MENSAJE DE CARITAS PARROQUIAL


Los ingresos obtenidos en la colecta del mes de octubre y otros donativos sumó la cantidad de  2.350 euros

Los gastos destinados a ayudas a familias ascendieron a 500 euros.

Se entregaron a  Cáritas de Oviedo 1.030 euros como ayuda a otras parroquias y a los proyectos de Cáritas

La colecta que realizamos el día de hoy se destinará íntegramente a responder a la petición de ayuda de Cáritas Haiti ante el desastre producido por el huracán Mathew.

Gracias por su generosidad



Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor



Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

El Coro Parroquial

  

El Coro Parroquial actual, del Corazón de María de Oviedo, viene actuando en los actos importantes parroquiales desde el 2005.

   Está presidido y dirigido por el Padre Mario como Organista principal y 12 componentes más que aúnan las voces y la música en las celebraciones de la parroquia.

   Actúan en las celebraciones importantes parroquiales, en las Misas de domingos y festivos, así como también, aunque más reducido, en otros actos como conmemoraciones, funerales, etc.

   Cómo enlazar: Padre Mario Hevia 985230496

El Vaticano explica por qué la Iglesia no admite la dispersión de cenizas del difunto


El incumplimiento de esta medida puede suponer la negación del funeral al fallecido.


La Iglesia católica sigue prefiriendo enterrar a los muertos, pero en el caso de que –por razones higiénicas o por la voluntad expresa del finado—se optase por la cremación, prohíbe desde hoy que las cenizas sean esparcidas, divididas entre los familiares o conservadas en casa. Según un documento redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe –el antiguo Santo Oficio-- y firmado por el papa Francisco, la prohibición pretende evitar cualquier “malentendido panteísta, naturalista o nihilista”.
El documento aprobado, que se titula Instruccion Ad resurgendum cum Christo y sustituye a otro de 1963, advierte de que "no se permite la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos". Y va más allá: "En el caso de que el difunto hubiera sido sometido a la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le ha de negar el funeral". La Congregación para la Doctrina de la Fe justifica la elaboración de un documento así de drástico como reacción a las nuevas prácticas en la sepultura y en la cremación "contrarias a la fe de la Iglesia".

La conservación de las cenizas en el hogar solo se contemplará "en casos de graves y excepcionales circunstancias", o cuando una persona lo pida "por piedad o cercanía", ha explicado el consultor de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el español Ángel Rodríguez Luño, en la rueda de prensa de la presentación del documento. Para la Iglesia, "la conservación de las cenizas en un lugar sagrado ayuda a reducir el riesgo de apartar a los difuntos de la oración". Además, "se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas".

Según la Congregación para la Doctrina de la Fe, las cenizas deben mantenerse "por regla general en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente. El prefecto de la Congregación, el muy conservador cardenal alemán Gerhard Mueller, llegó a decir durante la presentación del documento: "Los muertos no son propiedad de los familiares, son hijos de Dios, forman parte de Dios y esperan en un campo santo su resurrección".

Aunque la Iglesia admite que "no ve razones doctrinales" para prohibir la cremación --"la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo", el secretario de la Comisión Teológica Internacional, Serge-Thomas Bonino, la calificó como "algo brutal", por tratarse de "un proceso que no es natural, sino que interviene la técnica y que además no permite a las personas cercanas acostumbrarse a la falta de un ser querido".

Fuentes: Vídeo Rome Reports. Texto: http://internacional.elpais.com/

Conmemoración de los fieles difuntos (2 de Noviembre)


Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.
Nadie va al Padre sino  por mí.




