Teología del Cuerpo de S. Juan Pablo II como fundamento teológico de iniciativas pastorales contemporáneas

Entre los legados magisteriales más significativos del pontificado de San Juan Pablo II se encuentra el conjunto de las 129 catequesis impartidas entre los años 1979 y 1984, articuladas bajo el título de la Teología del Cuerpo. En este corpus doctrinal, el Santo Padre expone una profunda antropología teológica basada en el diseño divino revelado en las Sagradas Escrituras, analizando la dignidad de la persona, el significado esponsal del cuerpo humano y la vocación al amor conyugal.

Esta enseñanza constituye el fundamento teológico de iniciativas pastorales contemporáneas dedicadas al fortalecimiento del matrimonio, tales como el Proyecto Amor Conyugal, el cual articula sus retiros y catequesis matrimoniales directamente sobre las enseñanzas del Papa San Juan Pablo II para promover la santificación de la vida familiar.

Proyecto Amor Conyugal como un itinerario de formación y oración conyugal fundamentado en la verdad del sacramento del matrimonio y en las enseñanzas magisteriales de San Juan Pablo II (en particular Familiaris Consortio y las catequesis sobre el amor humano).
Recopilación de la interpretación y aplicación práctica de las 129 catequesis sobre la Teología del Cuerpo del Santo Padre, articulando los textos bíblicos del Génesis, los evangelios y las cartas paulinas aplicados a la vida matrimonial contemporánea.
Formación Conyugal: Explica explícitamente cómo la metodología de formación de los grupos y retiros deriva de la meditación de las audiencias generales impartidas por el Pontífice entre 1979 y 1984.
Archidiócesis de Madrid - Proyecto «Amor Conyugal»: sanar y reconstruir matrimonios con las catequesis de San Juan Pablo II Reseña oficial de Proyecto Amor Conyugal que documenta la integración pastoral del método en el ámbito diocesano a partir del magisterio de San Juan Pablo.

¿QUÉ ES Y CÓMO NACIÓ?

El Movimiento
Proyecto Amor Conyugal es un método diocesano, de la Iglesia Católica, orientado a redescubrir la grandeza, verdad y belleza del sacramento del matrimonio. Nacido en España, cuenta con el respaldo oficial de decenas de obispos y se expande activamente de forma internacional.

El Origen
Nace de la experiencia de José Luis Gadea y Magüi Gálvez, un matrimonio de Málaga. Tras superar una fuerte crisis en sus primeros diez años de casados, vivieron una profunda conversión espiritual en el año 2002. Tras años de sólida formación teológica y pastoral, estructuraron el método y lanzaron su primer retiro en 2016.

El Fundamento

A diferencia de enfoques basados puramente en la psicología relacional, el pilar central de este proyecto es la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II. Su meta es "volver al origen": comprender y aplicar el plan inicial que Dios diseñó para el hombre y la mujer antes de que el egoísmo o las heridas cotidianas deformaran la relación.

LOS TRES PILARES

El itinerario de acompañamiento se sostiene sobre tres bases fundamentales que se viven en el día a día:

1. Fe (Catequesis)
Grupos parroquiales mensuales donde se aterrizan las enseñanzas de San Juan Pablo II a las situaciones cotidianas de la convivencia, tales como el manejo del dinero, la educación de los hijos o las diferencias de carácter.

2. Formación
Una comprensión profunda de la vocación del matrimonio no solo como un estado civil o social, sino como un verdadero camino de santidad mutua, entrega generosa y crecimiento personal conjunto.

3. Vida (Oración Conyugal)
Fomentar un espacio diario y constante donde los esposos rezan juntos, aprendiendo a pedirse perdón de corazón, sanar las ofensas cotidianas y fortalecer el vínculo conyugal de manera espiritual.

¿PARA QUIÉN ES?

·         Matrimonios estables: Parejas que desean evitar la tibieza, salir de la rutina y renovar profundamente la ilusión original de su entrega.

·         Matrimonios en crisis: Método de probada eficacia para restaurar relaciones dañadas, facilitando la reconciliación incluso en casos de separación.

·         Novios: Itinerario específico de preparación real, humana y espiritual para el futuro enlace.

 La Experiencia de Inicio

La puerta de entrada al movimiento es su conocido Retiro de Fin de Semana. Una experiencia intensa de inmersión espiritual diseñada para generar un impacto profundo en la relación a través de testimonios, dinámicas y momentos de estricta intimidad para el matrimonio.

