Beato Jerzy Popieluszko. 20 de Octubre.


Jerzy Popieluszko



Jerzy Popieluszko nació el 14 de septiembre de 1947 en el seno de una familia humilde, en un pequeño pueblo del nordeste de Polonia, llamado Okopy, cerca de Suchowola. Hombre de precaria salud, resistió, siendo seminarista, la dura "reeducación socialista" a la que eran sometidos todos los seminaristas durante los dos años de servicio militar obligatorio. Durante este tiempo de servicio militar se convirtió en un líder espiritual y moral entre sus compañeros seminaristas.
Tras su ordenación el 28 de mayo de 1972, acompañó a los estudiantes de medicina de Varsovia como capellán, y al personal sanitario como sacerdote responsable de esta área de Pastoral de la Salud en la diócesis de Varsovia. Fue miembro del Consejo Nacional para la Pastoral de la Salud. Sobre él recayó la organización del equipo médico que atendería al Santo Padre Juan Pablo II, en sus viajes apostólicos a Polonia de 1979 y 1983. A partir de agosto de 1980 comenzó su trabajo apostólico con los obreros, acompañando activamente a los trabajadores del recién creado sindicato obrero católico Solidarnosc (Solidaridad), liderado por Lech Walesa. Los obreros polacos se oponían, una vez más, al comunismo, sin portar más armas que el Santo Rosario en sus manos y las imágenes de la Virgen y del Papa polaco Juan Pablo II.
Los obreros de la empresa siderúrgica más importante de Varsovia se unieron solidariamente a los astilleros de Gandsk y pidieron al Primado Wyszynski, un sacerdote para que celebrara el domingo la misa a los obreros encerrados. Se encomienda esta labor pastoral al P. Popieluszko, sacerdote de 33 años de la parroquia San Estanislao de Kotska, que se implica desde el primer momento. Organiza catequesis para los obreros; toma solidariamente parte en los procesos penales contra los dirigentes del sindicato Solidaridad; asegura la protección a sus hijos y a sus familias; organiza para ellos la asistencia jurídica y médica; les provee de ropa y de alimento, y busca la ayuda para los que son expulsados de sus puestos de trabajo, víctimas de la represión. Su casa se convierte en un lugar de encuentro y de reunión para los obreros perseguidos, para los que sufren, y para los que son víctimas de la represión comunista. Reúne en torno a los ideales de la libertad y la solidaridad, a mujeres y hombres de todas las generaciones y clases sociales. Al año siguiente del nacimiento de Solidaridad, el 13 de diciembre de 1981, el gobierno comunista declara el “Estado de guerra”.
A partir de enero de 1982 organizó las llamadas “Misas por la Patria”, ofreciendo en sus homilías indicaciones de orden espiritual y moral en respuesta a los problemas sociales, políticos y morales del momento. Ofrecía una respuesta de fe ante las injusticias, las torturas y la violación de los derechos humanos fundamentales, ante el ateísmo y la inmoralidad impuestos, ante el sometimiento y la violencia que sufría el pueblo. Exponía la doctrina social de la Iglesia, citaba las encíclicas sociales y los discursos del Papa Juan Pablo II y del Primado de Polonia, el cardenal Stefan Wyszynski. Se convertía, así, en uno de los líderes espirituales y morales más representativos de la resistencia de Polonia ante la sin razón y la brutalidad comunista.
En su calidad de sacerdote católico y polaco, de guía espiritual de los obreros y de la militancia social, asume la sentencia de muerte dirigida contra el sindicato Solidaridad por parte de los poderes comunistas, que ilegalizan este movimiento obrero acusándolo de actuar contra el Estado.
El P. Popieluszko fue brutalmente asesinado el 19 de octubre de 1984, cuando sólo tenía 37 años. Tres agentes del régimen comunista secuestraron al sacerdote en un coche y, después de recorrer 100 kilómetros, le torturaron brutalmente y le arrojaron todavía con vida -con pesos atados en todo su cuerpo- al río Vístula para que muriera ahogado. Su cuerpo fue encontrado apenas una semana después, el 27 de octubre de 1984.
El primer milagro que obró el P. Jerzy fue el de liberar del miedo al pueblo polaco, que se lanzó masivamente a la calle mostrando su inmenso dolor, y su enérgica indignación. A su entierro asistieron el Primado de Polonia, numerosos obispos, más de mil sacerdotes, diplomáticos y más de trescientos mil compatriotas, entre ellos Lech Walesa y los representantes de Solidaridad, todavía ilegal, venidos de toda Polonia. Europa le debe al P. Popieluszko la libertad y la unidad recuperada, pues fue a partir de su martirio que comenzó a agrietarse el Estado socialista, primero en Polonia, y después en todo el Este europeo.
El Padre Jerzy Popieluszko fue beatificado por Benedicto XVI el 6 de junio de 2010. Su fiesta se celebra el 20 de octubre.

