La familia es esa “casa” que el Señor construye



El próximo lunes 15 de este mes de Febrero da comienzo el "Cursillo  Prematrimonial," en la Parroquia del Corazón de María de Oviedo, con el fin de ayudar a la formación de los Novios que se preparan para recibir el Sacramento del Matrimonio.
Temario: 
Lunes y Martes: Experiencias con matrimonios.
Miercoles: Psicologia de la pareja
Jueves: Relaciones intimas de la pareja
Viernes: Sacramento del Matrimonio.
Horario de 20:00 h a 21:15h.

Inscripciones en el telefono 985230496.

Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha




Miércoles de Ceniza






Fuente:

Manos Unidas. Campaña contra el Hambre




                        

A todos los grupos parroquiales:


Os invitamos a participar en la " Cena del Hambre"

El viernes 12 de Febrero a las 20:30 horas en el salón de actos de la parroquia.

¿En qué consiste?

Es un encuentro con un misionero que nos invita a reflexionar en lo que sucede en los países más pobres.
A continuacion compartimos una cena a base de pan y agua, como un signo de fraternidad con todos aquellos que no pueden cenar todas las noches.
Y finalmente hacemos un aportacion a la campaña contra el hambre que llevaremos a cabo este fin de semana en nuestra Parroquia.


Os esperamos !!!!

Nota informativa



1. El próximo fin de semana, 13-14 de febrero, será la campaña contra el hambre. Por eso hoy no hay  colecta de Cáritas. 

2- El viernes 12 a las 20:30 horas en el salón de actos tendremos la Cena del Hambre. Hablará un misionero y después cenaremos pan y agua para sensibilizarnos. Desearíamos que vinieran los más posibles.


3. El 10 de febrero es miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia. La ceniza e impondrá en todas las misas al principio. 

4-En cuaresma tendremos vísperas todos los días antes de la Misa de la tarde y el viernes habrá Viacrucis.

El beso de Dios en el alma. Artículo.