Próximos retiros:

España y extranjero: Misiones y Noticias

Canales Oficiales

·         Web: proyectoamorconyugal.es

·         Consultas: Formulario de Contacto o correo zonanoroeste@proyectoamorconyugal.es

·         Qué ofrecemos a los matrimonios.

Vídeos y enlaces

·         Hablan los Sacerdotes / Breve: Proyecto Amor Conyugal / Detallado: Hagan Lío Proyecto Amor Conyugal / Acerca de Proyecto Amor Conyugal. / Testimonios: Viviendo el matrimonio como DIOS LO PENSÓ.

San Juan Pablo II. 22 de octubre.



Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941.
A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946.
Seguidamente, fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.


En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyla tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.

Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II realizó 104 viajes pastorales fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 317 de las 333 parroquias romanas.
El 13 de Mayo de 1.981, Juan Pablo II sufrió un atentado. El turco Alí Agça le disparó en la propia Plaza de San Pedro. Sin embargo, pudo sobrevivir y recuperarse tras pasar un tiempo en el hospital. El proyectil con el que resultó herido, fue engarzado en la corona de la imagen de Ntra. Sra. de Fátima, que preside el Santuario de Cova de Iría. El propio Papa entregó la bala a Mons. Alberto Cosme, obispo de Leiría.
Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado cinco libros: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994); "Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (Marzo de 2003); "¡Levantaos! ¡Vamos!" (mayo de 2004) y "Memoria y identidad" (2005).
Juan Pablo II ha presidido 147 ceremonias de beatificación -en las que ha proclamado 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Ha celebrado 9 consistorios, durante los cuales ha creado 231 (+ 1 in pectore) Cardenales. También ha presidido 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio.
Desde 1978 hasta 2005, el Santo Padre ha presidido 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), 1 general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 [2] y 1999).

Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 17.600.100 peregrinos han participado en las más de 1160 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.
El 2 de Abril de 2.005, a las 21:37 h., falleció en la Ciudad del Vaticano. mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril de 2005, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.
Juan Pablo II fue beatificado por Benedicto XVI en Roma el 1 de Mayo de 2011. El Papa Francisco le canonizó el 27 de abril de 2014. Fuente: webcatolicodejavier fotos: LNE.es

Teología del Cuerpo y Proyecto Amor Conyugal.

Entre los legados magisteriales más significativos del pontificado de San Juan Pablo II se encuentra el conjunto de las 129 catequesis impartidas entre los años 1979 y 1984, articuladas bajo el título de la Teología del Cuerpo. En este corpus doctrinal, el Santo Padre expone una profunda antropología teológica basada en el diseño divino revelado en las Sagradas Escrituras, analizando la dignidad de la persona, el significado esponsal del cuerpo humano y la vocación al amor conyugal.

Esta enseñanza constituye el fundamento teológico de iniciativas pastorales contemporáneas dedicadas al fortalecimiento del matrimonio, tales como el Proyecto Amor Conyugal, el cual articula sus retiros y catequesis matrimoniales directamente sobre las enseñanzas del Papa San Juan Pablo II para promover la santificación de la vida familiar.

Proyecto Amor Conyugal como un itinerario de formación y oración conyugal fundamentado en la verdad del sacramento del matrimonio y en las enseñanzas magisteriales de San Juan Pablo II (en particular Familiaris Consortio y las catequesis sobre el amor humano).
Recopilación de la interpretación y aplicación práctica de las 129 catequesis sobre la Teología del Cuerpo del Santo Padre, articulando los textos bíblicos del Génesis, los evangelios y las cartas paulinas aplicados a la vida matrimonial contemporánea.
Formación Conyugal: Explica explícitamente cómo la metodología de formación de los grupos y retiros deriva de la meditación de las audiencias generales impartidas por el Pontífice entre 1979 y 1984.
Archidiócesis de Madrid - Proyecto «Amor Conyugal»: sanar y reconstruir matrimonios con las catequesis de San Juan Pablo II Reseña oficial de Proyecto Amor Conyugal que documenta la integración pastoral del método en el ámbito diocesano a partir del magisterio de San Juan Pablo.

Cómo relacionarnos con nuestros seres queridos después de su muerte. Artículo.

En 1979, Sheldon Vanauken publicó un libro titulado Una piedad severa. En él cuenta la historia del fallecimiento de su esposa, Davey. El libro relata un romance extraordinario que se vio truncado en su pleno esplendor por la muerte prematura de ella.

Esta historia ha cautivado a muchísima gente, tanto por la increíble relación que tenían Sheldon y Davey antes de morir ella, como por el vínculo que mantuvieron después.