Oración

Dios, Fuente de Todo Bien, te doy las gracias por haber regalado en Tu amor la dignidad sacerdotal al Beato Jerzy Popieluszko. Lo mandaste a pregonar con celo Tu Palabra, a prodigar los santos sacramentos, a actuar intrépidamente en Tu Nombre y a estar siempre cerca de cada hombre, llamando al perdón, a la unidad y a la paz. Tú lo obsequiaste con la gracia del martirio por lo cual se hizo semejante al Cristo del Via Crucis.
Te adoramos y te agradecemos, Señor, por ese gran don para la Iglesia, y en especial por hacerle mediador para repartir las gracias. En Tu infinita misericordia, ten a bien incluirlo en el séquito de los santos, y a mí, por su intercesión, dame la gracia (...) que te pido con confianza.
Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

BEATIFICACIÓN DE 109 CLARETIANOS MÁRTIRES. 22 de octubre


   El impresionante marco de la Iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona, el domingo, 22 de octubre, de 2017, será testigo de un acontecimiento memorable en la historia de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María: Beatificación de 109 mártires Claretianos. Esta lista se une a los 51 mártires de Barbastro y al P. Soler, en Méjico.
   Con el nombre oficial de un sacerdote, Mateo Casals, un seminarista, Teófilo Casajus, el hermano Fernando Saperas- claretiano mártir de la castidad- y compañeros mártires, serán reconocidos por la Iglesia como testigos de Jesús.

  Como reza el lema del domingo de este año, fueron valientes en la misión y se convirtieron en testigos, eso significa mártires, de fidelidad al Evangelio.

Celebraciones parroquiales de la festividad de San Antonio María Claret.


Nos preparamos, en familia, para celebrar la fiesta de San Antonio María Claret

Sábado 21: La madre de Jesús en la vida de Claret.
Domingo 22: Sé valiente, la misión te espera, en la vida de Claret
Lunes 23: Claret configurado con Cristo.
Martes 24: Fiesta de San Antonio María Claret.

En la Eucaristía envío misionero a los grupos parroquiales.

Os esperamos, estos días, en nuestra Parroquia del Corazón de María, a las ocho de la tarde, celebrando juntos la  Eucaristía

El lenguaje como apertura o cierre de nuestras mentes

Hace treinta años, el educador americano Allan Bloom escribió un libro titulado El cierre de la mente americana. Esta fue su tesis: En nuestro secularizado mundo, hoy nuestro lenguaje está viniendo a ser cada vez más empírico, unidimensional y sin profundidad, y esto está cerrando nuestras mentes despojándonos de significados más profundos que hay en nuestra propia experiencia. Para Bloom, cómo designamos una experiencia determina en gran medida su significado.
Veinte años antes, en el provocativo ensayo El triunfo del terapéutico, Philip Rieff ya había sugerido algo perecido. Para Rieff, vivimos nuestras vidas bajo una cierta valla, a saber, un lenguaje y serie de símbolos en los que interpretamos nuestra experiencia. Y esa valla puede ser alta o baja, y consecuentemente así también será el significado que derivamos de cualquier experiencia. La experiencia puede ser rica o superficial, según el lenguaje por el que la interpretamos.
Tomad este ejemplo: Un hombre tiene un dolor de espalda y consulta a su médico. El médico le dice que padece de artritis. Esto le da al hombre cierta tranquilidad inicial. Pero no está satisfecho y consulta a un psicólogo. El psicólogo le dice que sus síntomas no son precisamente físicos sino que está sufriendo también de crisis de mediana edad. Esto señala su dolor a un nivel más profundo y le proporciona una comprensión más rica de lo que está padeciendo. Pero está aún insatisfecho y consulta a un director espiritual. El director espiritual, aun sin negarle la artritis ni la crisis de la mediana edad, le dice que debería entender este dolor como su Getsemaní, como su cruz que tiene que llevar.
Tened en cuenta que los tres diagnósticos hablan del mismo dolor, pero que cada uno coloca ese dolor bajo una diferente valla simbólica. El lenguaje habla a diferentes niveles y sólo un cierto lenguaje habla a nivel del alma. Recientemente nos han ayudado a entender esto a través de las obras de Carl Jung y algunos de sus discípulos, singularmente James Hillman y Thomas Moore, que nos han ayudado a entender más explícitamente el lenguaje del alma y cómo ese lenguaje descubre profundos arquetipos en nosotros.
Vemos el lenguaje del alma, entre otros lugares, en algunos de nuestros mitos y cuentos de hadas, muchos de ellos de siglos pasados. Su aparente simplicidad puede engañaros. Puede que sean simples, pero no son simplistas. Para ofrecer un ejemplo, la historia de Cinderella: La primera cosa que observar en esta historia es que el nombre, Cinderella, no es un nombre real sino una composición de dos palabras: Cinder, que significa cenizas, y Puella, que significa la eterna niña. Esto no es un simple cuento de  hadas sobre una joven niña solitaria y derrotada. Es un mito que destaca una profunda estructura del alma humana, a saber, que antes de que nuestras almas estén preparadas para llevar la zapatilla de cristal, ser la beldad de la pelota, casarse con el príncipe y vivir felizmente el resto de sus días, debemos pasar  necesariamente antes algún tiempo sentados en la ceniza, sufriendo humillación y  siendo purificados durante un tiempo en el polvo.
Notad cómo esta historia habla a su propio modo de nuestra espiritualidad de “cuaresma”, un tiempo de penitencia, en el que nos marcamos con ceniza a fin de entrar en un desierto de nuestra propia hechura.
Cinderella es una historia que enciende una pequeña luz en la profundidad de nuestras almas. Muchos de nuestros famosos mitos hacen eso, aunque nada enciende una luz en el alma tan profundamente como lo hace la escritura, la biblia. Su lenguaje y sus símbolos expresan nuestra experiencia de una manera que a la vez honran el alma y nos ayudan a sondear la genuina profundidad en nuestras experiencias.
Por ejemplo, podemos quedar confundidos, o podemos estar en el vientre de la ballena. Podemos quedar desamparados ante una adicción, o podemos estar poseídos por un demonio. Podemos titubear en nuestras vidas de oración entre el fervor y las noches oscuras, o podemos titubear entre estar con Jesús ‘en Galilea’ o con él ‘en Jerusalén’. Podemos estar paralizados mientras estamos ante una globalización que es abatimiento, o podemos mantenernos con Jesús en la frontera con Samaria en una primera conversación con una mujer sirio-fenicia. Podemos estar combatiendo con fidelidad y manteniendo nuestros compromisos en las relaciones, o podemos permanecer con Josué delante de Dios, recibiendo instrucciones para exterminar a los cananeos si estamos para mantenernos en la Tierra Prometida. Podemos estar sufriendo artritis, o podemos estar sudando sangre en el huerto de Getsemaní.
El lenguaje que usamos para entender una experiencia presenta una enorme diferencia en lo que esa experiencia significa para nosotros. En El cierre de la mente americana, Allan Bloom usa un ejemplo más bien terrenal pero altamente ilustrativo para explicar esto. Cita a Platón, que nos dice que, durante los descansos, sus estudiantes se sientan alrededor y cuentan maravillosas historias sobre el significado de sus inmortales anhelos. Mis estudiantes -se lamenta Bloom- se sientan alrededor durante sus descansos y cuentan historias sobre estar calientes.
Estamos perdiendo el lenguaje del alma y por eso somos más pobres.

