El martirio de la autoexpresión inadecuada

El arte también tiene sus mártires, y quizá nuestro mayor dolor es el de la autoexpresión inadecuada. Esta es una opinión de Iris Murdoch, y -creo yo- la mayoría de la gente la considera correcta.
Dentro de cada uno de nosotros hay una gran sinfonía, una gran novela, una gran danza, un gran poema, una gran pintura, un gran libro de sabiduría, una profundidad que nunca podemos expresar adecuadamente. Al margen de nuestro ingenio o talento, en realidad nunca podemos escribir ese libro, realizar esa danza, crear esa música o pintar ese cuadro. Lo intentamos, pero lo que somos capaces de expresar, aun en nuestros mejores momentos, es nada más que una débil sombra de lo que hay realmente dentro de nosotros. Y así, sufrimos -en palabras de Murdoch- un martirio de autoexpresión inadecuada.
¿En qué se basa esto? ¿Por qué esta inadecuación?
En su raíz, esto no es una lucha  con lo que hay de ruin o deficiente dentro de nosotros: orgullo, concupiscencia, arrogancia o ignorancia. No es la ignorancia, la arrogancia o el diablo lo que crea esta lucha. Al contrario, luchamos con esta tensión porque llevamos la divinidad dentro de nosotros. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Esto es fundamental para nuestra autocomprensión cristiana. Pero esto debe ser entendido con propiedad. Nos perjudicamos cuando entendemos esto de un modo superpiadoso, esto es, cuando lo imaginamos como un icono santo de Dios estampado dentro de nuestras almas que necesitamos honrar viviendo una vida casta y moral. Esto es no poco verdadero, pero hay más en juego aquí, particularmente por lo que pertenece a nuestra autocomprensión.
Con lo que siempre estamos tratando es con una inmensa grandiosidad dentro de nosotros. Hay en nosotros una energía divina que, precisamente porque es divina, nunca hace fácil la paz con este mundo. Llevamos dentro de nosotros energías divinas, apetitos divinos y profundidad divina. Entonces, la tarea espiritual de nuestras vidas es, en esencia, la de ordenar esas energías, disciplinarlas, encauzarlas y dirigirlas de modo que sean generativas más bien que destructivas. Y esto nunca es una tarea simple. Además, nuestra lucha por dirigir estas energías divinas dispara una completa sucesión de otras luchas.
Porque llevamos energía divina en nuestro verdadero modo de ser, deberíamos contar, a este lado de la eternidad, con luchar constantemente con cuatro cosas.
Primera, siempre lucharemos, a cierto nivel, para mantener un equilibrio entre las presiones que empujan dentro de nosotros hacia la creatividad y otras voces dentro que nos dicen que mantengamos un firme control sobre nuestra propia salud mental. Vemos esto extensamente agotado en las vidas de muchos artistas en su lucha con la normalidad, para guardar sus pies sólidamente fijados en lo que es ordinario y doméstico porque su impulso por la creatividad es también impulsarlos hacia el oscuro y rico caos que descansa más profundamente en el interior. Todos nosotros, según más o menos, lucha de la misma manera como lo hacen los grandes artistas. También nosotros somos atraídos hacia el rico caos que hay dentro de nosotros, aun cuando tenemos miedo de lo que podría hacer a nuestra salud mental.
Segunda, lucharemos permanentemente con una superestimulada grandiosidad. Los fuegos divinos que hay dentro de nosotros, como todos los fuegos, fácilmente arden fuera de control. En un mundo donde todo nos es mostrado sobre una pantalla en nuestras manos y donde los éxitos, la belleza, las hazañas y los talentos de otros están siempre delante de nuestros ojos, nos hallamos constantemente siendo superestimulados en nuestra grandiosidad. Esto se siente en nuestra inquietud, en nuestra sensación de ser excluidos de la vida, en nuestros celos, en nuestro enfado por no ser reconocidos por nuestros talentos y singularidad, y en nuestra constante insatisfacción con nuestras propias vidas.
Tercera, porque hay una innata conexión entre la energía por la creatividad y la sexualidad, lucharemos con la sexualidad. El álgebra es clara: La creatividad está intrincadamente unida con la generatividad, y la generatividad está intrincadamente vinculada con la sexualidad. No es casualidad que los grandes artistas luchen frecuentemente con el sexo, lo que no les supone una excusa para la irresponsabilidad pero ayuda a explicar la razón. En agudo contraste, mucha gente religiosa está en contradicción sobre esta conexión. Desgraciadamente, eso sólo sirve para dirigir la lucha clandestinamente y hacerla más peligrosa.
Finalmente, todos luchamos permanentemente por encontrar ese equilibrio entre la inflación y la depresión. Siempre estamos encontrándonos o demasiado llenos de nosotros mismos o demasiado vacíos de Dios, esto es, o identificándonos con las energías divinas que hay dentro de nosotros y volviéndonos pomposos o -por falsa humildad, supersensibilidad y agravio- no dejando que la energía divina fluya a través de nosotros y consecuentemente viviendo en depresión porque hemos atrofiado nuestra propia creatividad.
James Hillman sugiere que un síntoma sufre máximamente cuando no sabe a dónde pertenece, y así es importante que nosotros tratemos de dar nombre a todo esto. La energía divina que vive en seres humanos falibles es una fórmula para la tensión, inquietud y -sí- para el martirio; pero se entiende que es una tensión creativa, un misterio para ser vivido, no un misterio para ser resuelto. La denominación apropiada no quita el dolor ni la frustración, pero al menos nos proporciona un noble y poético dosel bajo el que sufrimos.
Ron Rolheiser (Trad. Benjamin Elcano, cmf) - Lunes, 12 de diciembre de 2016
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Pregúntate cuántas veces cuestionas a Dios...




