Feliz verano: dondequiera que vayas busca siempre la belleza y la inmensa bondad de Dios...
Jesús: Comprobando nuestras emociones. Artículo.
Esta es la escena: Justo antes de curar de fiebre a la suegra de Pedro, Jesús tiene una conversación privada con la esposa del apóstol. Empieza diciéndole que él sabe lo unidos que viven como marido y mujer, y entonces expresa a ella su sentimiento ante el hecho de que su llamada ha tenido como consecuencia que Pedro abandone su casa. Entonces, con delicadeza, le pregunta cómo se siente ante tal decisión. Su respuesta le garantiza que, aun sintiendo dolor, ella (como también su marido) asumirá voluntariamente ese sacrificio.
Entre otras cosas, esto aclara el hecho de que, cuando alguien (como Pedro) abandona todo para seguir a Cristo, no solo él paga el coste. Sus allegados también pagan un precio. ¿Qué coste supuso a las esposas de los apóstoles la llamada que Jesús hizo a sus respectivos maridos?
Además, este incidente (aunque aquí sea expresado en ficción) ofrece cierta luz necesaria para ver que Jesús no es indiferente a las crucifixiones emocionales que en ocasiones sobrellevamos con el fin de responder a su llamada. Nos certifica que Jesús comprende y nos da permiso divino para no sentirnos culpables del dolor que experimentamos.
No hay duda de que muchos condicionarán el valor de esta escena de The Chosen, dado que no se ajusta a la historia (en tanto en cuanto sabemos) sino que es meramente una creación ficticia. ¿Tuvo en alguna ocasión el Jesús histórico esta especie de conversación con la esposa de Pedro o con la esposa de alguno de sus apóstoles?
Con todo, si es o no histórica esta escena, no viene a cuento en nuestro caso. La cuestión es que Jesús no habría sido insensible ni indiferente al dolor de las esposas y de otros a los que los apóstoles abandonaron para seguirlo.
Por lo general, evitamos indagar esta cuestión porque tendemos a interpretar demasiado literalmente los dichos de Jesús sobre el hecho de abandonar al padre, madre, esposa e hijos por seguirlo. Por ejemplo. En cierto momento, Jesús dice esto: “Si vienes a mí sin dejar a tu familia, no puedes ser discípulo mío. Debes amarme más que a tu padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas, e incluso más que tu propia vida” (Luc. 14, 25-27). Tal vez, incluso más frío y más insensible en su expresión literal, es este texto del Evangelio: “Dijo a otro: ‘Sígueme’. Él replicó: ‘Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre’. Pero Jesús le dijo: ‘Deja a los muertos que entierren a sus propios muertos. Tú vete a proclamar el reino de Dios’. Y también otro dijo: ‘Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia’. Jesús replicó: ‘Nadie que pone una mano sobre el arado y mira hacia atrás es apto para el servicio del reino de Dios’” (Luc. 9, 60-62).
Es fácil malentender lo que Jesús dice aquí sobre no volver la vista atrás mientras se le sigue. Las imágenes que emplea son rígidas, frías y emocionalmente brutales. Pero son imágenes, no consejos espirituales literales. Las duras y salvajes opciones emocionales que a veces uno tiene que hacer en fidelidad a los Evangelios podrían ser llamadas con razón crucifixión emocional. Al elegir a Jesús, elegimos también la cruz y hay verdadera muerte; y el dolor involucrado aquí no puede ser mitigado ni justificado.
Sin embargo -y es crucial comprender esto- las opciones que realizamos para renunciar a nosotros mismos y entregarnos en genuino autosacrificio, no son hechas a nivel psicológico ni emocional. Esas opciones son realizadas a nivel más profundo, a nivel moral, donde algo más hondo que nuestras emociones y sentimientos regula y puede contrarrestar, a causa de un significado y felicidad con más hondura, lo emocional y lo psicológico. En consecuencia, cuando Jesús dice si vienes a mí pero sin dejar a tu familia, no puedes ser discípulo mío, se dirige a nuestro más recóndito centro moral, ese lugar de nuestro interior donde en definitiva escogemos el bien del mal, y el contenido de la vaciedad. No se dirige a nuestras emociones. No nos desafía a un malsano estoicismo emocional.