INFORME ECONÓMICO EQUIPO DE CÁRITAS DE LA PARROQUIA DEL CORAZÓN DE MARIA DE OVIEDO.









SEPTIEMBRE 2017

INGRESOS
Colecta mensual  (Agost/Sept )        2.765,00
Donativos                                          190,00
Socios domiciliados                           279,00
Pan de los pobres                              105,00 
SUMA                                                                   3.339,00      

GASTOS 
Ayudas a familias de la parroquia           710,00  
Emergencias                                          121,00
Entrega a Cáritas arciprestal del
50% de la colecta                              1.883,00                                   (Comunicación cristiana de bienes)                  
SUMA                                                                   2.714,00   


                                       

Cáritas Arciprestal 50% de la colecta.
(Comunicación cristiana de bienes)     1.530,00

SUMA                                                                   2.230,00     



GRACIAS POR SU COLABORACIÓN

Información Cáritas

                                                        





OCTUBRE DE 2017

Todas nuestras actividades están ya funcionando:

OFICINA DE INFORMACIÓN Y ACOGIDA: Lunes 11:30

BOLSA DE TRABAJO : Martes a partir de las 5:00 pm.
Para ser atendidos es necesario tener cita (pedirla en la portería)
Las ofertas de empleo se pueden hacer telefónicamente: 985230496

ROPERO: Como punto de recogida del PROYECTO KOOPERA , se recibe ropa todos los días en horario de portería.

Los voluntarios del ropero atienden los martes y jueves de 11:00 a 13:00 horas.