Fuente: Odres Nuevos

Virgen de Guadalupe

La aparición se inició el 9 de diciembre de 1531 en las cercanías de la Ciudad de México, entonces ciudad capital del imperio Azteca: la Virgen se aparece al indio Juan Diego, y le pide que transmita al obispo del lugar su voluntad de que se construya un templo dedicado a Ella en el cerro Tepeyac. El obispo, al escuchar el relato del indio, le pide una prueba de la Presencia de la Madre de Dios allí. María hace crecer entonces un jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico, y se las hace recoger en su tilma (especie de poncho o manta) a Juan Diego. Luego le pide se las presente como prueba de Su Presencia al obispo. Cuando el indio abre su tilma frente al obispo, caen las flores al piso y aparece milagrosamente retratada la imagen de la Virgen María en la rústica tela. El templo dedicado a la Virgen de Guadalupe fue construido en el cerro Tepeyac, lugar de las apariciones, donde se exhibe la tilma original de Juan Diego, impresa con la mundialmente conocida imagen de la Virgen de Guadalupe.

Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda América Latina". Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En la maravillosa gran basílica de Guadalupe, Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990. Además, en sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II visitó el Tepeyac y honró con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe, a quien   encomendó el continente Americano y su nueva evangelización.

Fuente: http://webcatolicodejavier.org/guadacien.html
y
https://www.aciprensa.com/recursos/virgen-de-guadalupe-1079/

Recibe sin etiquetas el amor de los demás...




Fuente: Odres Nuevos

Ponte en las manos de Dios




Fuente: Odres Nuevos

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

"Declaramos,
pronunciamos
y definimos
que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."

Dogma proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.



Fuente: www.aciprensa.com

Belén de cumbres

  Como estaba anunciado, el martes, 6 de diciembre, celebramos en la parroquia, desde la catequesis infantil, el tradicional Belén de Cumbres, esto es, colocar un Belén en alguna cumbre. Este año, en La Peña Llampaya, monte Naranco. 

  Doce familias, con sus hijos,.algunos muy pequeñitos, unas 40 personas, recorrimos los 4 km., que separan el Corazón de Jesús del alto de la Peña Llampaya. Allí, después de una oración, especialmente por los familias, y la bendición del Belén y de todas las familias, incluida nuestra parroquia, procedimos a depositar el Misterio, las
figuras de Jesús, María y José, tal y como aparece en la imagen, en una pequeña cueva construida por piedras.
  
Después, y con el día primaveral que nos acompañó, disfrutamos con la comida campestre en lo alto del Naranco, y, sobre todo, disfrutamos de una convivencia maravillosa.

  ¡Qué día más bello en todo! El pequeño Niño Dios se hizo grande este día, con estas entrañables familias!

