Trámites y horarios parroquiales
·
De lunes a viernes,
de 10:00 h. a 13:00 h. y de 18:00 h. a 19:00 h.
·
Sábados, de 11:30 h.
a 12:30 h.
Puede mandar un correo a codemaro@telecable.es con el nombre completo y el año de la confirmación. El certificado de Confirmación es gratuito.
Para abrir el expediente en esta parroquia se necesitan
la siguiente documentación:
- Partida
de Bautismo actualizada.
- Partida
de nacimiento actualizada.
- Si la pareja está
casada civilmente, una copia del certificado de matrimonio y libro de
familia.
- Si
alguno de la pareja hubiera contraído matrimonio civil con persona
distinta a la actual, una copia de la sentencia de divorcio y del libro de
familia.
- Certificado
de Fe de vida y Estado.
- Fotocopia
del DNI.
- El justificante del
Cursillo Prematrimonial.
- Dos
testigos que sean mayores de edad y que no sean familia directa.
Con
esta documentación, pedirán cita con el párroco para dar comienzo al
expediente.
El
coste del expediente matrimonial completo es de 30 € y el medio expediente 15
€.
Partidas de Bautismo:
Para
solicitar su partida de bautismo, puede mandar un correo a codemaro@telecable.es con su nombre completo y su fecha de
nacimiento. Le avisaremos cuando esté la partida preparada.
En
caso de que no pueda venir a recogerla usted mismo, autorizará por escrito a
una persona que recoja la partida.
Si
la partida de bautismo sale fuera de la Diócesis de Asturias, tendrá que estar
legalizada por el Arzobispado de Oviedo.
Tiene una validez de 6 meses. El coste de la partida de bautismo es de 10 €.
Se procederá de la misma manera que con las partidas de Bautismo. No es necesaria autorización. El volante es gratuito.
La celebración del Bautismo es individual, de acuerdo con
la familia.
Puede mandar un correo a codemaro@telecable.es
para iniciar su preparación: solicitud, encuentro con el Equipo del Bautismo,
con el sacerdote, y celebración.
La ofrenda del servicio es de 30 €.
|
|
Diario |
Sábado y
vísperas |
Domingo |
|
8:30 |
P |
P |
P |
|
9:30 |
P |
P |
P |
|
11:30 |
P |
||
|
12:30 |
P |
||
|
13:15 |
P |
P |
|
|
13:30 |
P |
||
|
18:00 |
P |
P |
|
|
20:00 |
P |
P |
P |
Pueden
solicitarlas en la Secretaría de la parroquia de lunes a sábado, de 10:00 h. a
13:00 h. y de 18:00 h. a 19:00 h., o por teléfono.
Excepto
las Misas de 20:00 horas que admiten varias intenciones, todas las demás tienen
una sola intención. La ofrenda de la
intención es de 10 €.
Parroquia del Corazón de María.
Plaza de América 12
33005. Oviedo. Asturias
985 23 04 96 – 682 257 356
codemaro@telecable.es
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten
Textos | Audio medio |
Cuando nuestro mundo está desmoronándose. Artículo.
Sin embargo, no siempre fueron fáciles. La impaciencia y el caos interno nos afectan a todos. Las demandas de ministerio, las tensiones dentro de la comunidad, las obsesiones a las que siempre soy propenso, la no rara marcha de apreciados amigos de la comunidad y el constante movimiento de personas a lo largo de mi vida me dejaban ocasionalmente en un caos emocional, suspirando por oxígeno, luchando por dormir, preguntándome cómo iba a aplacar mi alma de nuevo.
Pero tuve una pequeña fórmula para ayudar a manejar esto. Siempre que el caos se ponía feo, me metía en mi coche y me dirigía durante cuatro horas a la casa de campo de nuestra familia, al otro lado de la frontera, en Saskatchewan. Mi familia aún vivía en la casa donde yo me había criado, y podía comer en la misma mesa donde había comido de niño, dormir en la misma cama donde había dormido en mi infancia y caminar por el mismo terreno por donde había caminado mientras crecía. Normalmente no le llevaba mucho tiempo a la casa hacer su trabajo. Yo sólo necesitaría una comida o una estancia nocturna, y el caos y la angustia se calmarían; empezaría a sentirme seguro de nuevo.
Regresar a casa no curaba la angustia, pero daba al corazón el cuidado que necesitaba. De alguna manera el hogar siempre daba resultado.
