25 de mayo 2018: María esté siempre esculpida en tu mente y grabada en tu corazón». Expresiones de amor del Padre Pío a la Virgen María.


«La Virgen Dolorosa te tenga siempre grabada  en su corazón materno».
«La Virgen Madre tenga siempre su mirada en ti y te conceda experimentar todas sus dulzuras maternas».
«María esté siempre esculpida en tu mente y grabada en tu corazón». 
Expresiones de amor del Padre Pío a la Virgen María

24 de mayo 2018: María Auxiliadora: Tú, que sola destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo.

¡Oh María Virgen poderosa! Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia; Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano; Tú, terrible como un ejército en orden de batalla; Tú, que sola destruyes los errores del mundo, defiéndenos en nuestras angustias, auxílianos en nuestras luchas, socórrenos en nuestras necesidades, y en la hora de la muerte, recíbenos en el eterno gozo. 

Oración de San Juan Bosco a María Auxiliadora.

No es de los nuestros

¡Pobres discípulos (y pobre Jesús)!  Es que no dan una. Para una vez que Juan, el hijo del Trueno, abre la boca en este Evangelio, es para desencadenar un chaparrón. Es la vieja pretensión-tentación de tener la verdad en exclusiva y sentirse con el «poder» de controlar a todos los demás, repartiendo patentes de ortodoxia, de pertenencia... 

Era la vieja mentalidad de tener una serie de códigos, pistas y condiciones para definir correctamente quiénes estaban a un lado de una línea (con Dios de su parte) y los que estaban -¡pobrecillos!- dejados de la mano de Dios, perdidos, confundidos. Pero la novedad del Reino de Jesús no va por ahí.  Fuera de la Iglesia sí hay salvación, y hay Espíritu, y gentes buenas de las que tenemos que aprender mucho. 
     «En la Iglesia Católica -escribía San Agustín- hay quienes no son católicos. Pero también se pueden encontrar católicos fuera de la Iglesia.  Muchos que parecen estar fuera, están dentro; muchos de lo que parecen estar dentro están fuera».  
     El católico es aquel que tiene un espíritu universal, que eso es lo que significa esta palabra, y sabe descubrir lo valioso en los otros, el que se sabe siempre en búsqueda de la Verdad, y los otros tienen mucho que enseñarle. 
+  ¿Tú verdad? no, la verdad;  y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela. (A Machado)
+   La verdad no está de parte de quién grite más (R Tagore)
+  Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado (André Gide)
+ No poseemos la verdad ni el bien nada más que en parte, y mezclados con la falsedad y con el mal (B Pascal)
     El buscador y defensor de la verdad no le cierra la boca al que tiene otras ideas, ni lo trata como enemigo, ni le prohíbe seguir pensando, investigando o expresándose.  No convierte al distinto en enemigo, sino que hace mucha mayor gala de los principios del diálogo, entre los cuales no está el creerse ya, como punto de partida, con toda la razón. Es verdad que en tiempos de relativismo, de fuertes cambios, y de confusión hay la fuerte tentación de subrayar lo propio, cerrar filas, acallar disonancias, estar muy pendientes de los posibles errores y abusos, y encontrar donde sea enemigos para plantarles cara.
     Pues no va con el estilo de Jesús ese empeño de algunos grupos, movimientos y personas que pretenden tener la exclusiva de la verdad, de la salvación, de la fe, de la revelación divina e imponérsela a los otros. No va con Jesús lo de excluir, precisamente él que fue un excluido por la ortodoxia judía, y que fue durante toda su vida rodeándose de excluidos, heterodoxos y personas de mala fama.  Sino más bien, buscar puntos de encuentro, tender la mano a todos los colaboradores que quieran luchar contra los demonios de nuestro mundo, reconocer la bondad ajena, tener mucha paciencia...
     No encontramos en ningún lugar del Evangelio una preocupación o intención por parte de Jesús por ser muchos, ni por mostrar el poder de los números de la gente que le seguía, ni siquiera puso las cosas fáciles para que «se le apuntaran» más. Pocos, pero levadura. Pocos, pero sal. Poca llama, pero iluminando desde el candelero. Pocas ramas en el árbol, pero con capacidad para acoger a las aves que quieran anidar en él.
Con palabras del entonces Cardenal Joseph Ratzinger:
Cada empresa tiene el derecho de promocionar su producto.  Pero la Iglesia no es una empresa. Sólo debe anunciar a Cristo.  No debe atraer hacia sí, ni engrandecer su rebaño, ni procurarse clientes, sino mostrar el rostro de Jesús.  La fe no es una mercancía, ni propiedad de un grupo en expansión.  Nosotros no poseemos nada. La Iglesia anuncia a Cristo, no busca consenso. No se puede presentar como misión lo que no es otra cosa que burda propaganda sectaria o parcial.
El mensaje de Cristo debe ser anunciado incluso allí donde no gusta.  La Iglesia es Iglesia de mártires, no Iglesia que martiriza. Una Iglesia tolerante, que no persigue a sus adversarios.
     Cuando los grupos se miran a sí mismos... acaban ocupados exclusivamente de sí mismos. Cuando los grupos se miran de frente unos a otros... acaban enfrentados. El asunto es que donde hay que mirar es... al mundo, al sufrimiento de las gentes, a la defensa de lo humano... y encontrarnos allí con cualquiera que se sienta llamado a hacer el bien. No es tarea de la Iglesia hacer aceptos, ni tampoco adoctrinar... sino ser testigo del Evangelio, salir al encuentro del hombre siendo cauce del amor, la acogida y la misericordia de Dios. Con aquellos que ni siquiera mencionen a Dios, o tengan «otro Dios». 