Santa Margarita María Alacoque. 16 de octubre

Santa Margarita María Alacoque, virgen, monja de la Orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vía de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. Murió en el monasterio de Paray-le-Monial, en la región de Autun, en Francia, el día diecisiete de octubre.
A pesar de los grandes santos y del inmenso número de personas piadosas que hubo en Francia en el siglo XVII, no se puede negar que la vida religiosa de dicho país se había enfriado, en parte debido a la corrupción de las costumbres y, en parte, a la mala influencia del jansenismo, que había divulgado la idea de un Dios que no amaba a toda la humanidad. Pero, entre 1625 y 1690, florecieron en Francia tres santos, Juan Eudes, Claudio de la Colombiére y Margarita María Alacoque, quienes enseñaron a la Iglesia, tal como la conocemos actualmente, la devoción al Sagrado Corazón como símbolo del amor sin límites que movió al Verbo a encarnarse, a instituir la Eucaristía y a morir en la cruz por nuestros pecados, ofreciéndose al Padre Eterno como víctima y sacrificio.
Margarita, la más famosa de los «santos del Sagrado Corazón» nació en 1647, en Janots, barrio oriental del pueblecito de L'Hautecour, en Borgoña. Margarita fue la quinta de los siete hijos de un notario acomodado. Desde pequeña, era muy devota y tenía verdadero horror de «ser mala». A los cuatro años «hizo voto de castidad», aunque ella misma confesó más tarde que a esa edad no entendía lo que significaban las palabras «voto» y «castidad». Cuando tenía unos ocho años, murió su padre. Por entonces, ingresó la niña en la escuela de las Clarisas Pobres de Charolles. Desde el primer momento, se sintió atraída por la vida de las religiosas, en quienes la piedad de Margarita produjo tan buena impresión, que le permitieron hacer la primera comunión a los nueve años. Dos años después, Margarita contrajo una dolorosa enfermedad reumática que la obligó a guardar cama hasta los quince años; naturalmente, tuvo que retornar a L'Hautecour. Desde la muerte de su padre, se habían instalado en su casa varios parientes y una de sus hermanas, casada, había relegado a segundo término a su madre y había tomado en sus manos el gobierno de la casa. Margarita y su madre eran tratadas como criadas. Refiriéndose a aquella época de su vida, la santa escribió más tarde en su autobiografía: «Por entonces, mi único deseo era buscar consuelo y felicidad en el Santísimo Sacramento; pero vivíamos a cierta distancia de la iglesia, y yo no podía salir sin el permiso de esas personas. Algunas veces sucedía que una me lo daba y la otra me lo negaba». La hermana de Margarita afirmaba que no era más que un pretexto para salir a hablar con algún joven del lugar. Margarita se retiraba entonces al rincón más escondido del huerto, donde pasaba largas horas orando y llorando sin probar alimento, a no ser que alguno de los vecinos se apiadase de ella. «La mayor de mis cruces era no poder hacer nada por aligerar la de mi madre».
Dado que Margarita se reprocha amargamente su espíritu mundano, su falta de fe y su resistencia a la gracia, se puede suponer que no desperdiciaba las ocasiones de divertirse que se le presentaban. En todo caso, cuando su madre y sus parientes le hablaron de matrimonio, la joven no vio con malos ojos la proposición; pero, como no estuviese segura de lo que Dios quería de ella, empezó a practicar severas penitencias y a reunir en el huerto de su casa a los niños pobres para instruirlos, cosa que molestó mucho a sus parientes. Cuando Margarita cumplió veinte años, su familia insistió más que nunca en que contrajese matrimonio; pero la joven, fortalecida por una aparición del Señor, comprendió lo que Dios quería de ella y se negó rotundamente. A los veintidós años recibió el sacramento de la confirmación y tomó el nombre de María. La confirmación le dío valor para hacer frente a la oposición de su familia. Su hermano Crisóstomo le regaló la dote, y Margarita María ingresó en el convento de la Visitación de Paray-le-Monial, en junio de 1671. La joven se mostró humilde, obediente, sencilla y franca en el noviciado. Según el testimonio de una de sus connovicias, edificó a toda la comunidad «por su caridad para con sus hermanas, a las que jamás dijo una sola palabra que pudiese molestarlas, y por la paciencia con que soportó las duras reprimendas y humillaciones a las que fue sometida con frecuencia». En efecto, el noviciado de la santa no fue fácil. Una religiosa de la Visitación debe ser «extraordinaria, en lo ordinario», y Dios conducía ya a Margarita por caminos muy poco ordinarios. Por ejemplo, era absolutamente incapaz de practicar la meditación discursiva: «Por más esfuerzos que hacía yo por practicar el método que me enseñaban, acababa siempre por volver al método de mi Divino Maestro (es decir, la oración de simplicidad), aunque no quisiese». Cuando Margarita hizo la profesión, Dios la tomó por prometida suya «en una forma que no se puede describir con palabras». Desde entonces, «mi divino maestro me incitaba continuamente a buscar las humillaciones y mortificaciones». Por lo demás, Margarita no tuvo que buscarlas cuando fue nombrada ayudante en la enfermería. La hermana Catalina Marest, la directora, era una mujer activa, enérgica y eficiente, en tanto que la santa era callada, lenta y pasiva. Ella misma se encargó de resumir la situación en las siguientes palabras: «Sólo Dios sabe lo que tuve que sufrir allí, tanto por causa de mi temperamento impulsivo y sensiIde como por parte de las creaturas y del demonio». Hay que reconocer, sin embargo, que si bien la hermana Marest empleaba métodos demasiado enérgicos, también ella tuvo que sufrir no poco. Durante esos dos años y medio, Margarita María sintió siempre muy cerca de sí al Señor y le vio varias veces coronado de espinas.