Cuando nos desafía a renunciar a todo para llegar a ser discípulos suyos, Jesús no desecha el dolor emocional y psicológico que esto nos ocasionará. Cuando nos invita a cargar con su cruz y seguirlo, entiende que esto será una crucifixión emocional. Pero, al ofrecernos el desafío, al mismo tiempo, nos da permiso para sentir sin culpa el brutal dolor afectivo de esa opción sobre nuestras emociones. No nos desafía a un estoicismo frío e inhumano en el que, por el amor de Dios, se suponga que no sentimos el dolor de perder relaciones y libertades de gran valor. Como el Jesús de The Chosen, analizando compasivamente con la esposa de Pedro hasta dónde sus emociones estaban en contra de lo que Jesús les pedía, Jesús ofrece a cada uno de nosotros el desafío de la autorrenunciación y, al mismo tiempo, comprueba cómo lo estamos gestionando emocionalmente. Ron Rolheiser OMI / Tradujo al Español para CiudadRedonda Bejamín Elcano, cmf / Artículo original en inglés / Imágen Depostitphotos
Fe. Más allá de la cabeza y el corazón. Artículo.
Muchos conocen las palabras
que escribió la noche en que se arrodilló por primera vez y se entregó a
la fe en Cristo. Había vuelto de un largo paseo y de una conversación
sobre religión con J.R.R. Tolkien (su colega en Oxford), y cuenta cómo
se arrodilló y se comprometió con Cristo. Pero él mismo reconoció que no
fue un gesto fácil:
“Me arrodillé como el converso más reacio en la historia del cristianismo.”
¡Vaya forma de empezar una vida de fe! No suena precisamente a entusiasmo.
Sin embargo, explica por qué, a pesar de toda su resistencia, decidió convertirse:
“Porque
comprendí que la dureza de Dios es más amable que la suavidad del ser
humano, y que la fuerza con la que Dios nos atrae es nuestra verdadera
libertad.”
¿A qué se refiere con esa fuerza de Dios?
Un buen ejemplo lo encontramos en un episodio del Evangelio de Juan, donde Pedro, como C.S. Lewis, también muestra dudas y resistencia. Esta es la historia:
Jesús acababa de decir que
Él es el Pan de Vida, y terminó afirmando que si no comemos su cuerpo y
no bebemos su sangre, no tendremos vida en nosotros. Lógicamente,
muchos de los que lo escuchaban se quedaron confundidos y
escandalizados. Tanto, que el Evangelio dice que muchos se alejaron
diciendo: “Esta enseñanza es insoportable”. Entonces, cuando la multitud
ya se había ido, Jesús se volvió hacia sus discípulos y les preguntó:
“¿También ustedes quieren marcharse?” Pedro no respondió con entusiasmo.
Dijo:
“Señor, no tenemos a dónde ir.”
Y luego añadió, en una de sus frases más memorables:
“Tú tienes palabras de vida eterna.”
Si analizamos bien lo que dice Pedro, está claro que acaba de escuchar algo que no entiende del todo, y lo poco que entiende no le gusta. En ese momento, Jesús no parece ni la verdad ni la vida. Su mente se resiste y su corazón también. Pero, más allá de eso, hay algo en lo profundo de Pedro que reconoce que, aunque no entienda y aunque no le guste, ese mensaje le dará vida.
En ese momento, como C.S. Lewis, Pedro es un discípulo lleno de dudas. Sin embargo, entrega su vida a Jesús, a pesar de lo que siente o piensa. ¿Por qué? Porque, como Lewis, ha comprendido que cuando Dios nos empuja, en realidad nos está liberando.