23 de mayo 2018: Su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables. Pero lo que me caló hasta el fondo del alma fue la encantadora sonrisa de la Santísima Virgen


De repente, la Santísima Virgen Me pareció hermosa, Tan hermosa, Que yo Nunca Había visto Nada tan bello. Su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables. Pero lo que me caló hasta el fondo del alma fue la encantadora sonrisa de la Santísima Virgen.
Historia de una Alma. Stª Teresita del Niño Jesús.

22 de mayo 2018: Stª Rita de Casia: Y pido al mundo oraciones: ¡rosas para Mí, que ofreceré a Mi Hijo para que ayude a la humanidad de este tiempo difícil!


¡Este es el mes de las rosas! Mis rosas de Nazaret, aquellas que plantó José para Mí, están todavía en mi recuerdo. Y pido al mundo oraciones: ¡rosas para Mí, que ofreceré a Mi Hijo para que ayude a la humanidad de este tiempo difícil! ¡El bien triunfará aunque ahora todo parece tan lejano del bien!
 
Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini

22 de mayo de 2017. Santa Rita de Casia.

Sobre el suicidio y la desesperación

Durante siglos, el suicidio fue considerado como un acto de desesperación, y la desesperación misma fue vista como el pecado más grave de todos. En muchos círculos religiosos, la desesperación fue vista como el más pecaminoso de todos actos y, al fin, imperdonable.
Tristemente, quedan fuertes secuelas de eso: el suicidio aún es visto por muchos como un acto de desesperación, una afrenta a Dios y a la vida misma, una imperdonable renuncia a la esperanza. Mucha gente de iglesia aún ve el suicidio como un acto de desesperación y como el imperdonable pecado contra el Espíritu Santo. Los católicos romanos a veces refuerzan esta opinión al leer el Catecismo de la Iglesia Católica, que define el pecado de desesperación como sigue:
“¡La desesperación es el pecado más serio que puede cometer una persona! ... Como la presunción, la desesperación es un pecado contra el Primer Mandamiento. Nos aleja de la esperanza, que es una virtud infusa recibida en el bautismo juntamente con la gracia santificante y teniendo la posesión de Dios como su objeto primario. En Mc, 3, 28-29 leemos esto: “En verdad os digo: todos pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, cualquier blasfemia que pronuncien; pero aquel que blasfema contra el Espíritu Santo nunca tiene perdón, sino que es reo de culpa eterna”.
Eso bien puede ser verdad, pero el suicidio no es desesperación. Los diccionarios definen el suicidio como la completa falta o ausencia de esperanza. Pero eso no es lo que sucede en la mayoría de los suicidios. ¿Qué es lo que pasa?
La persona que está aguantando su propia vida no intenta ese acto como un insulto o afrenta a Dios o a la vida (puesto que eso sería un acto de fuerza, y el suicidio es generalmente la antítesis de eso). Lo que sucede en la mayoría de los suicidios es el polo opuesto. El suicidio es el resultado de una enorme frustración.
Hay una intensa escena en la adaptación de la obra de Victor Hugo Los Miserables. Una joven, Fantine, yace moribunda. Dice que una vez fue joven y llena de esperanzados sueños; pero ahora, agotada por toda una vida de pobreza, machacada por un corazón roto y rendida por una enfermedad física, está derrotada y tiene que resignarse al desgarrador hecho de que “existen tormentas que no podemos capear”.