El 27 de diciembre de 1673, la devoción de Margarita a la Pasión fructificó en la primera gran revelación. Hallábase sola en la capilla, arrodillada ante el Santísimo Sacramento expuesto y de pronto, se sintió «poseída» por la presencia divina, y Nuestro Señor la invitó a ocupar el sitio que ocupó san Juan (cuya fiesta se celebraba ese día) en la última Cena, y habló a su sierva «de un modo tan sencillo y eficaz, que no me quedó duda alguna de que era Él, aunque en general tiendo a desconfiar mucho de los fenómenos interiores». Jesucristo le dijo que el amor de su Corazón tenía necesidad de ella para manifestarse y que la había escogido como instrumento para revelar al mundo los tesoros de su gracia. Margarita tuvo entonces la impresión de que el Señor tomaba su corazón y lo ponía junto al Suyo. Cuando el señor se lo devolvió, el corazón de la santa ardía en amor divino. Durante dieciocho meses, el Señor se le apareció con frecuencia y le explicó claramente el significado de la primera revelación. Le dijo que deseaba que se extendiese por el mundo el culto a su corazón de carne, en la forma en que se practica actualmente esa devoción, y que ella estaba llamada a reparar, en la medida de lo posible, la frialdad y los desvíos del mundo. La manera de efectuar la reparación consistía en comulgar a menudo y fervorosamente, sobre todo el primer viernes de cada mes, y en velar durante una hora todos los jueves en la noche, en memoria de su agonía y soledad en Getsemaní. (Actualmente la devoción de los nueve primeros viernes y de la hora santa se practican en todo el mundo católico). Después de un largo intervalo, el Señor se apareció por última vez a Santa Margarita, en la octava del Corpus de 1675 y le dijo: «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, sin ahorrarse ninguna pena, consumiéndose por ellos en prueba de su amor. En vez de agradecérmelo, los hombres me pagan con la indiferencia, la irreverencia, el sacrilegio y la frialdad y desprecian el sacramento de mi amor». En seguida, pidió a Margarita que trabajase por la institución de la fiesta de su Sagrado Corazón, que debía celebrarse el viernes siguiente a la octava del Corpus. De esa suerte, por medio del instrumento que había elegido, Dios manifestó al mundo su voluntad de que los hombres reparasen la ingratitud con que habían correspondido a su bondad y misericordia, adorando el Corazón de carne de su Hijo, unido a la divinidad, como símbolo del amor que le había llevado a morir para redimirlos.
Nuestro Señor había dicho a santa Margarita: «No hagas nada sin la aprobación de tus superiores, para que el demonio, que no tiene poder alguno sobre las almas obedientes, no pueda engañarte». Cuando Margarita habló del asunto con la madre de Saumaise, su superiora, ésta «hizo cuanto pudo por humillarla y mortificarla y no le permitió poner en práctica nada de lo que el Señor le había ordenado, burlándose de cuanto decía la pobre hermana». Santa Margarita comenta: «Eso me consoló mucho y me retiré con una gran paz en el alma». Pero esos sucesos afectaron su salud y enfermó gravemente. La madre de Saumaise, que deseaba una señal del cielo, dijo a la santa: «Si Dios os devuelve la salud, lo tomaré como un signo de que vuestras visiones proceden de Él y os permitiré que hagáis lo que el Señor desea, en honor de su Sagrado Corazón». La santa se puso en oración y recuperó inmediatamente la salud; la madre de Saumaise cumplió su promesa. Sin embargo, como algunas de las religiosas se negaban a prestar crédito a las visiones de Margarita, la superiora le ordenó someterlas al juicio de ciertos teólogos; desgraciadamente esos teólogos, que carecían de experiencia en cuestiones místicas, dictaminaron que se trataba de meras ilusiones y se limitaron a recomendar que la visionaria comiese más. Nuestro Señor había dicho a la santa que le enviaría un director espiritual comprensivo. En cuanto el P. de la Colombiére se presentó en el convento como confesor extraordinario, Margarita comprendió que era el enviado del Señor. Aun que el P. de la Colombicre no estuvo mucho tiempo en Paray, su breve estancia le bastó para convencerse de la autenticidad de las revelaciones de Margarita María, por quien concibió un gran respeto; además de confirmar su fe en las revelaciones, el P. de la Colombiére adoptó la devoción al Sagrado Corazón. Poco después partió para Inglaterra (donde no encontró «Hijas de María, ni mucho menos a una hermana Alacoque») y Margarita atravesó el período más angustioso de su vida. En una visión, el Señor la invitó a