Los Mártires Claretianos de Barbastro tuvieron un protagonismo especial en la tercera Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ), celebrada del 10 al 12 de julio en el Santuario de Covadonga. Junto a san Pier Giorgio Frassati, los jóvenes misioneros claretianos asesinados en 1936 por su fe han sido los santos protectores de esta edición, que reunió en Asturias a casi dos mil jóvenes procedentes de 21 países bajo el lema «Haced lo que Él os diga».
Nuestro superior mayor, el P. Adolfo Lamata, viajó desde Madrid a Covadonga como invitado de la organización, acompañado por el P. Tomás Tobes. En el marco del festival celebrado en la noche del viernes, el P. Adolfo dirigió unas palabras a los jóvenes para acercarles el testimonio de los Mártires Claretianos de Barbastro: 51 claretianos, entre ellos 39 jóvenes de entre 21 y 25 años, que fueron encarcelados y asesinados por su fe durante la persecución religiosa de 1936.
En su intervención, el provincial subrayó que aquellos jóvenes “no murieron con odio ni con miedo”, sino “con una fe luminosa”, sostenidos por la Eucaristía y por un corazón dispuesto al perdón. Recordó que el martirio, en la tradición cristiana, no es una derrota, sino un testimonio: “La palabra mártir significa precisamente eso: testigo”. Por eso, explicó a los jóvenes, los mártires de Barbastro siguen hablando hoy a la Iglesia y al mundo, porque muestran que la fe no es solo una idea, sino “una fuerza capaz de sostenernos en los momentos más difíciles”.
Uno de los momentos más significativos de la JEMJ fue la acogida de la reliquia del beato Faustino Pérez García, mártir. La solicitud de la reliquia nos llegó de parte del Arzobispado de Oviedo, y nuestra Provincia respondió positivamente. Para su traslado, el arzobispado encomendó la custodia a las Siervas del Hogar de la Madre, que acompañaron la reliquia desde el Museo de Barbastro hasta el festival. Allí, la mano derecha incorrupta de Faustino Pérez -la misma que escribió la carta de despedida a la Congregación Claretiana pocas horas antes del martirio- presidió el festival como signo de protección y de memoria viva.
La presencia de la reliquia acompañó el estreno de la obra narrativa orquestada ‘Los mártires de Barbastro’, interpretada por jóvenes voluntarios junto a la Orquesta JEMJ. En la representación, el beato Faustino Pérez relataba en primera persona los últimos días de reclusión de la comunidad claretiana y recordaba que, durante aquellos veinticinco días, “la Eucaristía fue el centro” de su vida. La obra puso de relieve la unidad, la esperanza y el perdón con los que aquellos jóvenes misioneros afrontaron el martirio.
El testimonio de Faustino Pérez resonó también en las palabras que el P. Lamata compartió con los participantes: “Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayos ni pesares; morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora”. A partir de esta cita, el provincial invitó a los jóvenes a preguntarse cómo ser hoy testigos de Jesús en su propio ambiente, cómo responder con paz cuando otros siembran conflicto y cómo construir reconciliación donde hay odio.
La JEMJ 2026 contó además con la presencia de varios obispos llegados de diferentes puntos de España. Entre ellos, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo, que presidió la Misa de apertura; Mons. Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, acogió la reliquia del beato Faustino Pérez junto al P. Lamata y presidió la celebración final; y Mons. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, que presidió la Eucaristía del sábado. También participaron sacerdotes, consagrados y jóvenes de distintas diócesis y realidades eclesiales.
Al término del encuentro, se hizo público el mensaje que el papa León XIV dirigió a los jóvenes de la JEMJ 2026. En él, les animó a experimentar, “de la mano de la Santina, el amor que irradia de la presencia real de Jesús en la Eucaristía”, especialmente en los momentos en que parezca faltar “el vino” de la alegría. Sus palabras confirmaron el centro espiritual de la Jornada: el encuentro con Cristo vivo en la Eucaristía y la compañía maternal de la Virgen de Covadonga.
Con el testimonio de los Mártires Claretianos de Barbastro como telón de fondo, la JEMJ volvió a mostrar la fuerza evangelizadora de una juventud reunida en torno a la Eucaristía. Para los Misioneros Claretianos, la presencia de Faustino Pérez en Covadonga fue una ocasión privilegiada para ofrecer a los jóvenes de hoy la memoria de quienes, siendo también jóvenes, eligieron responder al odio con perdón y a la violencia con fidelidad al Evangelio. Fuente: Claretianos.es