¿Cuál es la verdadera raíz de la soledad humana? ¿Un defecto en nuestro modo de ser? ¿La insuficiencia y el pecado? ¡Lo dice todo la famosa frase de san Agustín: Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti.!
La afirmación de san Agustín, a pesar de todo su mérito, no es suficiente. Somos almas infinitas en vidas finitas, y eso solo sería bastante para explicar nuestra incesante e insaciable inquietud; pero hay algo más, esto es, nuestras almas entran en el mundo llevando el sello de eternidad, y esto da a toda nuestra inquietud un colorido singular.
Hay varias explicaciones de esto: Por ejemplo, Bernard  Lonergan, el muy considerado teólogo y filósofo, indica que el alma humana no entra en el mundo como tabla rasa, una pura y limpia hoja de papel en la que cualquier cosa puede ser escrita. Más bien -para él- nacemos con el sello de los primeros principios indeleblemente estampados en nuestra alma. ¿Qué quiere decir con esto?
La teología y la filosofía clásicas señalan cuatro cosas que llaman trascendentales, queriendo decir que de alguna manera se aplican a todo lo que existe, a saber, unidad, verdad, bondad y belleza. Todo lo que existe lleva de alguna manera estas cuatro cualidades. Con todo, estas cualidades son perfectas sólo en Dios. Dios solo es perfecta unidad, perfecta verdad, perfecta bondad y perfecta belleza. Pero, para Lohergan, Dios sella estas cuatro cosas, en su perfección, en el centro del alma humana.
Por consiguiente, entramos en el mundo conociendo, aunque oscuramente, la perfecta unidad, la perfecta verdad, la perfecta bondad y la perfecta belleza, porque ya subyacen dentro de nosotros como un imborrable sello. De esta suerte, podemos distinguir lo cierto de lo falso porque ya conocemos la perfecta verdad y bondad en el centro de nuestras almas, justamente como también reconocemos instintivamente el amor y la belleza, porque ya las conocemos de un modo perfecto, aunque oscuro, en nosotros mismos. En esta vida, no aprendemos la verdad, la reconocemos; no aprendemos el amor, lo reconocemos; y no aprendemos lo que es bueno, lo reconocemos. Reconocemos estas cosas porque ya las poseemos en el centro de nuestras almas.
Algunos místicos expresaron esto de una manera mítica: la enseñanza de que el alma humana viene de Dios y que lo último que Dios hace antes de poner un alma en el cuerpo es besar el alma. El alma entonces va a través de la vida recordando siempre oscuramente ese beso, un beso de amor perfecto,  y el alma mide todos los amores y besos de la vida en contraste con ese perfecto beso primero.
Los antiguos estoicos griegos enseñaron algo similar. Decían que las almas pre-existían en Dios y que Dios, antes de poner un alma en un cuerpo, borraría la memoria de su pre-existencia. Pero el alma entonces estaría  siempre inconscientemente atraída hacia Dios porque, habiendo procedido de Dios, el alma siempre recordaría  oscuramente su verdadera casa, Dios, y dolería volver allí.
En una versión más bien interesante de esta noción, enseñaron que Dios ponía el alma en el cuerpo sólo cuando el bebé estaba ya plenamente formado en el vientre de su madre. Inmediatamente después de poner el alma en el cuerpo, Dios sellaría la memoria de su pre-existencia cerrando físicamente los labios del bebé en contraste del hablar sin fin de su pre-existencia. Por eso tenemos una pequeña hendidura debajo de nuestras narices, justo encima del centro de nuestros labios. Es donde el dedo de Dios selló nuestros labios. Esta es la razón por la que siempre que nos esforzamos en  recordar algo, nuestro dedo índice se levanta instintivamente a esa hendidura que está debajo de nuestra nariz. Estamos tratando de recuperar una memoria primitiva.
Quizás una metáfora podría ser útil aquí: Nosotros hablamos comúnmente de las cosas como “que suenan verdaderas” o “que suenan falsas”. Pero sólo suenan las campanas. ¿Hay una campana dentro de nosotros que suena algo, de un cierto modo cuando las cosas son verdaderas y de otro modo cuando son falsas? En esencia, sí. Alimentamos una memoria inconsciente de haber conocido una vez de modo perfecto el amor, la bondad y la belleza. De ahí que las cosas sonarán verdaderas o falsas, dependiendo de si están  midiendo o no el amor, la bondad y la belleza que ya residen en una forma perfecta en el corazón de nuestras almas.
Y ese corazón, ese centro, ese lugar de nuestras almas donde hemos sido sellados con los primeros principios y donde recordamos inconscientemente el beso de Dios antes de que nazcamos, es el verdadero sitio de ese dolor congénito que hay en nosotros y que, en esta vida, nunca puede ser calmado. Llevamos la oscura memoria, como dice Henri Nouwen, de haber sido cuidados una vez por manos mucho más delicadas de lo que encontramos en esta vida.
Nuestras almas recuerdan oscuramente haber conocido una vez el amor perfecto y la belleza perfecta. Pero, en esta vida, nunca encontramos esa  perfección, aun cuando suframos para siempre por alguien o algo con el fin de encontrarnos a esa profundidad. Esto crea en nosotros una soledad mortal, una añoranza por lo que llamamos un compañero del alma, a saber, una añoranza por alguien que pueda reconocer, compartir y respetar  genuinamente lo que hay más profundo dentro de nosotros. Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) - 

Misioneros Claretianos


Hoy Viernes 29 de Enero ha tenido lugar la donación de la Cesta de Navidad a la Congregación  Siervas de Jesús de la Caridad de Oviedo de mano del Párroco el Padre José Blanco y de dos miembros del Grupo de Misioneros Claretianos,Elvira Fernandez y Rafaela Diaz-Cueto.


Las siervas de Jesús tienen una misión que constituye el fin específico y peculiar de la Congregación y es el cuidado de los enfermos a domicilio y también en los hospitales, clínicas, sanatorios, dispensarios, Centros para enfermos terminales de Sida. Residencias de tercera edad y Centros de Día, guarderías infantiles, comedores para pobres y demás obras de beneficencia y caridad.