Tiene razón, y aquel que no acepta esa verdad llegará un día a comprenderla dolorosa y amargamente. Hay cosas en esta vida que nos machacarán, y rendirnos no es un acto de desesperación y en absoluto es un acto libre. Es una derrota humillante y triste.
Y este es el caso de la mayor parte de la gente que muere de suicidio. Por razones que se extienden desde la enfermedad mental a una infinita variedad de abrumadoras tormentas que pueden destrozar a una persona, a veces hay un punto en las vidas de las personas donde están abrumadas, derrotadas e incapaces de continuar queriendo su propia vida (paralelo a aquel que muere como víctima de una sequía, huracán, cáncer, enfermedad del corazón, diabetes o Alzheimer). No hay culpa en el hecho de estar abrumado por una tormenta mortal. Podemos estar abrumados, y algunas personas están, pero eso no es desesperación (la cual sólo puede ser intencionada y un acto de fuerza).
Para empezar, no entendemos la enfermedad mental, que puede ser justamente tan real y tan mortal como cualquier enfermedad física. No culpamos a nadie por morir de cáncer, ataque repentino o accidente físico, pero arrojamos invariablemente sombras morales sobre alguien que muere como resultado de diferentes enfermedades mentales que juegan un papel fatal en muchos suicidios. Felizmente, Dios está aún a cargo, y nuestra inadecuada comprensión, mientras general y permanentemente está manchando la manera como alguien es recordado en este mundo, de hecho no realiza la salvación en el otro lado.
Más allá de la enfermedad mental, nosotros podemos ser derrotados en la vida por muchas otras cosas. Una tragedia, una pérdida desgarradora, una obsesión no correspondida y una paralizante deshonra pueden a veces romper un corazón, machacar una voluntad, matar un espíritu y traer la muerte a un cuerpo. Y nuestro juicio sobre esto debería reflejar nuestra comprensión de Dios: ¿Qué Dios todo-amor y todo-misericordia condenaría a alguien porque, como la Fantina de Victor Hugo, sería incapaz de capear la tormenta? ¿Participa Dios de nuestra misma estrecha opinión de que la salvación está mayormente reservada para los fuertes? No, si a Jesús se le debe creer.
Observad que, cuando Jesús señala el pecado, no apunta donde somos débiles o derrotados; más bien apunta donde somos fuertes, arrogantes, indiferentes y críticos. Examinad los Evangelios y haced esta pregunta: ¿Con quiénes es Jesús más duro? La respuesta es clara: Jesús es más duro con aquellos que son fuertes, críticos y no tienen sentimientos en favor de los que están resistiendo la tormenta. Observad lo que dice sobre el rico que hace caso omiso del pobre que está a su puerta, lo que dice sobre el sacerdote y el escriba que ignoran al hombre abatido en una cuneta, y qué crítico es con los escribas y fariseos que están muy prontos para definir al que cae bajo el juicio de Dios y el que no.
Sólo una equivocada comprensión de Dios puede suscribir la infortunada opinión de que estar machacado en la vida constituye desesperación.   

21 de mayo 2018: Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?

Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. 
¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?