Vanauken describe cómo, tras el fallecimiento de Davey, seguía sintiendo su presencia de una forma muy intensa y viva. Se había ido, con esa brutalidad irrevocable con la que la muerte nos arrepara a quienes amamos, pero él la sentía tan real como antes.

Durante los primeros meses, su presencia era constante, firme, consoladora y orientadora, exactamente igual que cuando estaba viva. Había muerto, sí, pero dentro de él seguía estando presente como esposa, amante, mejor amiga y alma gemela. En esa época, Sheldon siempre llevaba en el bolsillo el anillo de bodas de Davey, y lo acariciaba con ternura muchas veces al día. Tocarlo le ayudaba a mantener viva la certeza de que ella estaba ahí.

Un día, mientras cruzaba el Atlántico en barco, sintió que esa presencia cambiaba. En el silencio de su corazón, percibió que ella le hablaba para decirle que, hasta ese momento, ambos habían necesitado ese tipo de cercanía, pero que ya tocaba dar un paso más. Necesitaban pasar a un plano distinto en su relación. Ella le pedía que la «dejara ir» respecto a cómo se habían acompañado hasta entonces, al tiempo que ella misma lo «dejaba ir» a él para dar paso a una nueva forma de estar juntos. Fue un momento difícil, pero Sheldon entendió el mensaje. Sacó el anillo del bolsillo y lo dejó caer en silencio al océano.

A partir de entonces, Davey siguió estando a su lado, pero de otra manera. Su presencia se volvió menos explícita, aunque no más distante. Ya no era tanto la presencia terrenal de la esposa, el alma gemela o la mejor amiga, sino la de alguien que te ama y te sostiene de un modo que cuesta explicar con palabras.

Miles de personas que han perdido a seres queridos —entre las que me incluyo— se identifican con esta historia: tanto por sentir vivas por dentro a las personas que se han ido, como por experimentar cómo esa relación, en un momento dado, evoluciona y pasa a un nivel nuevo.

En mi caso, perdí a mis padres cuando tenía veintitrés años. Durante casi dos años, al igual que Vanauken, sentí su presencia de forma clara y orientadora; seguían siendo, con todas las letras, mi madre y mi padre. Sin embargo, en mi caso no siempre era una presencia cálida o consoladora. El dolor de su ausencia a veces me traía lágrimas y emociones frías. Estaban conmigo, pero en esa primera etapa su muerte aún dejaba una cicatriz helada.

Sin embargo, entre el primer y el segundo año, esto cambió. En mi experiencia no hubo un momento clave como el de Vanauken; ocurrió de manera gradual e imperceptible. Su presencia en mí fue transformándose.

Pero, en paralelo a lo que vivió Vanauken, experimenté un cambio de plano. Seguía sintiendo que estaban ahí, exactamente igual que antes, pero algo se había soltado por dentro para dejar espacio a una nueva realidad.

Empecé a sentir su presencia como un consuelo profundo y la pérdida dejó de doler como al principio. Ya no sentía la necesidad de rezar por ellos; lo que sentía —y sigo sintiendo hoy— era la necesidad de rezarles a ellos.

Seguían siendo mis padres, pero algo había cambiado. Me cuesta encontrar las palabras porque pueden sonar vagas o fruto del deseo, pero solo puedo describirlo así: seguían siendo mis padres, vivos, profundamente preocupados por mí y más presentes en mi vida de lo que jamás pudieron estarlo en esta tierra. Pero ahora percibía esa presencia como algo superior, más universal, ligado directamente al amor y a la presencia de Dios. De hecho, me cuesta diferenciar su cercanía del sentimiento general de la Providencia divina que noto en mi día a día.

Vengo de una familia numerosa y prácticamente todos mis hermanos vivieron algo similar. Además, son muchas las personas que me han compartido testimonios parecidos sobre cómo la relación con sus difuntos sigue cambiando y creciendo incluso después de la muerte.

La historia de Vanauken sobre un vínculo que continúa y evoluciona tras el fallecimiento se repite en todas partes. Las relaciones no se congelan con la muerte: siguen creciendo. ¿Es esto algo esotérico o extraño? ¡En absoluto! Es la pura esencia de nuestro dogma. Uno de los artículos fundamentales de nuestra fe nos enseña que la muerte no pone fin al amor ni a nuestras relaciones. Ron Rolheiser OMI en ciudadredonda.org 

Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

 




Domingo XXIX  del Tiempo Ordinario


 Fe y Política. A lo largo de la historia del cristianismo, las distintas respuestas a la cuestión de la relación de los dos temas abarcan un amplio abanico de posibilidades. La importancia del problema lleva a Mateo a recoger el episodio del tributo al César que se coloca dentro de las controversias de Jesús con los representantes de los diferentes grupos religiosos y políticos del judaísmo de la época (cf Mt 21,23-22,40).