Recuerdo una entrevista a Daniel Berrigan, un sacerdote jesuita. El entrevistador le preguntó:
“Padre, ¿dónde está su fe? ¿En la cabeza o en el corazón?”
Y él respondió, con humor y sabiduría:
“La fe rara vez está en la cabeza, y menos aún en el corazón. La fe está donde están tus pies.”
Y explicó:
“Cualquiera
que haya estado en un compromiso por mucho tiempo sabe que hay momentos
en los que la cabeza no está convencida, el corazón no siente nada…
pero uno sigue ahí porque sabe que ese camino es el que lleva a la
vida.”
Entonces, ¿en qué confiamos tanto como para entregar nuestra vida?
Creo
que no basta con responder con la cabeza o con el corazón. No es que
sean malos consejeros, pero sabemos por experiencia que a veces no nos
dicen lo más profundo. La llamada de Dios va más allá de lo que pensamos
o sentimos. Nuestra mente nos dice lo que parece sensato. El corazón,
lo que nos apetece. Pero hay una voz más profunda dentro de nosotros que
nos dice lo que debemos hacer.
Esa voz de Dios no siempre
está de acuerdo con lo que sentimos o pensamos. Es una fuerza interior
que puede hacernos dudar, incluso sentirnos desilusionados, mirar a la
Iglesia con desencanto… y aun así decir:
“Señor, no tenemos a dónde ir. Tú tienes palabras de vida eterna.”
Dudar,
desilusionarse o no entender no son virtudes, pero a veces nos empujan a
ese punto donde debemos decidir delante de qué, o de quién, finalmente
nos arrodillamos. Ron Rolheiser OMI / Tradujo al Español para CiudadRedonda Bejamín Elcano, cmf / Artículo original en inglés / Imágen Depostitphotos
Festividad de la Natividad de san Juan Bautista.
Hoy el mundo sigue necesitando precursores y profetas.
Textos | Audio |
Con el bautismo de penitencia, Juan quería hacer comprender que había llegado el tiempo de cambiar de ruta, de invertir el sentido de la marcha, precisa y exclusivamente a causa de la inminente llegada del Mesías-Salvador. Con su predicación, Juan el Bautista quería sacudir la pereza y la inedia de demasiada gente de su tiempo, que de otro modo ni siquiera se habría dado cuenta de la presencia de una novedad desconcertante, como fue la de Jesús. Ahora bien, fue sobre todo con su "pasión" como Juan el Bautista preparó a sus contemporáneos para recibir a Jesús: precisamente para decirnos también a nosotros que no hay preparación auténtica para la acogida de Jesús si ésta no pasa a través de la entrega de nosotros mismos, a través de la Pascua.
ORATIO: Oh Dios de nuestros padres, tú nos llamas a ser "voz": concédenos reconocer tu Palabra, reconocer la única Palabra de vida eterna, para que anunciemos esta sola Verdad a los hermanos. Oh Dios de nuestros padres, tú nos llamas a ser "el amigo del Esposo"; hazme solícito a preparar los corazones de los hombres, para que estén bien dispuestos a acogerlo.
Oh Dios de nuestros padres, tú nos llamas a señalar el Cordero de Dios a los hombres: haz que nunca me ponga sobre él, sino que él crezca y yo mengüe.
CONTEMPLATIO: Grita, oh Bautista, todavía en medio de nosotros, como en un tiempo en el desierto. Grita todavía entre nosotros con voz más alta: nosotros gritaremos si tú gritas, callaremos si tú te callas. Te rogamos que sueltes nuestra lengua, incapaz de hablar, como en un tiempo soltaste, al nacer, la de tu padre, Zacarías. Te conjuramos a que nos des voz para proclamar tu gloria, como al nacer se la diste a él para decir públicamente tu nombre (Sofronio de Jerusalén)
LECTURA ESPIRITUAL: El primer testigo cualificado de la luz de Cristo fue Juan el Bautista. En su figura captamos la esencia de toda misión y testimonio. Por eso ocupa una posición tan importante en el prólogo y emerge con su misión antes incluso de que la Palabra aparezca en la carne. Es testigo con las vestiduras de precursor.