Palabras de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego
(Juanito, el más pequeño de mis hijos)

Domingo de Pentecostés 2018: Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles y llena de gracia los corazones, que Tú mismo creaste.

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles y llena de gracia los corazones, que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consuelo, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tú, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre; 
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra débil carne.
Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y bajo tu dirección, evitaremos todo lo malo.
Que por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que en Ti creamos en todo tiempo.
A partir de una plegaria de Rabanus Maurus, S IX. Publicando en Rezando Voy.

20 de mayo 2018: Virgen María, dile a Jesús que quisiera volverme loco y hacer locuras por su amor; dile que...




Virgen María, dile a Jesús que quisiera volverme loco y hacer locuras por su amor; dile que... me perdone... El lo hará, bendita Madre, si tú se lo dices. Así sea.


Dios y mi alma. Rafael Arnáiz Barón.





18 de mayo 2018: Y las rosas de vuestras oraciones forman nubes para Mí, almohadas, senderos... Y al Cielo llegan vuestras flores, que Yo presento a Jesús, ¡y Él os sonríe!


Amo las flores, son gotas de belleza, pensamientos amables del Creador. El rosario, recitado con el alma, es una corona de perlas que se transforman en flores para Mí. Y las rosas de vuestras oraciones forman nubes para Mí, almohadas, senderos... Y al Cielo llegan vuestras flores, que Yo presento a Jesús, ¡y Él os sonríe!

Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini

20 de mayo 2018: Virgen María, dile a Jesús que quisiera volverme loco y hacer locuras por su amor; dile que...


Virgen María, dile a Jesús que quisiera volverme loco y hacer locuras por su amor; dile que... me perdone... El lo hará, bendita Madre, si tú se lo dices. Así sea.

Dios y mi alma. Rafael Arnáiz Barón.




19 de mayo 2018: Sed también vosotros misioneros. No tenéis necesidad de ir lejos: Él os enviará a aquellos que debéis ayudar: ¡vosotros abridles a ellos vuestra alma!


Jesús crecía. Yo hubiera querido detener los días y el tiempo. Trabajaba, oraba, pensaba... Se preparaba así para la más grande misión. Mi hijo, ¡el primer misionero! Sed también vosotros misioneros. No tenéis necesidad de ir lejos: Él os enviará a aquellos que debéis ayudar: ¡vosotros abridles a ellos vuestra alma! 

Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini

Sabemos que no estamos solos, que cada uno de nosotros constituimos, con nuestros dones, la presencia de Jesús en el mundo para que su palabra siga expandiéndose cada vez más.

¡Hermanas y hermanos!
¡Paz y bien!

Estando con unos pocos discípulos a su alrededor, Jesús mira la multitud de sus futuros seguidores, nos mira a nosotros. Él fue enviado a todos, incluso a cada uno de nosotros que hemos respondido a su llamada, y a todos les dará su palabra, el nombre y la gloria para que tengan vida. Siguiendo la dinámica de la hora como centro de la historia, podemos contemplar a Jesús rezando por cada uno de nosotros. Sus palabras resuenan en nuestros corazones. Sabemos que no estamos solos, que cada uno de nosotros constituimos, con nuestros dones, la presencia de Jesús en el mundo para que su palabra siga expandiéndose cada vez más.
Cuando transmitimos sus palabras estamos reverberando su voz en el tiempo y el lugar donde nos encontramos. Es en este sentido que debemos entender la petición “que todos sean uno”. Pero la unidad que Jesús pide tiene como modelo la unidad que existe entre el Padre y el Hijo: “como tú, Padre, en mí, y yo en ti”, es decir, el Hijo glorifica al Padre y el Padre al Hijo. Todo lo que Jesús hace procede el Padre y vuelta al Padre. Y lo que Jesús quiere es justamente eso: que cada persona entre en esa unidad, que cada cristiano pueda tener la conciencia que sus acciones, procedes de esa unidad, tienen origen y destino divinos. Si el discípulo es capaz de conformar su vida con la de Jesús, todos podrán reconocer en él la presencia del Hijo, y, por la presencia del Hijo, la del Padre.
Por eso, podemos decir con el salmista: “«Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Sl 15).
Como la acción de Jesús, también la nuestra está muy limitada a un espacio y un tiempo determinados. Él desea contar con otros, desea contar con nosotros, para continuar su obra en el mundo. No importa que tengamos límites. Él lo sabe. La decisión de anunciarle llena nuestra vida de confianza y esperanza por un mundo mejor, no importa si lo que hacemos es muy poco, pues, como dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium “Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. Éste es el momento para decirle a Jesucristo: «Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores»” (EG 3).
Vuestro hermano en la fe, Eguione Nogueira, cmf eguionecmf@gmail.com. Comentario al Evangelio de hoy jueves, 17 de mayo de 2018. Fuente: www.ciudadredonda.org