Jesús no rehúye la trampa tramada por los fariseos y los herodianos (!insólita asociación!) ofreciendo una improbable respuesta que satisfaga a unos, sin inquietar a los otros. Sabe perfectamente que los integristas judíos niegan a los romanos el derecho de cobrar impuestos y que los herodianos, colaboracionistas del régimen imperial, no pueden oponerse al pago del tributum capitis. Jesús sitúa el planteamiento a un nivel mas profundo: Dios y el hombre, el problema de la relación humana con Dios. Pide que le muestren la moneda del tributo —un denario, acuńado con la efigie del emperador- y le digan de quién es la imagen y la inscripción grabada (vv. 19ss). Clarísimamente invierte la situación y hace zozobrar las expectativas de sus interlocutores (M 21). Desbaratada la mala intención del increíble consorcio y desplaza la respuesta del plano ideológico al práctico, poniendo en el primerísimo puesto la decisión religiosa de la relación con Dios: sin tal opción, la solución de la interrelación de fe y poder resulta ambigua.

La célebre respuesta de Jesús (<<Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", m 21) recuerda la necesidad de distinguir los dos planos y denuncia cualquier tipo de mezcolanza teocrática, ya sea por divinización (culto al emperador) o por injerencia del dominio religioso en el ámbito político. La reacción de quienes buscaban algún motivo de acusación en sus palabras (<<Al oír esto, se quedaron asombrados, lo dejaron y se fueron", v 22) refleja confusión y perplejidad; han fallado en el intento de encontrar un pretexto para encarcelar a Jesús. Sin embargo, si quieren escuchan han encontrado un mensaje: anteponer a cualquier táctica política la búsqueda de la voluntad de Dios y someterse sinceramente a ella.

La primera lectura nos recuerda que, a pesar de todas las apariencias, las autoridades de este mundo reciben el poder de Dios, que es el Seńor de la historia. Esto no quiere decir que se trate de un poder absoluto, de derecho divino y, por lo tanto, inopinable, sino todo lo contrario: quiere decir que todo poder esta llamado, siempre y en todo momento, a responder ante Dios de la veracidad y justicia de su propio ejercicio. Este es el reclamo de la celebre sentencia evangélica sobre el tributo debido al Cesar y la entrega completa a Dios.

Inspirarse en la Palabra de Jesús para tratar la problemática del poder y la responsabilidad del cristiano en el mundo significa distinguir dos planos distintos, el de Dios y el de los hombres, y saberlos interrelacionar Significa separar la cuestión del poder terreno —legítimo e ilegítimo— de las exigencias de la voluntad de Dios. El evangelio nos recuerda que no solo se debe responder de las decisiones públicas ante los hombres, sino que todos son responsables de sus decisiones, públicas y privadas, ante Dios.

Como el poder del Cesar alcanza exactamente hasta donde llegan las monedas con su efigie, Así el poder de Dios llega hasta donde alcanza su imagen. Y puesto que el hombre es la criatura modelada por Dios a imagen y semejanza (Gn 1,26), se sigue que, en cuanto <<imagen" de Dios, pertenecemos plenamente a Dios, que cualquier dimensión de nuestra vida se refiere a él, incluida la política. Esto no nos mengua, sino mas bien nos ayuda a liberamos de espejismos ante el poder y de colisiones frente a regimenes económicos, políticos y militares que impidan a la humanidad realizar con libertad y justicia su vocación de ser imagen de Dios. Distinguir los dos planos, indicados claramente por Jesús también nos pone en guardia frente a las recurrentes tentaciones integristas que anidan solapadamente bajo formas de <<fundamentalismo cristiano".

Seńor, tu eres el Rey de la historia y todo lo que haces es para bien de los que te aman: incluso en las pruebas más difíciles. Te pedimos que con la ayuda del Espíritu veamos con la luz de la fe los complejos acontecimientos de la historia y contemplemos la mano amorosa que dirige el maravilloso proyecto de salvación de tu pueblo y de toda la humanidad. Te damos gracias porque nos llamas a colaborar en tus designios y nos pides que asumamos responsabilidades civiles y políticas. La Palabra de tu Hijo es esclarecedora: nos enseńa a tomar conciencia de que el poder humano no puede ser ni <<demonizado" ni divinizado, sino que en él se debe manifestar la orientación de nuestra libertad.