Inclinar y levantar nuestras cabezas

Los hombres agarraban a un potro joven que hasta entonces se había movido completamente libre y, por medio de un proceso más bien brutal, le forzaban a someterse al ramal, a la silla de montar y al dominio humano. Cuando el proceso estaba acabado, el potro estaba ya dócil al poder humano. Pero el proceso de domar la libertad y el espíritu del caballo estaba lejos de ser suave, y así producía un resultado mixto. El caballo estaba ya dócil, pero parte de su espíritu estaba  roto.
@Ron Rolheiser, OMI
Fuente:

Inclinar y levantar nuestras cabezas

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) - 
Al final de cada liturgia católica romana, se invita al pueblo a recibir una bendición. Esa invitación es expresada con estas palabras: Inclinad vuestras cabezas e implorad la bendición de Dios. La idea existente tras eso, obviamente, es que una bendición sólo puede serrecibida verdaderamente en reverencia, en humildad, con la cabeza inclinada, y con el orgullo y la arrogancia subyugados y silenciosos.
Una cabeza inclinada es un signo de humildad, y se entiende, casi universalmente, como nuestra propia postura espiritual. Los escritores espirituales raramente han cuestionado o sentido la necesidad de matizar la noción de que la salud espiritual da a entender una cabeza inclinada humildemente. Pero, en la práctica, ¿es eso tan sencillo?
Se reconoce que hay mucha sabiduría en eso. Una cabeza inclinada reverentemente es un signo de humildad. Por otra parte, el orgullo encabeza la lista de pecados mortales. El orgullo humano es congénito, profundo e imposible de erradicar. Puede ser redimido y puede ser aplastado, pero permanece siempre en nosotros, necesariamente de ese modo. No hay salud sin orgullo, pero el orgullo puede también descarrilar la salud. Hay algo en nuestra naturaleza humana, inherente a nuestra verdadera individualidad y libertad, a lo que no le gusta doblar la rodilla ante lo que es más elevado y superior. Nosotros guardamos nuestro orgullo fieramente, y no es  casualidad que la imagen arquetípica de resistencia a Dios se exprese en la inflexible y orgullosamente fija declaración de Lucifer: ¡No serviré!
Por otra parte, no nos gusta admitir debilidad, limitación, dependencia e interdependencia. Así, todos nosotros tenemos que crecer y madurar en un lugar donde no seamos ya más lo suficientemente ingenuos y arrogantes como para creer que no necesitamos la bendición de Dios. Toda espiritualidad se afirma sobre la humildad. La madurez, humana y espiritual, está del modo más evidente en alguien al que vemos orando de rodillas.
Pero, aun cuando el orgullo puede ser malo, a veces el orgullo y la arrogancia no son el problema. Más bien nuestra lucha es con un espíritu herido y roto que ya no sabe cómo levantarse. Una cosa es ser joven, sano, fuerte, arrogante e inconsciente de lo frágiles y caducos que somos (y ese espejismo puede sobrevivir y permanecer con nosotros hasta una edad bien avanzada); y otra cosa bastante diferente es tener el corazón de uno roto, el espíritu de uno machacado y el orgullo de uno apartado. Cuando pasa eso -y nos sucede a todos nosotros si somos medio sensibles y vivimos bastantes años- el orgullo herido hace cosas muy negativas en nosotros, nos deja tullidos de modo que ya no podemos mover de verdad nuestras rodillas, ponernos de pie, levantar nuestras cabezas y recibir amor y bendición.
Mientras crecía de niño en una casa de campo, me acuerdo haber visto algo que entonces se llamaba “domar un caballo”. Los hombres agarraban a un potro joven que hasta entonces se había movido completamente libre y, por medio de un proceso más bien brutal, le forzaban a someterse al ramal, a la silla de montar y al dominio humano. Cuando el proceso estaba acabado, el potro estaba ya dócil al poder humano. Pero el proceso de domar la libertad y el espíritu del caballo estaba lejos de ser suave, y así producía un resultado mixto. El caballo estaba ya dócil, pero parte de su espíritu estaba  roto.
Eso es una imagen apta para el viaje, tanto humano como espiritual. La vida, con maneras que distan de ser suaves, rompe eventualmente nuestro espíritu, para bien y para mal, y acabamos sumisos, pero también acabamos algún tanto heridos e incapaces (metafóricamente) de levantarnos. La humildad requerida por la fuerza tiene un doble efecto: Por una parte, encontramos que doblamos la rodilla más naturalmente ante lo que es superior; pero, por otra parte, a causa del dolor de nuestra desigualdad, como es tan frecuentemente el caso con el dolor, nos fijamos más en nosotros mismos que en otros, y acabamos perjudicados. Golpeados y frágiles, somos incapaces de dar y recibir convenientemente, y estamos titubeantes y reticentes compartiendo la bondad y profundidad de nuestras propias personas.
La espiritualidad y la religión, por lo general, han sido demasiado unilaterales en esto. Han estado perennemente vigilantes sobre el orgullo y la arrogancia (y se reconoce que estos son verdaderos y eternos pecados mortales). Pero la espiritualidad y la religión han estado demasiado lentas para levantar a los caídos. Todos nosotros conocemos el dicho de que la tarea de la espiritualidad es afligir a los confortados y confortar a los afligidos. Históricamente, la religión y la espiritualidad, aun cuando no siempre han tenido mucho éxito con aquéllos, han sido demasiado negligentes con éstos.
Orgullo y arrogancia son los más mortales de todos los vicios. Sin embargo, el orgullo herido y un espíritu quebrantado pueden descarrilarnos igualmente.
Así, quizás, cuando la iglesia bendice a su asamblea al final una liturgia, en vez de decir Inclinad vuestras cabezas e implorad la bendición de Dios, podría decir: 
Aquéllos de vosotros que piensen que no necesitan esta bendición: 
Por favor, inclinad vuestras cabezas e implorad la bendición de Dios. 
Mientras aquellos de vosotros que se sientan derrotados, quebrantados e indignos de esta bendición: Levantad vuestras cabezas para recibir un amor y regalo cuyas esperanzas de volver a recibir alguna vez  habéis perdido durante tanto tiempo.