Padres Claretianos de la Comunidad de Oviedo


  • P. Silvano Iñiguez López               + 7-IV-1955
  • P. Antimio del Cura Gil                 + 20-IX-1969
  • D. Pedro Prados                          + 1-XI-1973
  • P. Fortunato García Rodríguez      + 11-XI-1973
  • P. José de Sojo Olavarrieta           + 1-XI-1977
  • P. José María Amescua Mazquiarán + 8-IV-1981
  • P. Babil Echarri Alfaro                   + 16-X-1986
  • D. Alejandro Caras                       + 8-IX-1988
  • P. Trófimo Pérez Bragado              + 19-XI-1996
  • P. Agustín Rebollar Blanco             + 3-XII-1997
  • D. Félix Álvarez Pando                  + 5-X-1998
  • P. Eustaquio Zalacain Arrúe            + 3-XI- 2000
  • P. Bonifacio Ruesga Calvo             + 1-IV-2003
  • P. Maximino Javier Salgado González + 31-VII-2006
  • P. Serafín Gancedo Miravalles       + 16-V-2008
  • P. Amable Vega Dominguez           +7-IV-2009
  • H. Gerardo Santos Bahillo             + 6-III-2011
  • P. Tomás Lamillar Iglesias              + 4-IV-2011
  • P. Hipólito Zubillaga Zapiain           + 17-II-2013
  • P. Gonzalo Diez García                  + 18-IV-2013

Solemnidad de Todos los Santos (1 de Noviembre)



Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor




El hastío. Un defecto en nosotros mismos. Ron Rolheiser

En 2011, un libro de una escritora joven, Bieke Vandekerckhove, ganó el premio como el Libro Espiritual del Año en su nativa Bélgica. Titulado El sabor del silencio, el libro registra sus propias luchas después de serle diagnosticada, a la edad de diecinueve años, esclerosis lateral amiotrófica (ALS), comúnmente llamada enfermedad de Lou Gehrig, una situación neurológica degenerativa de la que siempre se sigue un masivo debilitamiento del cuerpo de uno y casi siempre acaba en muerte no mucho después. Para la vibrante joven, diagnosis nada fácil de aceptar.
Pero, después de una profunda depresión inicial, encontró sentido en su vida a través de la meditación, el silencio, la literatura, el arte, la poesía y, no lo menos, a través de una relación que al fin la condujo al matrimonio. Inesperadamente también su enfermedad fue debilitándose, y ella vivió otros veinte años. Entre los muchos ricos aspectos que comparte con nosotros, ofrece una interesante reflexión sobre el hastío.
Discutiendo el fenómeno generalizado del hastío hoy, ella destaca una ironía, a saber, que el aburrimiento está creciendo entre nosotros aun cuando estamos produciendo diariamente toda clase de artilugios para ayudar a evitarlo. Dado que hoy llevamos en nuestras manos aparatos tecnológicos que nos unen a todo desde noticias diarias del mundo hasta fotos de nuestros seres queridos jugando con sus niños, ¿no deberíamos estar aislados contra el hastío? Irónicamente, parece que es verdad lo  contrario. Todos esos artilugios no están aliviando nuestro aburrimiento. ¿Por qué no? Nosotros aún luchamos con el aburrimiento porque toda la estimulación del mundo no contribuye necesariamente a darle sentido. El sentido y la felicidad -sugiere ella- no consisten tanto en encontrarse con gente interesante y exponerse a cosas interesantes; más bien consisten en tener un interés más profundo en las personas y en las cosas.
La palabra interés se deriva de dos palabras latinas: inter (dentro) y esse (ser), que, cuando son combinadas, significan estar dentro de algo. Las cosas nos resultan interesantes cuando estamos lo suficientemente interesados en ellas para entrar de hecho en ellas. Y nuestro interés no está afirmado necesariamente en cómo estimular naturalmente algo está en eso mismo, aunque se admite que ciertos eventos y experiencias puedan ser tan poderosos como para captar literalmente nuestro interés. Eso es lo que explica nuestro fuerte interés en los mayores acontecimientos mundiales, partidos de campeonatos deportivos, celebraciones de premios de academia, como también nuestra insana obsesión con la vida privada de nuestras celebridades. Ciertas personas, cosas y sucesos nos interesan naturalmente y queremos estar “dentro” de esas vidas y eventos.
Pero las mayores historias de noticias mundiales, acontecimientos deportivos de campeonatos, los premios de academia y las vidas privadas de nuestras celebridades no son nuestro alimento diario, nuestra mesa familiar, nuestro lugar de trabajo, nuestro abono para trabajar, nuestro servicio de iglesia, nuestra venta de artículos del vecindario, nuestra rutina diaria, nuestro pan de cada día. Y es aquí donde tendemos a sufrir el hastío porque es aquí donde tendemos a no estar profundamente dentro de la realidad de la gente y de acontecimientos, con los cuales estamos obrando recíprocamente. Es aquí donde frecuentemente sentimos la vida como insulsa, aburrida y rutinaria. Pero, al final del día, luchamos con el hastío no porque nuestras familias, lugares de trabajo, compañeros, vecinos, iglesias y amigos no sean interesantes. Estamos hastiados porque nos encontramos internamente demasiado empobrecidos, distraídos o auto-centrados para tener verdadero interés en ellos. La experiencia no es lo que nos sucede, es lo que hacemos con lo que nos sucede. Así se expresa Einstein.
Vandekerckhove destaca además otra ironía: Es irónico que tendamos a luchar con el hastío y aburrimiento cuando estamos en la flor de nuestras vidas, sanos y trabajando; mientras que la gente como ella, que ha perdido su salud y está reflejando la muerte en su rostro, encuentra con frecuencia las más ordinarias experiencias en la alegría de la vida.
Sus puntos de vista tienen mucha semejanza con los de Rainer Maria Rilke en su libro Cartas a un poeta joven. Como Vanderkerckhove, él también sugiere que el hastío resulta un defecto por nuestra parte, una mirada desinteresada. En su correspondencia con un joven poeta aspirante, hace suya la queja del joven de que él, el joven, no estuvo suficientemente expuesto a la clase de experiencias que generan poesía porque vivió en una pequeña ciudad donde nunca parecía suceder nada interesante. Continuó confesando que él envidiaba a Rilke, que viajó extensamente a lo largo de Europa y se encontró con todas clases de gente interesante. Para él, los puntos de vista poéticos de Rilke eran muy reafirmados por el hecho de que anduvo por grandes ciudades, se encontró con gente interesante y tuvo estímulos de modos a los que un joven nunca podría esperar aproximarse en una ciudad pequeña.
La contestación a este joven ha venido a ser una clásica respuesta a la cuestión del hastío: “Si tu vida diaria parece pobre, no eches la culpa a ella; cúlpate a ti mismo, reconócete que no eres lo bastante poeta como para hacer que salgan sus riquezas; pues para el creador no hay pobreza ni un pobre lugar indiferente”.

Encontrar interesante la vida no depende de dónde estás tú ni con quién te encuentras sino más bien de tu propia capacidad para ver profundamente dentro de las cosas. La vida en todos sitios es lo suficientemente rica para ser interesante; pero nosotros, por nuestra parte, debemos estar interesados.
Ron Rolheiser (Trad. Benjamin Elcano, cmf) - Lunes, 31 de octubre de 2016
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¿Por qué celebrar la fiesta de todos los santos, en lugar de Halloween? Explicado a los niños