Te damos gracias por crearnos a tu imagen y descubrirnos la grandeza de la vocación cristiana. Gracias porque podemos responderte con pequeńas y grandes cosas en la vida cotidiana, en el trabajo, en la política, en el voluntariado, en los asuntos sociales y mundanos, sin evadirnos del compromiso, la fatiga, ni las pruebas del tiempo: la fidelidad y la perseverancia, Gracias porque con tu ayuda podremos vivir todo esto, dándole al Cesar lo que es del César y a ti, nuestro Dios, cuanto es tuyo: nuestras vidas.



 












Un aniversario. Artículo.

Al contar su historia de fe, C. S. Lewis confiesa que, en el momento de su conversión, era «el converso más reacio de la historia del cristianismo», pero que se entregó a Cristo porque «la insistencia de Dios es nuestra liberación».

Esa frase me llegó al corazón hace poco, cuando el 8 de septiembre celebré el sesenta aniversario de mis primeros votos como Misionero Oblato de María Inmaculada. Entonces tenía dieciocho años, una edad que hoy se consideraría demasiado temprana para asumir un compromiso así.

Pero no era demasiado joven. Intuitivamente, sabía a qué me comprometía. No era un iluso ni ignoraba que hacer votos religiosos es algo serio. La decisión de entrar en la vida religiosa con la esperanza de llegar a ser sacerdote fue la más difícil de mi vida, y no nació de una inclinación natural hacia esa vocación. Todo lo contrario. Era algo que no quería, pero a lo que me sentía llamado y a lo que, en conciencia, no me sentía libre de negarme. Fui un novicio a regañadientes, pero estaba allí por la insistencia de Dios. Esta es la historia.

Hasta un mes antes de entrar en el noviciado me resistí a la llamada. Mi plan era ir a la universidad y hacerme psicólogo. Decidí seguir el camino de la vida religiosa y el sacerdocio durante el verano que siguió al final de mis estudios de secundaria. Aquel verano trabajé en una granja y pasé largas horas solo, conduciendo un tractor por los campos. En aquellas horas de soledad empezó a crecer en mí una tensión que llevaba mucho tiempo reprimiendo: la que había entre lo que yo deseaba hacer con mi vida y una llamada interior, un impulso que no me dejaba en paz y me invitaba al sacerdocio. Al final cedí. Dije que sí a aquella llamada.

Así, con apenas diecisiete años, tomé la decisión más difícil de mi vida, pero también, paradójicamente, la más clara, la más libre y la que más vida me ha dado. Ahora, al mirar atrás sesenta y un años después, la veo como pura gracia. Ha habido momentos difíciles, pero nunca me he arrepentido. Desde el primer día supe que aquel era mi camino. Después de tantos años, solo siento una profunda gratitud por la gracia de haber tomado aquella decisión y por el océano de gracia que me ha rodeado a lo largo de estos sesenta años.

El conocido novelista Morris West publicó su autobiografía después de cumplir los setenta. Es un pequeño volumen titulado A View From the Ridge —«Una mirada desde la cima»— y comienza con estas palabras: al llegar a los setenta años, en tu vocabulario solo deberían quedar tres expresiones: ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

Yo ya he pasado de los setenta y, si escribiera una autobiografía, la comenzaría, como Morris West, con estas palabras: ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

Recuerdo con claridad el día de mis votos, hace sesenta años. Mi madre y mi padre estaban allí, orgullosos de mí. Conservo con mucho cariño una foto de los tres, aún más valiosa porque ambos murieron, todavía jóvenes, en los seis años siguientes. También conservo una amistad de sesenta años con algunos de mis compañeros de noviciado, un par de ellos incluso más jóvenes que yo.

Por eso, al celebrar este aniversario, quiero dar las gracias.

En primer lugar, a los Oblatos de María Inmaculada, por acogerme y ofrecerme durante sesenta años apoyo, una buena vida en comunidad, amistad, oportunidades excepcionales de formación y tareas pastorales llenas de gracia y de vida. Calculo que, a lo largo de estos sesenta años, he vivido en comunidad con más de cuatrocientos hombres distintos. No siempre ha sido una convivencia sin tensiones, pero siempre me ha sostenido y me ha dado vida, con ese buen humor compartido que llena de aire fresco una habitación.