Jubileo extraordinario de Misericordia

Himno del Año Santo de la Misericordia (Oficial en latín)


¿Cómo conseguir la indulgencia plenaria del Jubileo?:

1º Atravesar la Puerta Santa (una en cada diócesis). / 2º Intención firme de no volver a pecar, ni siquiera venialmente. / 3º Confesar / 4º Comulgar / 5º Rezar el Credo / 6º Rezar por la persona e intenciones del Papa.

La Catedral, el Santuario de Covadonga y la Basílica  del Sagrado Corazón de Gijón son los lugares elegidos  en la diócesis para obtener las gracias jubilares...
Más detalles en: http://www.iglesiadeasturias.org/1872-inauguracion-del-ano-de-la-misericordia-en-la-catedral-de-oviedo

Para ir a Romahttp://vatimecum.com/es/ y también: https://www.youtube.com/watch?v=qQeSCTTpGiY

Otras informaciones: 





Vídeos sobre el Jubileo de la Misericordia:








#corazondemariaoviedo

Artículo: Ron Rolheiser. A veces nada resulta tan útil como una buena metáfora.

Siempre yendo delante de nuestras almas





... Después de varios días de viaje, se pararon, descargaron sus mercancías y se negaron a continuar. Ni ruegos, ni incentivos ni amenazas llevaron a persuadirles de seguir. Preguntados por qué no podían continuar, respondieron: “No podemos seguir; tenemos que esperar a que nuestras almas se emparejen con nosotros”...

@Ron Rolheiser, OMI


Fuente:



Como cristianos, creemos que llevamos la imagen de Dios en nosotros y esta es nuestra más profunda realidad. Hemos sido creados a imagen de Dios. Pero concebimos esta imagen de una forma demasiado ingenua, romantica y piadosa. Imaginamos que en algún lugar dentro de nosotros hay un bello icono de Dios estampado en nuestras almas. Puede ser, pero Dios, tal y como afirma la Escritura, es más que un icono. Dios es fuego -libre, infinito, inefable, incontenible. (Ron Rolheiser, OMI)