Los católicos estamos de fiesta porque el 1º de noviembre se celebra a todos los santos. Esa es la verdadera fiesta de estos días, celebrar a los monstruos y a las brujas no es de cristianos. Pero ¿Quiénes son los santos?
Los santos no son personas diferentes de nosotros, en todos los tiempos ha habido santos, de diferente edad, unos niños, otros jóvenes, adultos, viejitos, hay santos y hay santas, unos flaquitos, otros gorditos, unos muy inteligentes otros muy sencillos, algunos han nacido muy ricos otros fueron muy pobres, unos son blancos otros negros, unos han sido santos desde pequeños, otros llevaron una vida en la que no conocían a Dios, y se portaron muy mal, pero cuando se encontraron con Jesús, cambiaron, y decidieron ser felices siguiéndolo.
Todos, pero todos, estamos llamados a ser santos, Dios nos quiere santos, y para eso nos dio el Don de la Fe, fue su regalo cuando nos bautizaron, y todos los que estamos bautizados tenemos que ser santos, pero también tenemos que querer serlo. El Don de la Fe es más grande que todos los súper poderes de tus héroes favoritos y además es de verdad. Pero la fe no es para tener unos músculos muy fuertes, o para poder volar, o ver a través de las paredes, ni para golpear a nadie.
Ser santos es querer seguir a Jesús, actuar como él, hacer el bien como él, amar como él. SER SANTO ES SER AMIGO DE JESÚS.
Vamos ahora a conocer algunos de ellos.
Hace un tiempo hubo un niño llamado Domingo Savio, que desde muy chiquito entendió que ser amigo de Jesús era lo más importante en la vida. El día que hizo su primera comunión, escribió en un papelito: "Mis amigos serán Jesús y María, me confesaré y comulgaré los domingos y días de fiesta, prefiero morir antes que pecar". Quería hacer la voluntad de Dios en todo. Un día un maestro preguntó en el recreo a todos los niños: "Si supieran que hoy iban a morir ¿qué harían?, uno contestó "correría con mi mamá", otro dijo: "yo iría a la Iglesia a rezar y a confesarme", y Domingo dijo: "seguiría jugando porque en este momento esa es la voluntad de Dios". Era un niño alegre, feliz, porque amaba a Jesús.
Santa Teresita, también amaba mucho a Jesús y a María Santísima, tenía muchas hermanas y todas ellas quisieron consagrarse al Señor. Ella siempre supo que todas las cosas pequeñas, oraciones, trabajos, servicios hechos con amor eran lo que agradaba a Dios, un día le dijo a Jesús que ella quería ser su "pelotita" para que el niño Jesús jugara con ella. Cuando recibía la Sagrada Comunión era la más feliz del mundo. Era buena con todos y buscaba hacer favores a las personas que no sabían dar las gracias y eso le costaba trabajo pero se lo ofrecía a nuestro Señor. Rezaba como quien platica con el mejor de los amigos porque conocía muy bien quien era Jesús.
San Agustín fue un gran santo, pero él no siempre se portó bien, hacía sufrir a su mamá con su mal comportamiento, pero su mamá que era muy santa, se llamaba Mónica, rezaba mucho para que su hijo conociera a Jesús, y el día que Agustín encontró a Jesús en su vida se llenó de tanta alegría que ya no quiso nunca más pecar, fue con su mamá y juntos rezaron y dieron gracias a Dios. San Agustín llegó a ser Obispo y tenía tanta confianza en el amor de Dios que le decía: "Señor, nos creaste para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti". Pensaba y meditaba en las cosas de Dios, escribió muchos libros que ahora en la Iglesia sirven de guía para todos los cristianos. Decía también: "Ama y haz lo que quieras", porque sabía muy bien, que cuando se ama a Dios sólo harás lo que le agrada.
La Madre Teresa de Calcuta, quiso agradar a Jesús sirviendo a los más pobres, a los que nada tenían, a los que no podían pagar con nada, cuidaba con mucho amor a los enfermos porque decía que en los enfermos más pobres encontraba a Jesucristo. Todas las mañanas asistía a Misa, y comulgaba, para que todo lo que hiciera en el día fuera obra de Jesús. Cuando ya estaba muy viejita, seguía trabajando, hablaba a mucha gente, a los presidentes de los países, a los sacerdotes a personas de todo el mundo y los invitaba a que cuidaran la vida de todas las personas, sobre todo la de los niños. Ella rezaba siempre el Santo Rosario porque así siempre tenía la ayuda de la Virgen María.
Otros santos, han ido a lugares muy lejanos donde no se conoce a Jesús y les enseñan a amar a nuestro Señor, a ellos se les llaman Misioneros, algunos han muerto dando su vida por la fe, estos son los Mártires. Otros se han dedicado a cuidar a los enfermos, a los pobres, algunos fundaron colegios para que los niños se educaran y conocieran a Jesús.  Otros se han quedado en su ciudad y en su casa pero han hecho la voluntad de Dios y se han mantenido en su amistad. Algunos santos son muy conocidos por todos, pero hay otros que nadie conoce, más que Dios. Otros que han estado enfermos le entregan a Jesús todos sus sufrimientos, y así, nos encontramos que aunque los santos no salen mucho en la televisión ni los periódicos nos hablan de ellos, están haciendo que en el mundo brille la gloria de Dios.
Los nombres que tenemos muchas veces son los nombres de algún santo o santa, son nuestros patronos, por ejemplo, San Carlos, Santa Teresa, Santa Cecilia, San Pedro, San Juan, San Alberto etc.
Los santos, o sea los que ya están en el cielo porque vivieron su bautismo, a ellos se les veneran porque son:
Modelo: Porque viendo lo que ellos hicieron para ser amigos de Dios nosotros los podemos imitar.
Estímulo: Porque ellos, lucharon como ahora nosotros y ya gozan de la herencia a la que también nosotros estamos llamados.
Intercesores: Son amigos y hermanos nuestros y grandes bienhechores a quienes podemos recurrir suplicándoles que hagan valer su influencia ante Dios en ayuda de nuestras necesidades. Fuente: Aciprensa