También quiero dar unas gracias inmensas a mi familia, esa gran tribu de contornos difusos que hoy abarca tres generaciones. Hemos conseguido mantenernos unidos a pesar de la distancia, y siempre he sentido su apoyo incondicional. Siguen siendo un ancla, un hogar que me ayuda a mantener el equilibrio cuando todo se vuelve confuso.

Después, y aquí cualquier superlativo se queda corto, quiero dar las gracias de todo corazón a las innumerables personas, amigos y tantos otros, que he conocido en mi ministerio a lo largo de estos sesenta años. Un obispo me ordenó sacramentalmente, pero las personas que han formado parte de mi vida me han vuelto a «ordenar» una y otra vez. Ellas me han enseñado lo que significa ser sacerdote. Los momentos más hermosos de mi sacerdocio han sido aquellos en los que he oído la palabra «gracias» de labios de personas a las que he tenido el privilegio de acompañar.

Por último, mi mayor agradecimiento es para Dios. Gracias por llamarme. Gracias por la fuerza y la constancia de esa llamada, por saber qué era lo mejor para mí. Gracias por sostenerme en algunas etapas difíciles de mi ministerio, marcadas por las obsesiones y la depresión. Gracias por permanecer a mi lado todos estos años.

Sí, la insistencia de Dios es nuestra liberación. Y es pura gracia. Ron Rolheiser OMI en ciudadredonda.org 

Santa Margarita María de Alacoque. Mensajera del Sagrado Corazón. 16 de octubre.