Hoy, la misma clase de emocional caos y angustia puede aún inquietarme en ocasiones y dejarme inseguro de mi identidad, de las opciones que he hecho en mi vida y de quién y qué fiarme. Con todo, ya no puedo regresar al hogar de mi infancia, y necesito encontrar de nuevas maneras la seguridad que una vez me dio la ida a casa. No siempre es evidente dónde encontrar esto, aun en medio de una comunidad, una familia todavía solidaria, afectuosos amigos y un maravilloso empleo. El hogar puede ser evasivo en una noche sin descanso. Lo que uno necesita para estabilizar el corazón no siempre es de fácil acceso. Una vez que has abandonado el hogar, a veces es duro encontrar de nuevo tu camino de regreso.
Así pues, ¿qué hago ahora cuando necesito ir a casa y reencontrarme con mis raíces para serenarme? A veces, un amigo de confianza es la respuesta; a veces, es una llamada a un miembro de la familia; a veces, es una familia que ha venido a ser una verdadera familia para mí; a veces, es un lugar en oración o en la naturaleza; a veces, es sumergirme en el trabajo; y a veces, no puedo encontrarlo de ninguna manera, y tengo que vivir con el caos hasta que, como una mala tormenta, desaparece.
A lo largo de los años, he descubierto que un libro especial me puede llevar a casa de la misma manera que una vez lo hice yendo en coche a ella. Diferentes personas encuentran hogar en diferentes lugares. Uno de los libros que me hace esto, casi siempre, es Historia de un alma, de Teresa de Lisieux. No en vano, es la historia de un viaje de regreso, la historia del propio esfuerzo de Teresa por recobrar lo que su casa, hogar y familia le dieron una vez. Pero el viaje de regreso en sí mismo no es lo que da a este libro (que recomiendo altamente para cualquiera cuyo corazón esté sufriendo de modo que perturbe el alma) un poder tan especial. Muchas autobiografías inquietan más que serenan. Esta logra calmar tu alma.
Sin embargo, el mero recuerdo no necesariamente presta atención al corazón, y a veces nuestros recuerdos del hogar y la niñez cargan más patología y dolor que estabilidad y sanación. No cualquier hogar fue seguro y formativo. Trágicamente, el hogar inicial de uno puede ser también el lugar donde nuestra confianza y estabilidad se rompan irrevocablemente, como frecuentemente es el caso de abuso sexual y otras formas de abuso. Yo fui afortunado. Mi primer hogar me dio confianza y fe. Para los que no fueron tan afortunados, la tarea es encontrar un hogar, un lugar o una persona que anime a un alma herida.
¿Qué contribuye a que un hogar dé ánimo a un alma?
El hogar está donde tú estás seguro. Está también en el lugar donde experimentas seguridad y confianza, y donde esa estabilidad te hace posible creer en las cosas de la fe. Yo solía conducir cuatro horas por una comida o un sueño nocturno con el fin de encontrar eso. Hoy, necesito hacer ese viaje de regreso de otra manera.
Se trata de un viaje que todos nosotros necesitamos en tiempos de caos y profunda inquietud en nuestras vidas, a saber, encontrar un lugar, un espacio, un amigo, una familia, una casa, una mesa, una cama, un libro o algo que nos establezca de nuevo en seguridad, confianza, estabilidad y fe.
Por supuesto, hay dolores de cabeza y angustias para los que no hay curación; pero el alma no necesita curarse, sólo ser cuidada debidamente. Nuestra tarea es ir a casa, encontrar a esas personas, lugares, oraciones y libros que den ánimo nuestras almas en esos momentos en los que nuestro mundo está desmoronándose. Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: Dichosos ..
Textos | Audio medio |
Por las religiosas y consagradas – El Video del Papa 02 – Febrero 2022
Pornografía y castidad. Artículo.
¿Qué hay de malo en la pornografía? Casi todo, y no sólo desde una perspectiva moral.
Empecemos con el argumento el sexo es bello, ¿por qué, pues, tememos contemplarlo? Esa lógica tiene razón en una cosa: el sexo es bello, tan bello de hecho que necesita ser protegido de su propio poder. Decir que puede ser contemplado como uno podría contemplar una puesta de sol es ingenuo, religiosa y psicológicamente. Religiosamente, nos dicen que nadie puede mirar a Dios y vivir. Eso también es verdad para el sexo. Su misma luminosidad necesita de velo. Además, es psicológicamente ingenuo argüir que esta clase de profunda intimidad puede ser expuesta a pública exhibición. No puede ni debería exponerse. La exhibición pública de esta clase de intimidad viola todas las leyes del decoro y el respeto hacia aquellos que están implicados en esta intimidad y aquellos que miran. Como todas las cosas profundamente íntimas, necesita de velo apropiado.