ofrecerse como víctima por las faltas de la comunidad y por la ingratitud de algunas religiosas hacia su Sacratísimo Corazón. Margarita resistió largo tiempo y pidió al Señor que no le diese a beber ese cáliz Finalmente. Jesucristo le pidió que aceptase públicamente la prueba, y la santa lo hizo así, llena de confianza, pero al mismo tiempo apenada porque el Señor había tenido que pedírselo dos veces. Ese mismo día, 20 de noviembre de 1677, la joven religiosa, que sólo llevaba cinco años en el convento, obtuvo de su superiora la autorización de «decir y hacer lo que el Señor le pedía» y, arrodillándose ante sus hermanas, les comunicó que Cristo la había elegido como víctima por sus faltas. No todas las religiosas tomaron aquello con el mismo espíritu de humildad y obediencia. La santa comenta: «En aquella ocasión, el Señor me dio a probar el amargo cáliz de su agonía en el huerto». Se cuenta que, a la mañana siguiente, los confesores que había en Paray no fueron suficientes para escuchar las confesiones de todas las religiosas que acudieron a ellos. Desgraciadamente, existen razones para pensar que no faltaron religiosas que mantuvieron su oposición a santa Margarita María por muchos años.
Durante el gobierno de la madre Greyfié, que sucedió a la madre de Soumaise, santa Margarita recibió grandes gracias y sufrió también duras pruebas interiores y exteriores. El demonio la tentó con la desesperación, la vanagloria y la compasión de sí misma. Tampoco las enfermedades escasearon. En 1681, el P. de la Colombiére fue enviado a Paray por motivos de salud y murió allí en febrero del año siguiente. Santa Margarita tuvo una revelación acerca de la salvación del P. de la Colombiére y no fue ésa la única que tuvo de ese tipo. Dos años después, la madre Melin, quien conocía a Margarita desde su ingreso en el convento, fue elegida superiora de la Visitación y nombró a la santa como ayudante suya, con la aprobación del capítulo. Desde entonces, la oposición contra Margarita cesó o, por lo menos, dejó de manifestarse. El secreto de las revelaciones de la santa llegó a la comunidad en forma dramática (y muy molesta para Margarita), pues fue leído incidentalmente en el refectorio en un libro escrito por el beato de la Colombiére. Pero el triunfo no modificó en lo más mínimo la actitud de Margarita. Una de las obligaciones de la asistenta consistía en hacer la limpieza del coro; un día en que cumplía ese oficio, una de las religiosas le pidió que fuese a ayudar a la cocinera y ella acudió inmediatamente. Como no había tenido tiempo de recoger el polvo, las religiosas encontraron el coro sucio. Esos detalles eran los que ponían fuera de sí a la hermana de Marest, la enfermera y, probablemente, debió acordarse entonces con una sonrisa de la que fuera su discípula doce años antes. Santa Margarita fue nombrada también maestra de novicias y desempeñó el cargo con tanto éxito, que aun las profesas pedían permiso para asistir a sus conferencias. Como su secreto se había divulgado, la santa propagaba abiertamente la devoción al Sagrado Corazón y la inculcaba a sus novicias. En 1685, se celebró privadamente en el noviciado la fiesta del Sagrado Corazón. Al año siguiente, los parientes de una antigua novicia acusaron a Margarita María de ser una impostora y de introducir novedades poco ortodoxas, lo que suscitó nuevamente la oposición durante algún tiempo; pero el 21 de junio de ese año, toda la comunidad celebró en privado la fiesta del Corazón de Jesús. Dos años más larde, se construyó allí una capilla en honor del Sagrado Corazón, y la devoción empezó a propagarse por todos los conventos de las visitandinas y por diversos sitios de Francia.
En octubre de 1690, después de haber sido elegida asistenta de la superiora por un nuevo período, Margarita cayó enferma. «No viviré mucho -anunció-, pues ya he sufrido cuanto podía sufrir». Sin embargo, el médico declaró que la enfermedad no era muy seria. Una semana después, la santa pidió los últimos sacramentos: «Lo único que necesito es estar con Dios y abandonarme en el Corazón de Jesús». Cuando el sacerdote le ungía los labios, Margarita María expiró. Su canonización tuvo lugar en 1920.
En la biografía escrita por el P. A. Hamon, Vie de Ste Marguerite-Marie (1907), que es muy completa, hay casi treinta páginas consagradas al estudio de las fuentes y la bibliografía. Nosotros nos contentaremos con mencionar la semblanza autobiográfica, escrita por la santa cinco años antes de su muerte, a petición de su director espiritual, así como las 133 cartas suyas y las notas espirituales escritas de su mano. Existen, además, un interesante memorial escrito por la madre Greyfié y los testimonios de sus hermanas, con miras a la beatificación. El primer resumen biográfico de la santa fue publicado en 1691; el P. Croiset lo incluyó en forma de apéndice en su libro sobre la "Devoción al Sagrado Corazón". A este resumen siguió una cuidadosa biografía escrita por Mons. Languet, obispo de Soissons (1729). Generalmente se citan las obras de la santa, refiriéndose a Vie et Oeuvres, publicado por las religiosas de la Visitación de Paray-le-Monial en 1876.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

