lunes de la I semana de cuaresma
Juzga con justicia a tu prójimo.
La Cuaresma: Practicar la verdadera religión.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Calendario de Adviento. Día 6 de 40.
Short:
lunes de la I semana de cuaresma
Juzga con justicia a tu prójimo.
La Cuaresma: Practicar la verdadera religión.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Calendario de Adviento. Día 6 de 40.
Short:
Jesús, proclamado por el Padre Hijo de sus complacencias, inmediatamente después del bautismo es conducido al desierto "por el Espíritu" para ser "tentado por el diablo": por consiguiente, esta prueba es querida por Dios. Jesús, que vino para recapitular toda la humanidad dando al Padre esa total adhesión que debía haber ofrecido Israel, es sometido a las mismas tentaciones del pueblo del Éxodo, como indican las citas del Deuteronomio con las que responde a Satanás (Dt 8,3; 6,16; 6,13). Pero donde Israel falló, Jesús vence.
La insidia diabólica comienza presentando a Jesús las esperanzas mesiánicas y pidiéndole que demuestre si es verdad que, como había afirmado la voz del cielo, es Hijo de Dios. A la propuesta de un mesianismo que satisfaga con facilidad las necesidades materiales del hombre, Jesús responde contraponiendo al alimento material el alimento espiritual de la Palabra vivificante de Dios (vv. 3s). A la imagen de una misión milagrera y espectacular que le propone el diablo, Jesús opone una sumisión incondicional a los designios de Dios (vv. 5-7). A la tentación del éxito sigue finalmente la del dominio -convertirse en seńor de la tierra, ceder a la idolatría del poder-, pero el camino mesiánico que Cristo intuyó en el desierto es muy distinto. Con la autoridad que le viene de su dedicación plena a Dios, él, el perfecto adorador del Padre, expulsa al demonio (vv. 8-11).
Mateo nos presenta a Jesús no sólo como el verdadero Israel, sino también como el nuevo Moisés, al citar el ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, y la mención del "monte altísimo" desde donde el diablo le muestra todos los reinos de la tierra, aludiendo a Dt 34,1-4. Estos cuarenta días en el desierto preparan a Jesús para que asuma la guía del nuevo pueblo de Dios, a quien ofrece la Ley nueva.
El Seńor Dios prepara para el hombre un jardín delicioso y fértil: tierra de comunión y de encuentro entre el Creador y el "adán", tierra de libertad donde el amor es la consciente adhesión a la voluntad de Dios, con la certeza confiada de que quiere el bien de sus criaturas.
Aunque queda abierta la posibilidad del rechazo, aunque la serpiente puede hacerse notar en el jardín, el Espíritu de Dios conduce a Jesús al desierto: tierra de soledad donde todo calla y el silencio amplifica las voces que percibe el corazón; tierra de libertad donde Dios puede hablar o callar. También el diablo, el Divisor, puede encontrarnos en el desierto. Por eso fue conducido al desierto por el Espíritu.
El hombre engańado por el Maligno buscó una gloria que pensaba que un Dios envidioso le negaba: ser como Dios, autodeterminar lo que es el bien y el mal, la insidia de siempre. Y Adán se encontró desnudo, desterrado del jardín original, errante en una tierra que exige fatigas para producir pan. Jesús, por eso, bajó al abismo de la caída del primer hombre del orgullo y la autosuficiencia de cada uno de nosotros.
Como cualquier hombre, oyó la atractiva voz del que en la soledad absoluta se le acerca y le incita a probar sus propias posibilidades: someter a su servicio las leyes de la materia, instrumentalizar la protección divina, dominar el mundo comprometiéndose "sólo un poco" con el Príncipe de este mundo. Acaso no son los medios más adecuados para llevar a cabo con éxito la misión confiada? Son tentaciones que cada uno conoce bien, aunque nos limitemos al ámbito del propio trabajo.
Acoentece durante la Presentación en el Templo.
El Dolor: Escuchar la profecía del anciano Simeón, quien predijo que este Niño sería "signo de contradicción" y que una espada de dolor atravesaría el alma de María. José sufre por el destino de su esposa y su hijo.
El Gozo: Saber por el mismo Simeón que Jesús sería "Luz para alumbrar a las naciones" y gloria de su pueblo Israel. Padrenuestro, Avemaría y Gloria
o bien, 7 Padrenuestros y Avemarías en honor a los 7 dolores y gozos
Oración Final: "Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado San José por esposo de tu Santísima Madre; concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén." "San José, ruega por nosotros."
I DOMINGO DE CUARESMA
El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado.
Primer Domingo de Cuaresma.
Quédate conmigo, Señor, en la tribulación.
Calendario de Cuaresma. Día 5 de 40.
Short:
SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA
No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.
La Cuaresma: Cambiar de vida.
Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Calendario de Cuaresma. Día 4 de 40
Short:
Viernes después de ceniza, abstinencia
Cuando les sea arrebatado el esposo, entonces ayunarán.
La Cuaresma: Ayunar mientras se espera al Señor.
Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias.
Se reza durante 30 días seguidos para honrar los 30 años que, según la tradición, San José vivió con Jesús y María.
A diferencia de los domingos, que son meditaciones semanales, la Treintena es un compromiso diario. Se suele realizar por tres motivos principales:
Pedir una gracia particular: Es famosa por ser muy eficaz en "causas imposibles" o necesidades urgentes de familia y trabajo.
Honrar su vida: Recordar su papel como protector de la Sagrada Familia.
Preparación espiritual: Llegar a la fiesta del 19 de marzo con el corazón "bien preparado".
La estructura clásica suele ser:
Oración inicial: Invocación al Espíritu Santo y a San José.
Cuerpo de la Treintena: 30 peticiones o reflexiones cortas (una por cada año de convivencia con Jesús).
Oración final: Ofrecimiento y acción de gracias.
Se reza todos los días antes de las demás oraciones.
"¡Oh glorioso patriarca San José! Aquí me tienes, postrado de rodillas ante tu presencia, para ofrecerte este manto de devoción y para pedirte que me alcances del Corazón de Jesús la gracia que tanto necesito. Ayúdame, San José, a vivir y morir como tú, en los brazos de Jesús y de María. Amén."
"¡Oh glorioso San José! Por aquel amor y fidelidad que tuviste a Dios, te suplico que me alcances la gracia de ser siempre fiel a Su voluntad. Tú que protegiste a la Sagrada Familia, protege también mi alma y mi familia de todo peligro, y concédeme la paz que solo Dios puede dar." (Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
"¡Oh modelo de silencio y humildad! San José, tú que pasaste tu vida en la sencillez del trabajo diario, enséñame a buscar a Dios en lo cotidiano. Que mi trabajo sea una oración y que mis palabras siempre busquen construir y consolar a los demás. No me desampares en mis necesidades temporales y espirituales." (Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
"¡Oh patrono de la buena muerte! Tú que expiraste dulcemente entre los brazos de Jesús y de María, te ruego que me asistas en mi último momento. Sé mi abogado y mi guía, y alcánzame la gracia de una muerte santa para poder alabarte por siempre en el cielo." (Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria).
Treintena (PlayList en YouTube)“El día en que el avión se partió en dos”
Pidamos a San José que nos enseñe a llevar a María con Jesús a nuestra casa para que vivamos siempre para servirles a ellos. Como hizo él.