Eso significa sobre todo que él es el final y la conclusión de la antigua alianza y que es el primero en cruzar, viniendo de la antigua, el umbral de la nueva. En este sentido, es la consumación de la antigua alianza, cuya misión se agota aludiendo a Cristo. Por otra parte, Juan es el primero en dar testimonio realmente de la misma luz, por lo que su misión está claramente del otro lado del umbral y es una misión neotestamentaria. La tarea veterotestamentaria confiada por Dios a Moisés o a un profeta era siempre limitada y circunscrita en el interior de la justicia.
Esta tarea era confiada y podía ser ejecutada de tal modo que mandato y ejecución se correspondieran con precisión. La tarea veterotestamentaria confiada a Juan contiene la exigencia !limitada de atestiguar la luz en general. Es confiada con amor y -por muy dura que pueda ser- con alegría, porque es confiada en el interior de la misión del Hijo (A. von Speyr,). Gracias a: Rezando Voy,Santa Clara de Estella y Ciudad Redonda
Milagro Eucarístico de Bolsena. Italia. 1264. Origen de la solemnidad del Corpus Christi.
Un sacerdote de Praga, encontrándose de viaje por Italia, celebró la Misa en la Basílica de Bolsena. En el momento de la consagración sucedió un Prodigio:
La Hostia se transformó en carne. Este Milagro sostuvo la fe del sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Las Sagradas Especies fueron inmediatamente inspeccionadas por el Papa Urbano IV y por Santo Tomás de Aquino.
El Pontífice decidió extender a toda la Iglesia Universal la fiesta del Corpus Domini “para que este excelso y venerable Sacramento fuese para todos un peculiar e insigne memorial del extraordinario amor de Dios por nosotros”.
Los Milagros Eucarísticos en el Mundo por Carlo Acutis: Bolsena
Aquí se instituyó la Fiesta de Corpus Christi.
Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios
Corpus Christi
"Tomad y comed; esto es mi cuerpo... Tomad y bebed; ésta es mi sangre... Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida..." Estas palabras de Jesús sintetizan todo el misterio eucarístico. También Pablo dirá: "Prestad atención antes de acercaros a este alimento y a esta bebida: que no os ocurra la desgracia de comer y beber sin alimentaros y sin calmar vuestra sed". También la Iglesia nos recomienda precisamente esta toma de conciencia cuando nos dice "saber-pensar a quién se va a recibir". En realidad, si lo pensamos bien, el alimento es tal en la medida en que "se pierde-desaparece-muere para convertirse-llegar-a-ser" carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Para expresarlo con la imagen evangélica: si el grano de trigo se niega a morir enterrado, se vuelve imposible la espiga. Con la participación en el Pan eucarístico, el hombre viejo debe morir-dejarse asimilar por el Hombre nuevo, o el-alimento- ya-no-es-tal. La eucaristía es una "angostura" tremenda que no perdona. Jesús dirá: "Quien se alimenta de mí debe vivir-de-mí, por-mí". Tal vez sean éstas las palabras más graves, las palabras que implican mayor responsabilidad para quienes participan activamente en la eucaristía. Es la madre que vive-de/para-los-hijos, de/para-el-esposo porque está toda unifícada-gravitada-concentrada.
De este modo, los pensamientos-puntos de vista-centros de interés-mentalidad de quienes participan (= tomar parte) en la eucaristía "deben" convertirse en los de Cristo: para que podamos llamarnos "cristianos".
Milagro Eucarístico de Lanciano. Italia. Año 750
El milagro de los 3 milagros y el más antiguo:
1º) Un monje tenía dudas sobre la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Durante la consagración, la Hostia se transformó en carne y el vino en sangre y posteriormente se coaguló en 5 glóbulos.