Halloween: El problema no está en disfraces o dulces sino en glorificar el mal

El P. Vincent Lampert, exorcista y párroco en la Arquidiócesis de Indianápolis, afirmó en diálogo con ACI Prensa que los padres deben recordar los orígenes cristianos de Halloween y hacer una celebración consecuente en la Víspera de Todos los Santos “en vez de glorificar al mal”.
"En última instancia, no creo que haya nada malo con que los niños se pongan un traje, se vistan de vaquero o Cenicienta y pasen por el barrio pidiendo dulces. Es una diversión sana”, dijo el P. Lampert.
El sacerdote aseguró que el peligro radica en los trajes que glorifican el mal deliberadamente e infunden miedo, o cuando las personas pretenden “obtener poderes especiales” a través de la magia y brujería, inclusive por mero entretenimiento.
"En el libro de Deuteronomio, en el capítulo 18, se habla de no intentar consultar a los espíritus de los muertos, tampoco a los que practican magia, brujería o actividades afines. Aquello sería una violación de un mandamiento de la Iglesia, al colocar otras cosas por delante de la relación con Dios".
"Y ese sería el peligro de Halloween. Que de alguna manera Dios se pierde en todo esto, que la connotación religiosa se pierda y finalmente la gente glorifique el mal", añadió.
También dijo que es importante recordar que el diablo y los espíritus malignos no tienen ninguna autoridad adicional en Halloween, aunque lo parezca.
"El diablo actúa por lo que la gente hace, no porque este haga algo por sí mismo. Tal vez por la forma en que se celebra ese día, en realidad se invita a que el mal entre a nuestras vidas", dijo.
Finalmente el P. Lampert aseguró que una de las mejores cosas que los padres pueden hacer es utilizar Halloween como un momento de aprendizaje y explicar a los niños “por qué ciertas prácticas no conducen a nuestra fe e identidad católica”. Fuente: Aciprensa