  

Comparte tus preocupaciones, Dios actúa a través de los otros...




Fuente: Odres Nuevos

El fin del mundo

La gente está siempre prediciendo el fin del mundo. En los círculos cristianos, esto está generalmente unido a la especulación acerca de la promesa de Jesús hecha en su ascensión, a saber, que él volvería, y pronto, a llevar la historia a su culminación y establecería el reino eterno de Dios.
Esto fue muy fomentado entre los cristianos de la primera generación. Ellos vivían dentro de una matriz de intensa expectación, anhelando plenamente que Jesús retornara antes de que muchos de ellos murieran. Sin duda, en el Evangelio de Juan, Jesús asegura a sus seguidores que algunos de ellos no probarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios. Inicialmente, esto fue interpretado para significar que algunos de ellos no morirían antes del retorno de Jesús y del fin del mundo.
Y así vivieron con esta expectación, creyendo que el mundo, al menos como ellos lo entendían, acabaría antes de sus muertes. No sorprende que esto condujera a toda clase de consideraciones apocalípticas: ¿Qué signos señalarían el fin? ¿Habría alteraciones masivas en el sol y la luna? ¿Habría grandes terremotos y guerras por todo el mundo que ayudarían a precipitar el fin? Con todo, generalmente los primeros cristianos acogieron el aviso de Jesús y creyeron que era inútil y contraproducente especular sobre el fin del mundo y sobre los signos que acompañarían el fin. Más bien -creyeron ellos- la lección era vivir en vigilancia, en constante alerta, preparados, de modo que el fin, cuando quiera que viniera, no los pillara soñolientos, desprevenidos, parranderos y borrachos.
A pesar de todo, conforme los años iban pasando y Jesús no retornaba, su interpretación empezó a evolucionar, de modo que, para el momento en que Juan escribe su Evangelio -probablemente alrededor de setenta años después de la muerte de Jesús-  ellos habían empezado a entender las cosas diferentemente: Entonces entendieron la promesa de Jesús de que algunos de sus contemporáneos no gustarían la muerte hasta que hubieran visto el reino de Dios como cumpliéndose en la venida del Espíritu Santo. Jesús ya había vuelto de hecho y el mundo no había acabado. Y así, empezaron a creer que el fin del mundo no estaba necesariamente inminente.
Sin embargo, eso no cambió su insistencia sobre la vigilancia, estando despiertos y preparados para el fin. Pero entonces esa invitación a permanecer despiertos y vivir en vigilancia fue relacionada más con no saber la hora de la propia muerte de uno. También, más profundamente, la invitación a vivir en vigilancia empezó a ser entendida como clave para la invitación de Dios a entrar en la plenitud de vida justamente ahora y no caer soñolientos por las presiones de la vida ordinaria, en la que estamos afanados con el comer y beber, con el comprar y vender, con el casarse y dar en matrimonio. Todas estas cosas ordinarias, aunque buenas en sí mismas, pueden hacernos caer en el sueño privándonos de estar verdaderamente atentos y agradecidos en nuestras propias vidas.
Y ese es el desafío que nos viene: Nuestra verdadera preocupación no debería ser que el mundo pudiera acabar de improviso o que nosotros pudiéramos morir inesperadamente, sino que pudiéramos vivir y después morir dormidos, esto es, sin amar realmente, sin expresar con propiedad nuestro amor y sin probar profundamente el verdadero gozo de vivir porque estemos tan afanados por los negocios y preocupaciones del vivir que nunca acertemos a vivir en plenitud.
De aquí que estar alertas, despiertos y vigilantes en sentido bíblico no es cuestión de vivir temiendo el fin del mundo o el fin de nuestras vidas. Más bien es cuestión de tener el amor y la reconciliación como nuestros principales asuntos, agradecer, apreciar, afirmar, perdonar, pedir perdón y ser más conscientes de los gozos de vivir en la comunidad humana y en el seguro abrazo de Dios.
Buda previno contra algo que él llamó “relajación”. Nos relajamos físicamente cuando dejamos que nuestra actitud decaiga y nos volvamos indolentes. Cualquier combinación de cansancio, pereza, depresión, ansiedad, tensión, sobre-extensión o excesiva presión pueden bajar nuestra guardia y hacer nuestros cuerpos perezosos. Pero eso puede pasarnos también psicológica y moralmente. Podemos permitir que una combinación de negocios, presión, ansiedad, pereza, depresión, tensión y fatiga venza nuestra actitud espiritual de modo que, en términos bíblicos, “caigamos dormidos”, dejemos de estar vigilantes, ya no estemos alertas por más tiempo.
Necesitamos estar despiertos espiritualmente, no relajados. Pero el fin del mundo no debería importarnos ni deberíamos preocuparnos excesivamente sobre cuándo moriremos. Lo que nos debería preocupar es en qué estado nos encontrará nuestro morir. Como Kathleen Dowling Singh escribe en su libro “La gracia de envejecer”: ¡Qué lástima sería entrar en el momento de morir con los mismos viejos, cansados e insignificantes pensamientos y reacciones corriendo por nuestra mente!”
Pero, aun así, ¿qué hay sobre la cuestión de cuándo acabará el mundo?
Quizás, dada la infinitud de Dios, nunca acabará. Porque ¿cuándo alcanzarán su límite la creatividad infinita y el amor? Cuando digan: “¡Basta! ¡Eso es todo! ¡Estos son los límites de nuestra creatividad y amor!”
Ron Rolheiser (Trad. Benjamin Elcano, cmf) - Lunes, 6 de diciembre de 2016
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Haz las paces con esa persona con la que te sientes lejos...