El milagro ha sido analizado científicamente. En 1971, el profesor Odoardo Linoli, confirmó que la carne era tejido cardíaco humano y la sangre era tipo AB, como el de la Sábana Santa de Turín.
2º) Los elementos del milagro, la carne y la sangre de Cristo, siguen intactos, después de 1275 años
3º) Los 5 grumos de sangre, coagulados tras el milagro, pesan lo mismo juntos que separados. Cada uno pesa 15,85 g, pero todos juntos, siguen pesando 15,85 g. Es inexplicable para la ciencia, pero con sentido eucarístico...
Cristo es indivisible e íntegro en cada fragmento de su cuerpo, por eso debemos cuidar, durante la comunión, que no queden fragmentos de la hostia consagrada, como hace el sacerdote limpiando con esmero la patena y el cáliz.
Mapa de los Milagros Eucarísticos (Carlos Acutis)
Los Milagros Eucarísticos en el Mundo
EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DISEÑADA Y CREADA POR CARLO ACUTIS
Paradoja, aparente contradicción y tensión. Artículo.
El pensamiento de algunos de los mayores y más influyentes personajes de la historia parece estar a veces lleno de contradicciones. Jesús, Agustín, Sócrates, Aristóteles, entre otros, dan la impresión de estar en ocasiones contradiciéndose a sí mismos. No siempre es fácil ver cómo cada cosa encuadra con el resto de sus enseñanzas.
Por eso, las grandes religiones y filosofías del mundo son tan propensas a numerosas interpretaciones. Por ejemplo, dadas la profundidad y la finalidad de las enseñanzas de Jesús, el Cristianismo en particular está abierto a diferentes formas de interpretación. No es casual que haya cientos de denominaciones en el Cristianismo y toda variedad de espiritualidad y culto en ellas. La enseñanza de Jesús es tan rica que parecería como si ninguno de nosotros pudiera llevarla a cabo como maestro. Más bien, cada uno escoge sus puntos selectivamente, lucha por guardarlos con cierta coherencia y llega a ser mucho más estrecho de miras que el maestro.
La coherencia -se mofó alguien una vez- es resultado de la cortedad de mente, como también la incoherencia es la señal de una amplitud de mente. Hay algo de verdad en eso, aunque debe ser entendido cuidadosamente. Por ejemplo, en ocasiones conseguimos una cierta coherencia, una visión de cosas que aparentemente no tiene contradicciones internas, aunque a un alto precio, particularmente, acabamos por ser intransigentes, no inclusivos, unilaterales, empobrecidos y reduccionistas. Al margen de lo demás que pueda decirse sobre ellos, racismo, fanatismo, fundamentalismo y nacionalismo malsano son consistentes. A pesar de eso, su coherencia se afirma sobre una síntesis que es tan estrechamente definida que ignora y denigra importantes áreas de la vida.
Al contrario, en ocasiones, lo que parece incoherencia es en realidad una persona que mantiene a la vez un número de importantes verdades en una síntesis mayor. La persona puede parecer incoherente, pero lo que está haciendo en realidad es guardar varias verdades en tensión creativa que están aparentemente en oposición mutua, pero no es así. La persona que intenta este acto malabarista se encontrará con frecuencia en gran tensión, pero (metafóricamente) encontrará también que no tiene arterias bloqueadas ni pulmones muy resistentes, que la sangre fluye libremente a cada parte de su persona y es capaz de sacar oxígeno vital de cualquier clase de aire en el que se encuentra.
Así era Jesús. Mantuvo importantes verdades juntas en una tensión creativa y, como consecuencia, fue malentendido por casi todos y escandalizó a gente de ambos lados del espectro religioso e ideológico. Sus enseñanzas son más “ambos/y” que “uno/o”. Luchamos con eso. Es más fácil llevar unas pocas verdades elegidas que tratar de llevarlas todas.