8 cosas que todo cristiano debe saber sobre Halloween

¿Cómo hace el demonio para alejarnos del camino de Jesús? La tentación comienza levemente, pero crece: siempre crece. Segundo, crece y contagia a otro, se transmite a otro, trata de ser comunitaria. Y, al final, para tranquilizar el alma, se justifica. Crece, contagia y se justifica”, advirtió el Papa Francisco en abril del 2014.
Cercanos a la noche de Halloween, que se celebra cada 31 de octubre, compartimos 8 cosas que todo cristiano debe saber sobre esta fiesta pagana que poco a poco se ha expandido en todo el mundo.
1. El origen del nombre
La Solemnidad de todos los Santos es el 1 de noviembre y en la Iglesia se empieza a celebrar desde la noche anterior. Por ello la noche del 31 de octubre, en el inglés antiguo, era llamada “All hallow’s eve” (víspera de todos los santos). Más adelante esta palabra se abrevió a “Halloween”.
2. Las raíces celtas
Ya en el siglo VI A.C., los celtas del norte de Europa celebraban el fin de año con la fiesta de “Samhein” (o La Samon), festividad del sol que se iniciaba la noche del 31 de octubre y que marcaba el fin del verano y de las cosechas. Al respecto, ellos creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos retornar a la tierra, fomentando un ambiente de terror.
Según la religión celta, las almas de algunos difuntos se encontraban dentro de animales feroces y podían ser liberadas con sacrificios de toda índole a los dioses sacrificios, incluyendo sacrificios humanos. Una forma de evitar la maldad de los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos era disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibido ante sus miradas.
3. Su mezcla con el cristianismo
Cuando los pueblos celtas fueron cristianizados, no todos renunciaron a sus costumbres paganas. Asimismo, la coincidencia cronológica de la fiesta pagana del “Samhein” con la celebración de todos los Santos y la de los difuntos, al día siguiente (2 de noviembre), hizo que las creencias cristianas se mezclaran con las antiguas supersticiones de la muerte.
A través del arribo de algunos irlandeses a Estados Unidos, se introdujo en este país el Halloween, que llegó a ser parte del folklore popular del país norteamericano. Luego, incluyéndose los aportes culturales de otros migrantes, se introdujo la creencia de las brujas, fantasmas, duendes, drácula y diversos monstruos. Más adelante esta celebración pagana se propagó a todo el mundo.
4. Una de las principales fiestas satánicas
Según el testimonio de algunas personas que practicaron el satanismo y luego se convirtieron al cristianismo, Halloween es la más importante fiesta para los cultos demoníacos porque se inicia el nuevo año satánico y es como una especie de “cumpleaños del diablo”. Es en esta fecha que los grupos satánicos sacrifican a jóvenes y especialmente a niños porque son los preferidos de Dios.
5. ¿Truco o Dulce?
En Halloween los niños y no tan niños se suelen disfrazar de seres horribles y temerarios y van de casa en casa exigiendo “trick or treat” (truco o dulce). La creencia es que, si no se les da alguna golosina, los visitantes harán una maldad al residente del lugar. Hay quienes consideran que los inicios de esta costumbre están en la persecución que se hacía a los católicos en Inglaterra, donde sus casas eran presa de amenazas.
6. Jack y la calabaza
Existe una antigua leyenda irlandesa, en la que se cuenta de un hombre llamado Jack que había sido tan malo en vida que supuestamente no podía ni entrar al infierno por los demasiados trucos que le había jugado al demonio. Es así que tuvo que permanecer en la tierra vagando por los caminos con una linterna, hecha de un vegetal vacío con un carbón encendido.
La gente supersticiosa para ahuyentar a Jack ponía una linterna similar en la ventana o al frente de su casa. Más adelante, cuando esto se popularizó, el vegetal para hacer la linterna pasó a ser una calabaza con agujeros en forma del rostro de una calavera o bruja.
7. Un gran negocio
Hollywood ha contribuido con la expansión celebrativa del Halloween a través de sus numerosas películas en las que la violencia gráfica y asesinatos crean en el espectador un estado morboso de ansiedad y angustia, provocando muchas veces una idea errónea de la realidad. Asimismo, las máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos son motivo para que algunos empresarios fomenten el “consumo del terror” y saquen su provecho económico de esta “moda” norteamericana.
8. La fiesta de disfraces
Según el Padre Jordi rivero, gran apologeta, celebrar una fiesta con disfraces no es intrínsecamente malo, siempre y cuando se cuide que el disfraz no vaya en contra del pudor, del respeto por lo sagrado y de la moral en general.
Es por ello que en los últimos años ha ido en aumento la celebración alternativa del “Holywins” (la santidad vence), que consiste en disfrazarse del Santo o Santa favorito y participar la noche del 31 de octubre en diversas actividades de la parroquia, como Misas, vigilias, grupos de oración por las calles, adoración eucarística, canto, música y baile en “clave cristiana”. Fuente: Aciprensa