Después, cuando se habla sobre la belleza del sexo y el cuerpo humano, necesitamos hacer una distinción entre dos diferentes tipos de desnudez. Cuando un buen artista pinta un cuerpo desnudo, ese tipo de desnudez sirve para destacar la belleza de toda la persona, cuerpo y alma, incluso su sexualidad. En la pintura de un desnudo, la sexualidad está conectada a la totalidad, al alma. ¡Qué contrario al otro tipo de desnudez! Este expone el cuerpo humano de una manera que destruye su integridad, desprende su alma y separa el sexo de toda la persona de uno. Cuando sucede esto, y eso es precisamente lo que sucede en la pornografía, el sexo viene a ser algo sin vigor, escindido, mecánico, privado de significado profundo, bipolar, algo de lo que necesitáis volver a vosotros mismos. Y, cuando sucede eso, toda la profundidad desaparece, y entonces, como escribe W. H. Auden, todos nosotros sabemos las pocas cosas que, como mamíferos, podemos hacer.
Tristemente, hoy para muchos de nuestros jóvenes, especialmente para los chicos, la pornografía es su educación sexual inicial, y es algo que puede dejar en ellos una huella permanente. Esa huella puede tener duraderos efectos en la manera como ellos entienden el significado del sexo, cómo respetan o desacatan a las mujeres, y cómo acogen o no acogen el vital y conmovedor eslabón entre sexo y amor. La pornografía, y no sólo en los jóvenes, puede dejar cicatrices que son difíciles de hacerlas desaparecer. El argumento contra esto es que la pornografía podrá sin dificultad deformar inicialmente la visión de un adolescente pero que esto será curado cuando él madure y se enamore de verdad. Mi esperanza es que esto sea verdad, pero mi preocupación es que la huella inicial puede, a la larga, viciar la manera como una persona se enamora y especialmente cómo entiende la radical reciprocidad que se le exige al sexo con el amor. Tal es la potencial fuerza de la pornografía.
Más allá de todo esto, se podría aducir un fuerte argumento: que la pornografía (en su producción y su visualización) viene a ser violencia contra las mujeres y que la pornografía promueve, sutil y no tan sutilmente, violencia contra ellas.
Finalmente, en una cultura que se ufana sobre todo de su sofisticación y liberación, y no menos de su liberación de muchos de nuestros pasados tabúes religiosos, uno duda incluso de mencionar la palabra “castidad” en este contexto. ¿Se atreve uno incluso a decir que la pornografía es mala porque es la verdadera antítesis de la castidad? ¿Se atreve uno a usar la castidad como un argumento cuando, en su mayoría, nuestra cultura desdeña la castidad, tiene lástima de ella y reserva un particular cinismo para los grupos religiosos que todavía vindican el viejo adagio “guárdala para tu compañero de matrimonio”? Peor aún es el cinismo de hoy frente a la idea de mantenerse casto por Jesús. Pero el ideal de castidad encaja el sexo en el romance, la santidad, el compromiso, la comunidad y el alma, mientras la pornografía lo retrata como desprovisto de alma y lo encaja en una privacidad enfermiza. Así pues, os dejo con esta pregunta: ¿quién hace del sexo una cosa sucia? Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -
Haciendo el amor con lo divino. Artículo.
Lo que tú llamas ‘salvación’ pertenece al tiempo anterior a la muerte.
Si no rompes tus amarras mientras estás vivo,
¿crees
que los espíritus lo harán después? …
Lo que se encuentra ahora se encuentra entonces.
Si ahora no encuentras nada,
simplemente acabarás con un apartamento en la Ciudad de la Muerte.
Si ahora haces el amor con lo divino, en la siguiente muerte tendrás
el rostro del deseo satisfecho.
Hacer el amor con lo divino. Sospecho que la mayoría de nosotros se imaginará eso como una intimidad cálida, privatizada y afectiva, como nos imaginamos el amor romántico, exceptuando que aquí el otro compañero es Dios. Por cierto, la literatura mística cristiana abunda en imágenes de este estilo, como también el Evangelio de Juan. No hay nada censurable en eso, excepto que tal concepción está superidealizada y superprivatizada. Hacer el amor con lo divino, si debemos creer a Jesús, es algo más evaluable y más común que nuestra imagen afectiva de la intimidad.