"Cuando uno ama, todo habla de amor, hasta nuestros trabajos que requieren nuestra total atención 
pueden ser un testimonio de nuestro amor."
Nació el 25 de julio de 1647, en Janots, Borgoña. La quinta de 7 hijos de un notario acomodado. Con 4 años prometió al Señor: "O Dios Mío, os consagro mi pureza y hago voto de perpetua castidad." Aunque confesaría mas tarde que no entendía el significado de "voto" o "castidad." 
Con 8 años, murió su padre. Ingresaron a la niña en la escuela de las Clarisas Pobres de Charolles. Desde el primer momento, se sintió atraída por la vida de las religiosas en quienes la piedad de Margarita produjo tan buena impresión, que le permitieron hacer la Primera Comunión a los 9 años, lo que no era costumbre en esa época. Dos años después, Margarita contrajo una dolorosa enfermedad reumática que la obligó a guardar cama hasta los 15 años. Por este motivo tuvo que regresar a su casa.
Hija de la Virgen María: Ya de regreso, Margarita, buscó alivio en la Virgen Santísima y le prometió que si le devolvía la salud se haría una de sus hijas. Apenas hizo la promesa, recobró la salud: "Recibí la salud, y una nueva protección de esta Señora la cual se declaró dueña de mi Corazón, que mirándome como suya, me gobernaba como consagrada a Ella, me reprendía mis faltas y me enseñaba a hacer la voluntad de Dios."
Además de la salud también llegaron las dificultades. "Apenas comencé a gozar de plena salud me fui tras la vanidad y afecto de las criaturas, halagándome que la condescendiente ternura que por mi sentían mi madre y mis hermanos me dejara en libertad para algunas ligeras diversiones y para consagrar a ellas todo el tiempo que deseara..."
La Virgen la reprende severamente cuando la veía dispuesta a sucumbir en la terrible lucha que sostenía en su interior. Estando en una ocasión rezando el rosario sentada, se le presentó la Virgen ante ella y le dijo "Hija mía, me admiro de que me sirvas con tanta negligencia." Y causaron tal impresión estas palabras en la vida de Margarita, que le sirvieron de aviso para toda su vida. Pero la Virgen es también ternura y consuelo. Un día le dijo: "Nada temas; tu serás mi verdadera hija, y yo seré siempre tu buena Madre". Hizo voto a la Virgen de ayunar todos los sábados y de rezar el oficio de su Inmaculada Concepción. Viendo su deseo de radical entrega, la Santísima Virgen le ayuda a alcanzar su meta.
El Santísimo Sacramento: Las cosas en la casa de Margarita no iban muy bien. Desde la muerte de su padre, se había instalado en su casa dos parientes y una de las hermanas de su papá, quienes habían relegado a segundo término a la mamá de Margarita y habían tomado en sus manos el gobierno de la casa. Y así no tenían autoridad alguna, ni Margarita ni su mamá en la casa. Era una guerra continua ya que todo estaba bajo llave, de tal modo, que ellas no podían hacer nada sin el permiso de sus parientes.
Margarita entonces empezó a dirigir sus afectos, dicha y consolación al Santísimo Sacramento del altar. Pero ni siquiera esto le fue posible libremente, ya que la Iglesia de su pueblo quedaba a gran distancia y Margarita no podía salir de la casa sin el permiso de sus familiares.  En repetidas ocasiones un familiar le daba permiso y otro se lo negaba.
Pero si Margarita sufría por su situación, era mas todavía el sufrimiento que le causaba al ver la condición de su madre. Ella, enferma con una erisipela en su cabeza que le producía una hinchazón e inflamación muy peligrosas, se veía continuamente cerca de la muerte. Y por cuanto mas rogaba Margarita a sus parientes para que ayudasen a su mamá, ellos, sin mucho interés, buscaron tan solo un cirujano que la vio una sola vez. Este después de hacerla sangrar por un rato, les dijo a todos que solo un milagro podría salvar a la mamá de Margarita. Viendo el descuido hacia su madre en medio de su estado crítico, Margarita, en su angustia, acudió al mismo Señor. Y en oración le pidió que Él mismo fuese el remedio para su pobre madre y que le enseñase a ella, qué tenia que hacer.
Pronto se haría imperiosa la necesidad de esa fortaleza especial que pedía. En cuanto regresó a la casa, encontró que estaba reventada la mejilla de su mamá con una llaga casi tan ancha como la palma de una mano, y de ella salía un hedor insoportable. Venciendo su natural repugnancia a las heridas, Margarita curaba todos los días la llaga de su mamá, teniendo varias veces que cortar mucha de su carne podrida. Durante todo el tiempo de la enfermedad, Margarita apenas dormía y comía muy escasamente. Pero no dejaba de dirigirse al Señor y le decía con frecuencia, "Mi Soberano Maestro, si Vos no lo quisieras, no sucedería esto, pero os doy gracias de haberlo permitido para hacerme semejante a Vos."
Y así iba creciendo en Margarita un gran amor a la oración y al Santísimo Sacramento. Ella se lamentaba, pues sentía que no sabía como orar, y fue el mismo Señor quien le enseñaba. El la movía a arrodillarse ante El y pedirle perdón por todas sus ofensas y después de adorarlo, era el mismo Señor quien se le presentaba en el misterio que Él quería que ella meditase. Y consumido en Él, crecía en ella el deseo de solo amarlo cada vez mas.
Cuando su madre y sus parientes empezaron a hablarle de matrimonio, la joven Margarita no podía sino sentir temor, pues no quería en nada ir en contra de aquel voto de entrega exclusiva a Dios que una vez había pronunciado. Pero era grande la presión ya que no le faltaban pretendientes que querían empujarle a perder su castidad. Por otro lado, su madre le insistía. Llorando ella le decía a Margarita que no tenía mas esperanzas para salir de la miseria en que se hallaban más que en el matrimonio de Margarita, teniendo el consuelo de poder retirarse con ella tan pronto como estuviera colocada en el mundo. Todo esto fue muy duro para Margarita, quien sufría horriblemente. El demonio la tentaba continuamente, diciéndole que si ella se hacía religiosa, esta pena mataría a su mamá. Mas por otra parte la llamada de Margarita a ser religiosa y el horror a la impureza no cesaban de influenciarle y tenía, por gracia de Dios, continuamente delante de sus ojos, su voto, al que sentía que si llegase a faltar, sería castigada con horribles tormentos.