http://evangeliodeldia.org/

Memoria de Santa Teresa de Jesús

Hoy celebramos la memoria de Santa Teresa de Jesús. Mujer práctica y decidida, donde las haya. Reformadora del Carmelo, a pesar de mucha gente. Desde luego, seguro que la santa de Ávila tuvo la oportunidad de experimentar en su vida que Jesús alivia los cansancios, que su yugo es llevadero y su carga ligera. Luchando contra los prejuicios, contra la incomprensión y contra la falta de perspectiva, Teresa logró cambiar cosas que parecían intocables.
Todo sobre Sta. Teresa
Sobre todo, no podemos dejar de notar que Teresa de Jesús tuvo, durante muchos años, problemas con la oración. El que no haya tenido nunca problemas con la oración, que tire la primera piedra… Pero, a pesar de todo, perseveró, siguió rezando, y al final Dios le premió su perseverancia con visiones místicas. Nosotros quizá no entendemos muy bien qué es eso de la levitación y de la transverberación, pero sí podemos decidir si queremos seguir rezando cada día o no. Podemos optar por pedirle a Jesús que nos ayude a entender que nuestra carga es ligera, o podemos simplemente dejar de rezar, pasar de todo y lamentarnos porque nuestra suerte es aciaga. Y, que no se nos olvide, estas cosas les son reveladas a los sencillos y a los humildes. Santa Teresa no tenía muchos doctorados y ningún master, pero es Doctora de la Iglesia. Porque se abrió a la Sabiduría, para entender que no se puede vivir dividido, un rato aquí, un rato allá, de 10 a 11 cristiano, en la iglesia, de 12 a 14 pagano, con los amigos, de 17 a 19 exaltado fan de un equipo de fútbol… Somos una unidad, no podemos vivir en compartimentos estancos. Esto lo entendió muy bien Teresa, y decidió ser sólo de Jesús. Termino con algunos pensamientos de la Santa:
Darse del todo al Todo, sin hacernos partes.
Juntos andemos Señor, por donde fuisteis, tengo que ir; por donde pasastes (sic en el original), tengo que pasar.
Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos...
Es imposible... tener ánimo para cosas grandes, quien no entiende que está favorecido de Dios
Para saber algo de su vida, si tienes tiempo, pincha aquí , si andas un poco justo, pincha aquí, que es más breve. 

Hace 100 años ocurrió el “Milagro del sol” de la Virgen de Fátima

centenario del milagro del sol, fátima
El 13 de octubre de 1917, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima (Portugal), se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que, luego de la última aparición de la Virgen María a los pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía, se pudo ver al sol temblar, en una especie de “danza”, según relataron los que estaban ahí.
Luego de una intensa lluvia, las oscuras nubes se abrieron y dejaron ver el sol, que según los testigos lucía como un suave disco de plata. Entonces, la luz del sol tomó diferentes colores y el sol pareció caer sobre las miles de personas, que se habían ya puesto de rodillas.
El periodista del diario portugués O Século, Avelino de Almeida, estimó entre los 30 mil a 40 mil personas, las presentes al momento del milagro, mientras que el profesor de ciencias naturales de la Universidad de Coimbra Joseph Garrett, que al igual que el periodista De Almeida estuvo en el lugar ese día, estimó el número de testigos en 100 mil.
El milagro duró alrededor de tres minutos. Además del “Milagro del sol”, los pastorcitos dijeron haber visto imágenes de Jesús, la Virgen María y San José bendiciendo a la multitud. La Virgen se presentó como la Señora del Rosario.
En la actualidad, cada 13 de octubre también se inicia la Novena a San Juan Pablo II, aquel “Santo Padre” del que se habló en el tercer secreto de Fátima.
* * *
Sor Lucía hace de ella el siguiente relato en su Memoria IV (1941).
El trece de octubre- 6ª aparición
Día 13 de octubre de 1917. Salimos de casa bastante temprano, contando con las demoras del camino. El pueblo estaba en masa. Caía una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese el último día de mi vida, con el corazón partido por la incertidumbre de lo que iba a suceder, quiso acompañarme. Por el camino se sucedían las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a esa gente arrodillarse en la actitud más humilde y suplicante. Llegados a Cova de Iría, junto a la carrasca, transportada por un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrase los paraguas para rezar el Rosario. Poco después, vimos el reflejo de la luz y, seguidamente, a Nuestra Señora sobre la encina.
–¿Qué es lo que quiere Vd. de mí? –Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor; que soy la Señora del Rosario; que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar y los soldados volverán con brevedad a sus casas.
–Tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a algunos enfermos y si convertía a algunos pecadores; etc… –Unos, sí; a otros no. Es preciso que se enmienden; que pidan perdón por sus pecados.
Y tomando un aspecto más triste:
–No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.
Y, abriendo sus manos, las hizo reflejarse en el sol. Y, mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el sol.
He aquí, Exmo. Señor Obispo, el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol. Mi fin no era llamar la atención de la gente hacia él, pues ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Lo hice sólo llevada por un movimiento interior que me impulsaba a ello.
Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del sol, a S. José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco con un manto azul. S. José con el Niño parecían bendecir al Mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz.
Poco después, desvanecida esta aparición, vimos a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba idea de ser Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir el Mundo de la misma forma que S. José.
Al desvanecerse esta aparición me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma parecida a Nuestra Señora del Carmen.
Fuente: Aciprensa — 13/10/201

Cursillos prematrimoniales del mes de octubre


El próximo lunes día 16 de octubre, da comienzo en la Parroquia del Corazón de María de Oviedo, el Cursillo Prematrimonial para aquellos Novios que se quieran casar por la Iglesia en los próximos meses.

El horario será de 20 a 21,15 horas desde el Lunes al Viernes, ambos inclusive. 


Los temas que se tratarán seran: 
Lunes y martes: Experiencias con Matrimonios 
Miércoles: Psicología de la Pareja,
Jueves: La sexualidad en el Matrimonio Cristiano
Viernes: Sacramento del Matrimonio y vídeo del Rito de la Boda.

Para apuntarse llamar al teléfono 985230496 de la Parroquia.