¿Cuáles son algunas de las verdades aparentemente contradictorias que Jesús juntó e impulsó en una tensión creativa? He aquí diez de ellas, escogidas porque una sana espiritualidad debe siempre abarcar ambos aspectos de ellas.
- Marcado sentido de individualidad, enfoque sobre la integridad y la oración privadas, pero unido a un compromiso igualmente fuerte con la comunidad, la familia, la implicación cívica y eclesial, y la justicia social.
- Sana capacidad de beber en la vida y disfrutarla sin culpabilidad, al igual que uno favorece una capacidad igualmente sana por el ascetismo y la renunciación.
- Autoconfianza y sana autoafirmación a la hora de usar los dones particulares que Dios nos ha dado, pero mantenidas siempre en tensión con una sana humildad y habitual modestia.
- Atención a lo profético, simpatía por lo que se halla fuera del centro, por lo marginado, una voz desafiante por los excluidos, aun cuando uno reconozca la importancia de lo institucional, se defienda de la anarquía y ayude a nutrir lo que es sagrado en la familia, la iglesia y la tradición.
- Apertura constante hacia lo que es nuevo, singular, lo que causa molestia, lo que es liberal, aun cuando uno trabaje por apoyarse en lo que conserva, en lo familiar, en la costumbre, en lo que proporciona ritmo y contribuye a la estabilidad.
- Atención a lo sagrado, a Dios, al horizonte eterno, pero siempre acompañada de un amor descarado por este mundo, por sus gozos, por sus logros, su momento presente.
- Pasión por la sexualidad y defensa de su bondad y terrenidad, acompañada de una igual defensa de la castidad y el decoro.
- Atención a la comunidad mundial, a la ampliación de las fronteras dentro de las que nacimos, a la acogida siempre más inclusiva del extranjero y el desconocido, aun cuando uno permanezca profundamente fiel a la familia, a las raíces personales y a la hospitalidad en casa.
- Esperanza e idealismo que desafía los hechos, confía en las promesas de Dios más bien que en las noticias de la noche, que no tolerará que la verdad de la resurrección sea silenciada por los contratiempos de la historia, pero que aún se mantiene unida con un realismo que es pragmático, programático y comprometido a realizar su trabajo correspondiente.
- Enfoque sobre la otra vida, sobre la vida posterior a la muerte, sobre el hecho de que este no es nuestro hogar postrero, aun cuando nos fijemos en la realidad y bondad de la vida de aquí en la tierra.
Jesús juntó todas estas cosas en una sola síntesis y pagó un precio: la incomprensión. ¿Aceptamos pagar ese mismo precio con el fin de dar una expresión más completa a Cristo? Ron Rolheiser OMI / Tradujo al Español para CiudadRedonda Bejamín Elcano, cmf / Artículo original en inglés / Imagen generada por IA
Gloria in excelsis Deo. Gloria a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Dios mío, Trinidad que adoro,
ayúdame a olvidarme
enteramente de mí mismo
para establecerme en ti,
inmóvil y apacible
como si mi alma estuviera
ya en la eternidad;
que nada pueda turbar mi paz,
ni hacerme salir de ti, mi inmutable,
sino que cada minuto me lleve más lejos
en la profundidad de tu Misterio.
Haz de ella tu cielo,
tu morada amada y el lugar de tu reposo.
sino que yo esté allí enteramente,
totalmente despierta en mi fe,
en adoración, entregada sin reservas
a tu acción creadora. Amén.
Todo lo que tiene el Padre es mío, el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará.
A mí, que he sido bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que tantas veces al día me hago la seńal de la cruz, cómo me gustaría nombrar con la devoción y con el afecto del corazón a estas santas Personas y no hacer como los jugadores cuando entran en el campo.