Fuente: Odres Nuevos

Nuestra agenda ante la Navidad


·         VÍSPERAS DE ADVIENTO: 19,45 h.
·     RASTRILLO MISIONERO: del 25 de noviembre al 11 de diciembre.
·     BELÉN DE CUMBRES: martes 6 de diciembre, a La Peña (monte Naranco)…
·     ENSAYO FESTIVAL DE NAVIDAD: Sábado 10 de diciembre
ü  Horario: 10:00 a 13:30 h
ü  Obligatorio para los que van a participar de memoria
ü  Disfraces: Lo buscan los padres , según el papel del niño
·      FESTIVAL NAVIDEÑO DE NIÑOS: domingo día 11 de diciembre
ü  11:30 : Misa de la familia
ü  12:30 : Festival de navidad
Abierto a todos, niños de catequesis, familia, amigos…
·     CATEQUESIS: Viernes 16 de diciembre ( hay clases= catequesis)
·     LUZ DE BELÉN: sábado día 17 de diciembre, misa  18:00 h.
·     ENCUENTRO-CENA con EMIGRANTES: sábado, día 17 de diciembre 18: 30  en el Salón de Actos.
·     MISA DE FAMILIA : Domingo 18 de diciembre 11:30
      ·     MISA DE GALLO: Sábado  24 de diciembre  a las 24:00 h.
·     NAVIDAD:  Domingo 25 de diciembre
ü  Escenificación del Belén Viviente misa 20:00 h (comunicar quien puede asistir y hora. Se pondrán en contacto)
·      REYES : Viernes  6 de enero
ü  Misa con Belén y Reyes 20:00 h
·      RESTO DE NAVIDAD : Misa para Niños y Jóvenes 20:00 h
·      CAMPAÑA NAVIDAD PARA CÁRITAS DIOCESANA:
ü  “La Navidad llama a tu puerta”: viernes 16 de diciembre de 18:00 a 21:00 h.
ü  Colectas extraordinarias: misas del sábado 17  y domingo 18 de diciembre

Da las GRACIAS a todos los que te han acompañado en el camino de la fe.




Fuente: Odres Nuevos

"Preparad el camino del Señor"





Domingo 2º  de Adviento

SAN FRANCISCO JAVIER. Sacerdote misionero Jesuita en el lejano Oriente Fiesta: 3 de diciembre

SAN FRANCISCO JAVIER
1506-1552
Sacerdote misionero Jesuita en el lejano Oriente.
 
Fiesta: 
3 de diciembre


En breve: Nació en el castillo de Javier (Navarra) el año 1506. Cuando estudiaba en París, se unió al grupo de san Ignacio. Fue ordenado sacerdote en Roma el año 1537, y se dedicó a obras de caridad. El año 1541 marchó al Oriente. Evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, y convirtió muchos a la fe. Murió el año 1552 en la isla de Sanchón Sancián, a las puertas de China.

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¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!


Fuente: http://www.corazones.org/