Hoy ha llegado la salvación a esta casa



Domingo XXXI del Tiempo Ordinario

Confirmaciones 2016

El pasado viernes 28 de octubre de 2016 hemos celebrado el sacramento de la Confirmación de 65 jóvenes. 
Una iglesia llena de familiares y amigos los ha arropado y posteriormente participado de un ágape en común. 
Agradecemos sinceramente la colaboración de todos y muy especialmente del grupo de catequistas que paciente y eficazmente les han formado y acompañado durante estos 3 años de preparación. 
Les recordamos que todas las fotos que han sido tomadas durante la celebración, estarán, pasados unos días, disponibles en el despacho del padre Sotillos.



Pulsando sobre este enlace podrán acceder a un álbum compartido de fotos de grupo y al que usted puede añadir sus propias fotos, preferiblemente de grupo.

AVISOS


1. Las Misas del 1 de noviembre son como los domingos.
2. El día 2 día de los difuntos, a las 20:00 h., tendremos un funeral comunitario por los difuntos de la Comunidad de claretianos y por los de la parroquia.
3. El viernes próximo después de la Misa de las 20:00 h. dará un concierto un grupo africano llamado "Abataano", que ofrecerá sus discos.
4. En la colecta de Domund se recaudaron 6.330 €



No cultivar la impaciencia

Hace treinta y cuatro años, cuando lancé esta columna, nunca habría dicho esto: La impaciencia no es algo que deba ser cultivado, a pesar de lo romántico que podría parecer. No confundáis a Jesús con Hamlet, la paz con la inquietud, la hondura con el desagrado ni la paz genuina con la ansiedad existencial del artista. La impaciencia en nosotros no necesita ser fomentada; produce suficiente estrago por sí misma.
Pero yo soy converso tardío para este modo de ver. Desde la más tierna infancia hasta incluso la media edad, viví un romance con la impaciencia, con el estoicismo, con ser el forastero solitario, con ser el único en la reunión que encontraba todo demasiado superficial para ser real. Tal vez eso contribuyó a que optara por el seminario y el sacerdocio; ciertamente eso ayuda a explicar por qué titulé esta columna En el exilio. Durante la mayor parte de mi vida, he equiparado impaciencia con profundidad, como algo que debe ser cultivado.
Esto me vino naturalmente, y a todo lo largo del camino he encontrado valerosos guías que me ayudaron a cargar mi soledad en ese camino. Durante mis años de bachillerato, estuve intrigado con Hamlet, de Shakespeare. Lo memoricé virtualmente. Hamlet representaba la profundidad, la intensidad y la aventura; no era un bebedor de cerveza. Para mí, él era el profeta solitario, radiante profundidad más allá de la superficialidad
En los años de seminario, me gradué en Platón (“Estamos encendidos en la vida con una locura que viene de los dioses y nos hace creer que podemos alcanzar un gran abrazo, hacernos inmortales y contemplar lo divino”); en Agustín (“Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti”); en Juan de la Cruz (“Vamos por la vida encendidos por urgentes anhelos de amor”); en Karl Rahner (“En la angustia de la insuficiencia de todo lo accesible, aprendemos que aquí, en esta vida, no hay ninguna sinfonía acabada”). Leer a estos pensadores me ayudó a poner mi juvenil romanticismo bajo una alta valla simbólica.
