Diez villancicos para alegrar la Navidad...
Día de la Nochebuena.
Nochebuena
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Apresúrate, Señor Jesús, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Calendario de Adviento. Día 24.
“Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo”
Canta eternamente las misericordias del Señor.
Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor.
Calendario de Adviento. Día 24.
Está a la puerta y llama, escucha su voz y abre. Calendario de Adviento. Día 23.
“¿Qué será este niño? Porque la mano del Señor estaba con él”
Está a la puerta y llama, escucha su voz y abre tu puerta.
Señor, enséñame tus caminos, porque tú eres mi Dios y Salvador.
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Calendario de Adviento. Día 22.
“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Bienaventurada la que ha creído”
Espera la Navidad como la esperaron María e Isabel.
Señor, crezca en nosotros el fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo.
Aguardamos al Señor y en su santo nombre confiamos. Calendario de Adviento. Día 21.
“¡La voz de mi amado! Vedlo, aquí llega”
Nosotros aguardamos al Señor y en su santo nombre confiamos
¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
Calendario de Adviento. Día 21 de 25. 2025.
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo... Emmanuel... Dios-con-nosotros
Las lecturas ofrecen hoy a nuestra consideración a dos personajes cuya reacción ante la promesa de Dios es diametralmente opuesta: el rey Acaz, imagen del incrédulo, y José, figura del creyente. La fe de José esboza algunos rasgos de nuestra fe. De hecho él, portador del nombre de uno de los padres de Israel, revive la fe de los patriarcas. Como Abrahán, padre en la fe, José está dispuesto a seguir el camino confiado del proyecto de Dios.
Es el hombre "justo", es decir, el que cree las promesas de Dios incluso cuando éstas resultan extrañas e improbables y, de cualquier modo, incómodas: su vida se ve convulsionada por el nacimiento de aquel cuyo nombre significa salvación. Ser salvados no significa, por lo tanto, caminar por un sendero llano; exige de cada uno de nosotros la disponibilidad a dejarse modificar en pensamientos, proyectos, opciones. El justo en la Biblia es aquel que permanece firmemente anclado en Dios, a pesar de los pesares, aunque tenga que quedarse solo.
Además José es el hombre obediente, dispuesto a renunciar a María y luego a acogerla en casa si ésta es la voluntad de Dios. A María, su prometida, en cierto sentido se la "quitan" para volvérsela a "dar" de modo más sublime, y él la recibe como don de Dios. La encuentra distinta de como pensaba y la acoge bajo una luz nueva porque Dios se la da, y la quiere con amor delicado, respetuoso, silencioso y desinteresado. Lo dicho vale análogamente para la relación con Jesús: José es desapropiado del hijo -porque aquel niño no es hijo de sus entrañas-, pero a la vez no es un padre "disminuido", desde el momento en que será él quien impondrá el nombre a Jesús. El justo José experimenta así lo que es el sentido de cualquier hijo, una realidad que no pertenece a sus progenitores y que, precisamente por eso, se acoge con gozo como promesa abierta a la esperanza.
La fe aparece, pues, como la condición en la que descubrimos con nueva luz el sentido de las cosas y de las relaciones más preciosas que vivimos.
ORATIO: "Pide un signo": en nuestro camino, Seńor, has diseminado múltiples signos de tu presencia, pero nosotros no podemos darnos cuenta de su poder sino en el momento en que de veras nos comprometemos contigo. Danos la gracia de abrirnos a ti y de acogerlos.
Tu Palabra con frecuencia se reduce para nosotros a una serie de pobres signos, trazados sobre el papel, hasta que nos decidimos a hacerla nuestra, a meditarla y a asumirla como alimento de nuestro espíritu. La Eucaristía nos parece un simple trozo de pan si no nos acercamos con fe y no lo acogemos como alimento de vida que engendra en nosotros el amor. Nuestros hermanos con frecuencia no tienen nada de excepcional, hasta que no los miramos bajo el prisma de tu amor que hace de todos nosotros tu cuerpo, una Iglesia en la que aprendemos a conocerte y a amarte.
No permitas, Señor, que pasen desapercibidos estos signos preciosos de tu presencia. Eres tú mismo quien nos los da, no dejes que los rechacemos, como Acaz, por temor a comprometernos en la vida de fe. Al contrario, refuerza y guarda en nosotros la fe obediente del justo José.
CONTEMPLATIO: !Oh María, mar sereno, María dispensadora de paz, María tierra fructífera! Hoy, María, te has hecho libro en el que se escribe nuestra norma. En ti hoy se escribe la sabiduría del Padre eterno. En ti hoy se manifiesta la fortaleza y la libertad del hombre porque fue enviado un ángel a anunciarte el misterio del plan divino, y pedir tu consentimiento (...). Esperaba a la puerta de tu voluntad para que le abrieras, quería venir a ti; y nunca hubiese entrado si no le hubieses abierto diciendo: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Le 1,38)...