¿Cómo hacemos el amor con lo divino en esta vida? Yo siempre he enseñado que hay cuatro principios no negociables para el discipulado cristiano: la fidelidad moral en nuestras vidas privadas, un compromiso con la justicia social, cierta implicación en la comunidad cristiana y un corazón tierno y bondadoso. Hacemos el amor con lo divino al vivir estos valores en nuestras vidas.
Para hacer esto más evaluable, permitidme sugerir que hacer el amor con lo divino en esta vida exige de nosotros diez cosas.
- Fidelidad moral en nuestras vidas privadas
La Escritura nos dice que los que aman a Dios cumplen sus mandamientos, y aquellos que dicen que lo aman pero no cumplen sus mandamientos son unos mentirosos. Además, nos dice que estamos dentro de un cuerpo en el que incluso nuestras acciones más privadas afectan a todos los demás. Hacemos el amor con lo divino al no tener secretos oscuros ni escondidos.
- Esfuerzo para vivir nuestras vidas en comunidad
Somos llamados a vivir nuestras vidas y venir a Dios dentro de una comunidad. No podemos hacer el amor con Dios solo. Es siempre Dios, los demás y nosotros. Cuando nos hallemos delante de Dios en el juicio, como sugiere Charles Peguy, se nos preguntará: “¿Dónde están los demás”? Hacer el amor con lo divino significa ser espirituales y religiosos.
- Corazón tierno que irradie gratitud y perdón
Como el hermano mayor del hijo pródigo, podemos hacer bien todas las cosas, pero con la energía equivocada. Hacemos el amor con Dios al aprovisionarnos de gratitud más bien que de amargura y al perdonar a otros (y a Dios) la injusticia de la vida y todas las cosas que nos han herido.
- Acercamiento proactivo a los pobres y compromiso perenne por la justicia en el mundo
No podemos hacer el amor con Dios en una intimidad que no cuente con los pobres y los abatidos. Igualmente, no podemos hacer el amor con Dios cuando quedamos indiferentes ante la injusticia. Como Jesús deja claro, una relación personal y privada con Dios nunca compensa la indiferencia hacia los pobres y hacia la injusticia.
- Vida vivida en verdad que rehúye mentir, sin importar lo inconveniente que sea
Hacer el amor con lo divino es vivir en la verdad. Satanás es el príncipe de la mentira. La cosa más peligrosa que podemos hacer espiritualmente es negarnos a confesar lo que es verdad, y la manera más importante como hacemos el amor con Dios es no mentir nunca.
- Infantilidad que nunca cae en la ilusión de la autosuficiencia
La vida nunca puede ser dada por supuesta, sino sólo como concedida. Hacemos el amor con lo divino al no vivir nunca la ilusión de la autosuficiencia, al reconocer siempre que la vida es don y que somos dependientes e interdependientes con los demás y con Dios.
- Esfuerzo perenne para amar a los que nos odian, para no responder del mismo modo
Hacemos el amor con lo divino siempre que amamos a los que nos odian, bendecimos a los que nos maldicen y perdonamos a los que nos hacen daño. Esta es su verdadera esencia.
- Corazón abierto a todos
La mesa del banquete eternal de Dios está abierta a todos los que quieren sentarse con todos. Como Dios ama a todos y cada uno, hacemos el amor con lo divino al compartir el abrazo universal de Dios.
- Apertura habitual para dejar que la energía de Dios florezca en nuestras vidas.
Hacemos el amor con lo divino al permitir que la energía de Dios florezca a través de nuestras vidas, a saber, cuando permitimos a la energía divina que hay dentro de nosotros ser gozosa y generativa para irradiar vida a pesar de las cartas que nos repartan.
- Buena estado de ánimo para esperar, vivir con paciencia
Hacemos el amor con lo divino siempre que aceptamos vivir con paciencia, esperar que la vida y el amor se desplieguen de acuerdo con sus propios dictados internos. Hacemos el amor con lo divino siempre que llevamos de manera sana la tensión de la castidad, no sólo en el área de la sexualidad, sino también en el área de la vida.
El profeta Miqueas propone todo esto sucintamente: obra con justicia, ama con ternura y camina con humildad. Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, CMF) -