Sano e insano temor de Dios

Como teólogo, sacerdote y predicador, me pregunto con frecuencia: “Por qué  la iglesia ya no predica más del temor de Dios? ¿Por qué no predicamos más sobre los peligros de ir al infierno? Por qué no predicamos más sobre la ira de Dios y el fuego del infierno? 
No es difícil responder a eso. No predicamos mucho sobre el temor porque hacerlo así -a no ser que seamos extremadamente cuidadosos en nuestro mensaje- es simplemente disparatado. Se reconoce que el temor puede hacer a la gente cambiar su conducta, pero también pueden hacerlo la intimidación y el lavado de cerebro. El solo hecho de que algo sea efectivo no significa que sea bueno. El temor de Dios sólo puede ser predicado en un contexto de amor. 
La Escritura misma nos da aparentemente un mensaje mezclado: Por una parte, nos dice que “el temor de Dios es el principio de la sabiduría”, aunque nos indica que virtualmente cada vez que Dios aparece en la historia humana, las primeras palabras de parte de Dios son siempre: “¡No tengáis miedo!” Esa frase, viniendo de la boca de Dios o de la boca del mensajero de Dios, aparece más de 300 veces en la escritura. Las primeras palabras que oímos cada vez que Dios aparece en nuestras vidas son: “¡No tengáis miedo!” Así pues, tenemos que ser cuidadosos cuando predicamos del temor de Dios. El temor del castigo no es el verdadero mensaje que oímos cuando Dios entra en nuestras vidas.
Entonces, ¿cómo se explica que el temor de Dios sea el principio de la sabiduría? En nuestra relación con Dios, como en nuestras relaciones de unos con otros, hay a la vez temores sanos e insanos. ¿Qué es un temor  sano?
El temor sano es un temor de amor: Cuando amamos a alguien, nuestro amor contendrá algunos temores sanos, algunas áreas en las que estaremos sanamente cautelosos y reticentes: Tendremos miedo de ser irrespetuosos, miedo de despojar del regalo, miedo de ser egoísta, miedo de ser irreverentes.
Todo amor sano contiene el temor de no dejar a la otra persona ser totalmente libre. La reverencia, el miedo y el respeto son una forma de temor. Pero esa clase  de temor no se debe confundir con estar asustado, intimidado o temiendo alguna especie de castigo. Metafóricamente, el temor de amor es el temor con el que Dios desafía a Moisés ante la zarza ardiendo: ¡Descálzate, porque la tierra que estás pisando es un terreno sagrado!
¿Cómo debemos entender el temor de Dios como el principio de la sabiduría? Somos sabios y estamos en el camino correcto cuando nos mantenemos descalzos ante el misterio de Dios (y del amor), a saber, en reverencia, en miedo, en respeto, en desconocimiento, sin indebido orgullo, humilde ante una inmensidad que nos empequeñece y abiertos a dejar que el gran misterio nos disponga para sus propios proyectos eternos. Pero eso es muy diferente -casi la antítesis- del temor que experimentamos cuando estamos aterrorizados de algo o alguien que nos amenaza, porque la persona o cosa es percibida como que está exigiendo inmerecidamente o como que es arbitrario y punitivo.
Hay también un sano temor de Dios que se siente en nuestro temor de violar lo que hay de bueno, verdadero y bello en este mundo. Algunas religiones llaman a esto temor ante la “ley del karma”. Jesús, por su parte, nos invita a esta clase de santo temor cuando nos avisa de que la medida con que midamos la usarán con nosotros. Hay una estructura moral inherente en el universo, en la vida y en cada uno de nosotros. Todo tiene un perfil moral que necesita ser respetado. Resulta sano tener miedo de violar cualquier bondad, verdad o belleza.
Necesitamos predicar esta clase de sano temor más bien que ese Dios  temido a causa del castigo que podría dispensar al fin en alguna esfera legalista y exigente. Siempre que predicamos esta clase de temor, de un Dios que castiga con el fuego del infierno, estamos también casi siempre predicando un Dios que no es muy inteligente, compasivo, comprensivo y perdonador. Un Dios que tiene que ser temido por sus amenazas de castigo es un Dios con el que nunca encontraremos una cálida intimidad. La amenaza no tiene lugar en el amor, excepto si es un santo temor de hacer algo que despreciará y quitará. Predicar el fuego del infierno puede ser efectivo como una táctica para ayudar a cambiar de conducta, pero es equivocado referido al Evangelio.
El temor es un don. Es también uno de los instintos más profundos y defensores de la vida que hay en ti. Sin temor no vivirás mucho tiempo. Pero el temor es un fenómeno complejo y polifacético. Algunos temores te ayudan a permanecer vivo, mientras otros te deforman y aprisionan. Hay cosas en la vida que necesitas temer. Un acoso de patio de colegio o el tirano arbitrario pueden matarte, incluso si todos ellos están equivocados. Muchas cosas pueden matarte, y merecen ser temidas.
Pero Dios no es una de esas cosas. Dios no es ni un acoso de patio de colegio ni un tirano arbitrario. Dios es amor y una constante invitación a la intimidad. Hay mucho que ser temido en esto, pero nada de lo que estar temeroso.