo tras capítulo expone las posibilidades sobre cómo leer con más audacia los signos de los tiempos, y en vez de desvirtuar alguna de las sustancias de la fe cristiana, dejar que esos signos de los tiempos nos guíen a una comprensión más profunda de la escritura y la tradición, especialmente para que podamos juntar en mejor harmonía al Cristo de la evolución cósmica con el Jesús Resucitado; y entonces reconocer que ambos no sólo están presentes en lo que es explícito de nuestra fe y culto cristianos, sino que están también anónimamente presentes en la evolución de nuestra cultura y sociedad.

En consecuencia, necesitamos buscar a Jesús no sólo en nuestras escrituras, nuestras iglesias, nuestros servicios de culto y clases catequéticas, nuestras escuelas dominicales y nuestro explícito seguimiento cristiano (aunque, por cierto, necesitamos hacer esa búsqueda ahí). Sino también, como María Magdalena, necesitamos reconocer su voz en el guardián del cementerio; como los decepcionados discípulos que iban camino de Emaús, cuando ya no tenemos las respuestas, necesitamos reconocer su presencia en los extraños cuyas palabras encienden nuestros corazones en nuestro interior; como el incrédulo Tomás, necesitamos superar nuestras dudas sobre su resurrección tocando sus heridas como ahora se manifiestan en los pobres y en los que sufren; como la primera comunidad de Jesús, la cual, muerta de miedo, se protegió tras una puerta cerrada a cal y canto, nosotros necesitamos reconocerlo siempre que, en nuestro miedo y confusión, algo exhala confiadamente paz en nuestro interior; y necesitamos reconocer su presencia en nosotros cada vez que recibimos el perdón y somos fortalecidos para volver a empezar. Este no es momento de morir, es tiempo del kairós, un tiempo en el que somos invitados a abrir nuestros ojos en un nuevo camino como para reconocer al Cristo que está caminando con nosotros de una forma poco familiar. Ron Rolheiser OMI / Tradujo al Español para CiudadRedonda Bejamín Elcano, cmf / Artículo original en inglés