La seńal de la cruz es un sacramental que, por así decirlo, debe consagrar todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, todo lo que decimos al Padre-Hijo-Espíritu Santo. Jesús me asegura: "Si alguien me ama, también mi Padre le amará, y vendremos a él y estableceremos nuestra morada en él". Cómo quisiera tratar con más respeto-garbo-delicadeza a estos huéspedes míos, con todas las atenciones que reservamos a los huéspedes de consideración. Pablo me recuerda: "Si alguien falta el respeto al templo de Dios, que sois vosotros, Dios le apartará", y me exhorta de este modo: "Honrad y tratad con elegancia al Dios que lleváis en vuestro cuerpo". Cómo quisiera comprender que una cosa es vestir, adornar, alimentar el cuerpo con mentalidad "mundana", y otra cosa completamente distinta es hacerlo con mentalidad "de fe": ésta me hace superar el envoltorio donde el templo del Espíritu está siempre radiante, ya sea bello o feo, esté sano o enfermo, sea viejo o joven, rico o pobre.
Gracias a: Rezando Voy,Santa y Ciudad Redonda
Demolición moral. Artículo.
Lo señala nuestro sabio refranero, «Zapatero, a tus zapatos», para indicar que nadie debe distraerse en su menester, ni siquiera con el pretexto de hacer un escarceo en ámbitos ajenos que a la postre puede resultar una dañina dispersión. Y esto puede aplicarse, y de hecho lo intentan algunos con intencionada frecuencia, a cualquier oficio que como adversarios desean afear o descalificar para acabar acusándole con mañas penales, ya sea en el escaparate mediático o ya sea en los tribunales.
Un clásico señalamiento regañón cuando la palabra, el gesto o las opciones de un cristiano relevante por su responsabilidad se sitúa bajo el foco de estos mirones que se sienten incómodos o aludidos. Hemos visto cómo a veces nos dan pautas quienes no participan en la vida cristiana o la contradicen con sus hechos y dichos, sobre cómo debemos hacer los obispos las homilías, cuáles son los argumentos válidos y pertinentes, y dónde estar en un protocolo cada vez más restrictivo y excluyente.
Se intenta erradicar una historia de siglos, arrojando imperiosamente la sementera de una ideología recién llegada que trastoca, deniega y ataca la cosmovisión de las cosas desde unos valores que nacen del Evangelio y se han ido definiendo a través de dos mil años de andadura. Hay detrás una extraña venganza que respira rencores, con pálpitos resentidos en una hostilidad inacabada. Se trata de la batalla cultural donde se expropian los espacios, se censuran las palabras, se expulsan las presencias como si el mensaje cristiano estuviese viciado de hipocresía y representase un atentado como 'okupas' en la modernidad.
Pero resulta que nuestros 'zapatos' cristianos calzan los pies de la historia, donde hemos aprendido a deambular en tantos imperios, dialogar con tantas filosofías, culturas y lenguas diversas, llegando hasta todos los 'finisterres'. Sin duda alguna que hemos cometido errores, por exceso y por defecto, pero nuestra deficiencia no se deriva de nuestro mensaje, sino de la torpeza de nuestro testimonio y vivencia. Por eso, hacemos memoria de los santos de cada época, donde aparece en hermoso carrusel el palenque de nuestros mejores hermanos que acertaron a ser hijos de Dios, hijos de la Iglesia e hijos de su época. Ellos nos recuerdan las palabras de Jesús que olvidamos o los gestos del Señor que traicionamos. Los santos nos despiertan diligentemente, nos acusan fraternamente y nos señalan continuamente el camino de la verdad, la bondad y la belleza, en el que Dios mismo es nuestro amigo caminante junto a cada cual.
No ha habido tierra en el mapa de nuestro mundo donde no han llegado los pies misioneros con sus zapatos cristianos, ni lengua en la que no hemos traducido la Buena Noticia de la esperanza. No ha habido herida en la que no hayamos puesto el bálsamo del consuelo y el amor que las curaba, como tampoco ha existido conflicto, trinchera o barricada donde no hayamos intentado levantar la bandera de la paz que reconcilia los pueblos y abraza sus almas. Cada lágrima ha sido enjugada con ternura, cada sonrisa brindada, cada pregunta amada y respondida, cada oscuridad encendida y disipada.