Oh María, dulcísimo amor mío! En ti está escrito el Verbo, del que recibimos la doctrina de la vida. Tú eres la tabula que nos ofrece esa doctrina. Veo que, tan pronto como fue escrito en ti, el Verbo no estuvo sin la cruz del santo deseo, sino que, ya en el momento de su concepción en ti, le fue infundido y añadido el deseo de morir para traer al hombre la salvación, por la cual se encarnó (...).
Oh María, bendita seas entre todas las mujeres: hoy nos has dado de tu harina. Hoy la deidad se ha unido y amasado con nuestra humanidad tan fuertemente, que jamás se podrá separar esta unión, ni por la muerte ni por nuestra ingratitud (Catalina de Siena, Preghiere ed elevazioni, Roma 1920, 116-124).
Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la gloria. Calendario de Adviento. Día 20.
Calendario de Adviento. Día 20 de 25. 2025.
Que se llene tu boca de la alabanza al Señor. Calendario de Adviento. Día 19.
Que se llene tu boca de la alabanza al Señor.
Señor, concédenos proclamar con fe íntegra y piedad sincera el gran misterio de la Encarnación.
La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, Dios con nosotros. Calendario de Adviento. Día 18.
“La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, Dios con nosotros”
El centro de hoy está en la acción del Espíritu Santo.
Madre de la Esperanza, de la ternura, enséñanos a dar nuestro sí a la acción del Espíritu.
Vendrá el deseado de todos los pueblos y se llenará de gloria la casa del Señor. Calendario de Adviento. Día 17.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Calendario de Adviento. Día 16.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad.
Domingo de la Alegría. Calendario de Adviento. Día 15 de 25.
"Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca."
Domingo de la Alegría. Gritad jubilosos, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.
Te damos gracias, Señor, porque tu palabra invita a la alegría pues es la presencia de tu Hijo entre nosotros.
¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
La pregunta del Bautista: "Eres tú el que tenía que venir?", que domina la presente página del evangelio de Mateo, no expresa una mera curiosidad religiosa.
Juan estaba convencido de que el Mesías iba a inaugurar el Reino de Dios. Llevaba una vida ascética ejemplar llamando a penitencia a sus contemporáneos y fustigó las costumbres de los poderosos hasta ser encarcelado por tal motivo. Desde la prisión, manda a informarse acerca de los fundamentos de la "buena noticia" porque se ha jugado la vida sobre el sentido de lo que ha vivido hasta el presente. Ni siquiera el Bautista es una excepción en la oscuridad de la fe, ni goza desde el principio de una plena comprensión del proyecto de Dios que le puede preservar del escándalo (v. 6).
Jesús responde indicando lo que está haciendo; sus palabras (anuncia el evangelio a los pobres), sus acciones ("Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo...": v. 4), las Escrituras, mediante las cuales se pueden entender sus palabras y acciones (de hecho, espiga unas citas, tomadas la mayor parte de Is 35: "Los ciegos ven..."). Jesús sabe que a alguien que está disponible como el Bautista, el evangelio le habla por sí mismo; él comprenderá que Jesús es el que viene en nombre de Dios. Pero como el Bautista ha anunciado un Mesías un tanto diverso, juez severo, ministro de la ira de Dios, deberá estar dispuesto a rectificar su misma visión de Mesías.
También él debe convertirse. Mateo reserva al final una palabra dirigida al discípulo de Jesús: el Bautista era grande, pero no era más que un precursor, mientras que el discípulo ha conocido en plenitud el don de Dios, y por eso es más grande que el Bautista (v. 11). Su grandeza no estriba en una mayor estatura ascética y moral, sino en el don de Dios que ahora, en Jesús, se manifiesta plenamente.
Gracias a: Rezando Voy,Santa Clara de Estella y Ciudad Redonda
Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor. Calendario de Adviento. Día 14 de 25.
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Calendario de Adviento. Día 13 de 25.
“Yo, el Señor, tu Dios, te instruyo por tu bien”
El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Señor, que la intercesión de Santa Lucía,
sea nuestro apoyo para contemplar las realidades eternas.
El Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Calendario de adviento. Día 12.
“El Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.”
No temas, yo mismo te auxilio.
Virgen de Guadalupe, intercede por nosotros.
Aprende de Jesús que es manso y humilde de corazón. Calendario de adviento. Día 11.
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”
Aprende de Jesús que es manso y humilde de corazón.
El amor hace ligero lo que es pesado. Que tu amor sostenga mi espera.
Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza. Calendario de adviento. Día 10.
“No es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda nadie”
Aquí está nuestro Dios, que llega con fuerza.
Por intercesión de Santa Eulalia, concédenos fortaleza para vencer todo mal.