17 de mayo 2018: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!


Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción. -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!-


16 de mayo 2018: Era como si vosotros estuvieseis con Nosotros, en nuestro pequeño jardín: Mi Hijo, como Dios, os veía a todos, y os mostraba a Mí


"Immi, vendrán hombres y hombres a la tierra: ¡y muchos me amarán y te amarán!"
"¡Hijo Mío, no será en vano entonces lo que un día sufrirás por ellos!"
Era como si vosotros estuvieseis con Nosotros, en nuestro pequeño jardín: Mi Hijo, como Dios, os veía a todos, y os mostraba a Mí. ¡Y Yo desde entonces ya os amaba con infinito amor!

Mi vida en Nazareth. Giuliana Buttini


15 de mayo 2018: ¡Pensar en Mí es rezar! ¡Poner una flor frente a una imagen Mía es rezar!


¡Tu pensamiento, cuando se dirige a Mí es como una plegaria, aunque sea solamente un pensamiento! 
¡Pensar en Mí es rezar!
¡Poner una flor frente a una imagen Mía es rezar! 
Y estas plegarias tuyas las llevo a Mi Hijo, Mi querido Jesús y Él las recibe y las bendice. ¡Soy Yo, Myriam, María, la patrona de tu casa y de tu alma!.

Protesta, salud mental y respuesta cristiana

Soñar es a veces la cosa más realista que podemos hacer. ¿O hay todavía algo que podríamos hacer, como la protesta pública, o algo más?
En su libro sobre la profecía, Commandments for the Long Haul (“Mandamientos para el trayecto largo”), Daniel Berrigan ofrece este consejo. Los gestos proféticos no siempre son políticamente efectivos. Con frecuencia no llevan a nada que sea práctico; pero añade: Si no puedes salvar el mundo, al menos sí puedes salvar tu propia salud mental.
A veces eso es todo lo que nuestras protestas contra la injusticia pueden llevar a cabo. Además, luchar para salvar nuestro propio equilibrio mental no es tan privatizado como aparece al principio. Cuando protestamos sobre algo que no está bien, aun cuando sepamos que nuestra protesta no va a cambiar prácticamente nada, la salud mental que estamos salvando no es sólo la nuestra propia: estamos también salvando la salud mental del momento.
Opinando sobre el actual activismo en las fuentes de los derechos humanos y el medio ambiente de la novelista ganadora del Premio Booker, Arundhati Roy, el crítico de arte John Berger dice esto: “La intensa protesta política es una apelación a una justicia que está ausente y es acompañada por una esperanza de que en el futuro esta justicia será establecida; esta esperanza, sin embargo, no es la primera razón de que se haga la protesta. Uno protesta porque no protestar sería demasiado humillante, demasiado degradante, demasiado mortal. Uno protesta (al construir una barricada, tomar las armas, seguir una huelga de hambre, coger del brazo, gritar, escribir) con el fin de salvar el momento presente, cualquier cosa que depare el futuro. … Una protesta no es principalmente un sacrificio hecho para alguna alternativa, el futuro más justo; es una redención sin importancia del presente”. En esencia, preserva algo de salud mental en el momento presente.
Pero puede ser sin importancia en términos de cambiar prácticamente algo. Casi todas las cosas permanecen igual. La injusticia continúa, los pobres continúan siendo pobres, la escena internacional continúa amenazando con la guerra, los racistas continúan siéndolo, el medio ambiente continúa siendo deteriorado, la corrupción continúa yendo desenfrenada y la falta de honradez continúa logrando lo que quiere con sus mentiras. Y así la gente se apunta a marchas, va a prisión, se da a huelga de hambre y, a veces, incluso muere por protestar, mientras la injusticia, la corrupción y la falta de honradez continúan. En cierto punto, lógica e inevitablemente, necesitamos hacernos la pregunta que el joven Mario, en Les Miserables, de Jean Val Jean, hace después de que su amigo ha muerto mientras protestaba, y nada ha cambiado aparentemente: ¿Para qué fue tu sacrificio? ¿Valía la pena morir por esto?