Para expresar esto hemos debido aprender la sabiduría de lo que Dios nos enseña en su Palabra, y acoger lo que nos fortalece y nutre con la gracia que de Dios proviene, pero también hemos debido encontrar razones para nuestra esperanza, y los argumentos ante las grandes cuestiones antropológicas, culturales, económicas, políticas y sociales, en donde se deciden las opciones de cada generación, los modelos de las gobernanzas, los estilos de relación entre una humanidad tan dispersa en pueblos con tradiciones diversificadas. Lo cual sería impensable si estuviésemos parapetados tras nuestras catacumbas aisladas, o si no pudiésemos salir de un confinamiento impuesto por las censuras que nos condenan al ostracismo, al mutismo y a la retirada.
Ni catacumbas cobardes, ni arrinconamientos subyugados, sino la libertad que nace de la verdad y que ofrece toda la creatividad con indomable audacia. Esta es la batalla en la que estamos. Hoy los paredones pueden ser de papel al denigrarnos con calumnias y falacias, o leyes que cercenan los derechos y acorralan ideológicamente las libertades. Así, disimulada o descaradamente, se intenta enmudecer nuestra palabra, invisibilizar nuestra presencia, y eclipsar de tantos modos nuestro mensaje.
Por este motivo, nuestros 'zapatos' saben también taconear en lo que tejas abajo sucede sin resultarnos ajeno ni indiferente. No tenemos la pretensión de fundar un partido cristiano recuperando modelos teocráticos de antaño, pero no renunciamos a aportar con respeto y valentía nuestra visión e idiosincrasia dentro de una sociedad plural. No un partido cristiano, pero sí cristianos en la política. Y sin estar necesariamente sentados en un escaño nacional, regional o municipal, podemos y debemos tomar postura ante las cosas que vemos, oímos, sufrimos o gozamos con el consiguiente avance o deterioro del tejido social de nuestro pueblo.
Asomados al escenario internacional nos preocupa cómo no aprendemos de los propios errores del pasado: los abusos en dictaduras que destruyen las personas y empujan al abismo a los pueblos, declarar guerras desde la prepotencia imperialista o para dar salida a los armamentos obsoletos, jugar con los movimientos financieros para enriquecerse impunemente empobreciendo a los descartados de siempre, alejar tristemente la convivencia en unidad y solidaridad entre las naciones, explotar los recursos naturales destruyendo la casa común en nuestra tierra.
Llegados al escenario nacional, hay un evidente deterioro social y moral en una forma abusiva de entender la gobernanza: la mentira como arma política, sin pudor y sin medida, engañando compulsivamente a troche y moche sin parar, la corrupción más zafia que empuja al tramposo y descomunal latrocinio económico, la depravación más inmoral en todo tipo de derivas sexuales, el coqueteo con el consumo de estupefacientes, la desestabilización de poderes rompiendo su división complementaria para controlar todo con manipulación obscena para perpetuarse en la poltrona dictatorial de la vergüenza, reescribiendo la historia inventada y reabriendo heridas cicatrizadas, vender el Estado poniéndolo en almoneda timadora al mejor postor que les mantenga sin importar las barricadas de una procedencia terrorista o secesionista. No hace falta militar en un partido con siglas para decir estas cosas cuando el declive moral amenaza la entera sociedad en su convivencia y su democracia demoliéndolas. Basta la conciencia moral de quien no se arredra ni acobarda para hacer oír nuestra palabra y hacer visible nuestra presencia cristiana. Estos son los zapatos con los que compartimos sin atajos los senderos de la libertad, la verdad y la justicia. Porque de lo contrario, parafraseando a Unamuno, nos seguirán doliendo el mundo y España. Fuente: infoCatólica / Publicado originalmente en la Tercera del Abc