Pero, la ternura hacia su madre comenzó a sobreponerse con la idea de que, siendo aún niña cuando hizo el voto, y no comprendiendo lo que era, bien podría obtener dispensas. Comenzó pues Margarita a mirar al mundo y a arreglarse para ser del agrado de los que la buscaban. Pero durante todo el tiempo en que estaba en estos juegos y pasatiempos, continuamente el Señor la llamaba a su Corazón. Cuando por fin ella se apartaba un poco para recogerse, el Señor le hacía severas reprensiones ante las cuales sufría horriblemente: "Me lanzaba Jesús flechas tan ardientes, que traspasaban mi corazón y lo consumían dejándome como transida de dolor. Pasando esto, volvía a mis resistencias y vanidades"
En una ocasión Jesús le dijo: "Te he elegido por esposa y nos prometimos fidelidad cuando hiciste el voto de castidad. Soy yo quien te motivo a hacerlo, antes de que el mundo tuviera parte en tu corazón... Y después te confié al cuidado de mi Santa Madre, para que te formase según mis designios".
Finalmente el Divino Maestro se le aparece todo desfigurado, cual estaba en Su flagelación y le dice: "¿Y bien querrás gozar de este placer?- Yo no gocé jamás de ninguno, y me entregué a todo género de amarguras por tu amor y por ganar tu corazón- Querrás ahora disputármelo?". Comprendió ella que era su vanidad la que había reducido al Señor a tal estado.  Que estaba ella perdiendo un tiempo tan precioso, del cual se le perdería una cuenta rigurosa a la hora de su muerte. Y con esta gracia extraordinaria, revivió en ella el deseo de la vida religiosa con tal ardor, que resolvió abrazarla a costa de cualquier sacrificio, aunque pasarían 5 años antes de poder realizarlo. Fuente: Corazones.org
10 consejos de Santa Margarita María de Alacoque para amar al Corazón de Jesús
1. “El adorable Corazón de Jesús (…) promete grandes ganancias a los que de buena voluntad tomen parte en esta empresa, según los medios y luces que les comunique” .
2. “Este Divino Corazón os pagará, no solamente en vuestra persona, sino en la de vuestros parientes y de todos aquellos por quienes os interesáis, a los cuales mirará con ojos propicios y misericordiosos, para socorrerlos y protegerlos en todo, con tal que acudan a Él con confianza, porque tendrá eterna memoria de lo que hacen por su gloria”.
3. “Me prometió que los que se hayan dedicado y consagrado a Él no perecerán jamás; que por ser Él la fuente de todas las bendiciones, las repartirá con afluencia en todos los lugares donde se ponga y venere la imagen de su Divino Corazón; que juntará las familias divididas y protegerá y asistirá a las que se vean en alguna necesidad y que acudan a Él con confianza".
4. “Si veis en vosotros un sinnúmero de impaciencias y enojos, arrojadlos en la fragua de la mansedumbre del amable Corazón de Jesús, para que os haga mansos y humildes”.
5. “Si nadáis en un mar de distracciones, sumidlas en el fondo de tranquilidad del Sagrado Corazón, que os alcanzará indefectible victoria”.
6. “¿No podéis hacer nada en la oración? Contentaos con ofrecer la que este divino Salvador hace por nosotros en el Sacramento del altar, ofreciendo sus afectos en reparación de vuestra tibieza, y decid en cada acción: ‘Dios mío, yo quiero hacer o padecer esto en el Sagrado Corazón de vuestro Hijo, y según sus santas intenciones, las cuales os ofrezco para resarcir las miserias e imperfecciones de las mías’”.
7. “Procurad ante todo conservar la paz del corazón, que vale más que todos los tesoros del mundo. El modo de conservarla es negar vuestra voluntad y poner en su lugar la de este adorable Corazón, para que Él quiera por nosotros lo que sea más para su gloria, contentándonos con someternos y abandonarnos a Él. En una palabra, este Divino Corazón suplirá todo lo que falte; Él amará a Dios por vos, y vos le amaréis en Él y por Él”.
8. “No os espanten los muchos contratiempos que se os ofrecerán en el establecer el reinado de este amable Corazón; las contrariedades son prendas seguras de ser de Dios la cosa, pues que sus obras se llevan a ejecución, por lo común, entre contradicciones y trabajos”.
9. “Recuerda que la perfección consiste en conformar la vida y las acciones totalmente a las virtudes sagradas del Corazón de Jesús, especialmente su paciencia, su mansedumbre, su humildad y su caridad. Como resultado, nuestra vida interior y exterior llega a ser una imagen viva de Él”.
10. “Este divino Corazón es pura dulzura, humildad y paciencia, por lo tanto, debemos esperar... Él sabe cuándo actuar”. Fuente.
San Claudio de la Colombiere fue el director espiritual de Santa Margarita, quien la alentó en los momentos de censura y oposición y a quienes Jesús unió como hermanos en su Corazón. El Beato Bernardo de Hoyos difundió esta devoción en España y recibió en Valladolid la Gran Promesa: «Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes».

Jesús: Aparece en el centro con una mirada llena de mansedumbre y dulzura, revelando su Sagrado Corazón radiante y rodeado de espinas, no con actitud imperativa, sino invitando con amor misericordioso a responder a su entrega. S. Claudio de la Colombière, S.J.: Representado con la humildad y sobriedad del buen pastor y director espiritual, contemplando a Cristo en silencio y atenta oración. Sta. Margarita María de Alacoque: Arrodillada y acogiendo la confidencia del Corazón de Jesús. El Beato Bernardo de Hoyos, S.J.: Arrodillado con las manos unidas y la mirada llena de fe y esperanza, recibiendo el gran encargo de difundir esta devoción en el mundo hispánico.