Esas preguntas son válidas, pero pueden tener una respuesta positiva. Ellos no murieron en vano, por nada, por un idealismo utópico, por un sueño ingenuo, por algo que habría sobre-crecido si hubieran vivido más tiempo. Más bien su muerte fue “una redención sin importancia” del momento presente; o sea, su efectividad práctica tal vez no se pueda medir, pero la semilla moral que siembra en ese momento ayudará por fin a producir cosas que sean medibles. Ninguna de las mujeres que protestaron inicialmente a favor del voto logró votar. Pero hoy muchas mujeres sí logran votar. La semilla moral que ellas plantaron en sus inconsecuentes protestas produjo por fin algo práctico.
A veces podríais sentiros bastante solos al realizar vuestra protesta, y ello podría parecer que estáis trabajando sólo por salvar vuestra propia salud mental y lamentar sólo vuestro propio empequeñecimiento y humillación. Pero nadie es una isla. Vuestro empequeñecimiento, vuestra humillación y vuestra salud mental son parte del inmune sistema de toda humanidad. La salud de todos depende en parte de vuestra salud; como también vuestra salud depende en parte de la salud de todos los demás.
Y así, la protesta es siempre en orden y ciertamente es mandada por nuestra fe. No podemos quedar pasivos ante la injusticia, la desigualdad, el racismo, la indiferencia para con los pobres, la indiferencia para con la Madre Naturaleza, la corrupción y la falta de honradez. Necesitamos sembrar semillas morales en el momento presente. ¿Cómo?
No todos nosotros (quizás incluso la mayoría de nosotros) son llamados a agarrar carteles, hacer pública protesta, tenernos retenidos, o entregar nuestras vidas por una causa; excepto cuando la injusticia o corrupción es tan extrema como para merecer eso. Normalmente, para la mayoría de nosotros, nuestra protesta debe ser real pero no el testimonio de los mártires.
Me gusta mucho un consejo propuesto por el arzobispo Paul-André Durocher, de Gatineau (Quebec), en un reciente número de la revista América. Comentando las tensiones que existen hoy entre nuestra fe cristiana y los complejos desafíos que nos vienen del mundo, Durocher, después de reconocer primeramente que no hay respuestas fáciles, ofrece este consejo: “El primer paso es reconocerlas (las tensiones). El segundo, entender por qué surgen. El tercer, aceptarlas e incluso abrazarlas. Y cuarto, comprometernos a vivir una fe cristiana madura a pesar de esas tensiones”. (América, 30 de Abril, 2018).
Ante todo lo que está sucediendo en nuestro mundo, algo de lo cual va en contra de todo lo que creemos y guardamos en el corazón, a veces todo lo que podemos hacer es mantener nuestra propia base moral, de manera humilde, profética y quizás callada.
Y como eso es todo lo que podemos hacer, ciertamente basta.

14 de mayo 2018. Santa Gemma Galgani: María, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre


Dice Santa Gemma Galgani 
(cuya fiesta celebramos el 14 de mayo):

"Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: `¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre`". Y como buena Madre que es, la Virgen Santísima acogió a Santa Gemma como hija.



13 de mayo 2018: El 13 de mayo la Virgen María, bajó de los cielos a Cova de Iría. Ave, Ave, Ave María.


Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.


Nuestra Señora, les recomendó esta oración a los pastorcillos.