Junto con estos escritores, estuve muy influido por algunos novelistas que me ayudaron a infundir en mí la idea de que la vida debe ser vivida con una tal intensidad interior y alto romanticismo como para excluir cualquier simple satisfacción en el estado normal de la vida, los placeres y los gozos domésticos de todos los días. Para mí, los personajes de Nikos Kazantzakis alumbraron una pasión que los hizo virtualmente divinos e irresistiblemente envidiables, aun cuando lucharon por no auto-destruirse; Iris Murdoch describió amores que eran muy obsesivos, y aun así tan atractivos, como para hacer todo fuera de ellos irreal; y Doris Lessing y Albert Camus me sedujeron con imágenes de una inquietud interior que hicieron que la vida ordinaria pareciera insulsa y no digna. La idea añadió en mí que era mucho más noble morir en un anhelo no recompensado que vivir en cualquier otra cosa. Mejor muerto en intensidad que vivo en normalidad doméstica. La impaciencia debía ser fomentada.
Y muchas cosas en nuestra cultura, especialmente en las artes y en la industria del entretenimiento, fomentan esa tentación, a saber, auto-definirse como inquieto e identificar esta inquietud con la profundidad y con la ansiedad del artista. Una vez que nos definimos de este modo, como románticos complejos e incurables, tenemos una excusa para ser difíciles y también tenemos una excusa para la traición y la infidelidad. Por ahora, en palabras de una canción de The Eagles, somos espíritus inquietos en una lucha sin fin. Comprensiblemente, entonces, volamos sobre las reglas ordinarias por la vida y la felicidad, y nuestra complejidad es suficiente justificación para cualquier manera de actuación. Como Amy Winehouse se auto-define famosamente: “Te dije que yo era un problema, y sabes que no soy buena”. ¿Por qué debería alguien ser confundido por nuestro rechazo de la vida normal y la felicidad ordinaria?
Hay algo dentro de nosotros, particularmente cuando somos jóvenes, que nos tienta hacia esa especie de auto-definición. Y, para ese tiempo de nuestras vidas, cuando somos jóvenes -creo yo- eso es saludable. Se supone que los jóvenes son super-idealistas, incurablemente románticos y recelosos de cualquier pesada caída en la instalación por segundo-mejor. Como Doris Lessing dice, ¡sólo hay un verdadero pecado en la vida y eso es llamar segundo-mejor a cualquier otra cosa distinta de lo que es, segundo-mejor! Mi deseo es que toda la gente joven leyera a Platón, Agustín, Juan de la Cruz, Karl Rahner, Nikos Kazantzakis, Iris Murdoch, Doris Lessing, Jane Austin y Albert Camus.
Pero, fuera de autores tales como Platón, Agustín, Juan de la Cruz y Karl Rahner, que integran esa insaciable impaciencia y ansiedad existencial en una narrativa más grande y significativa, nosotros deberíamos estar hartos de definirnos como inquietos y de cultivar eso. El alto romanticismo sólo nos servirá bien si por fin lo situamos en una auto-comprensión que no haga de la impaciencia un fin en sí misma. Sólo tener sentimientos nobles no traerá mucha paz a nuestras vidas y, mientras envejecemos y maduramos, la paz no viene a ser el premio. Romeo, Julieta, Hamlet, Zorba el griego, el doctor Zhivago y las otras figuras tan románticas de nuestras pantallas y de nuestras novelas pueden encender nuestras  imaginaciones románticas, pero no son al fin imágenes al estilo de la intimidad que favorece un permanente encuentro de corazones dentro del cuerpo de Cristo.

Ron Rolheiser (Trad. Benjamin Elcano, cmf) - Lunes, 24 de octubre de 2016
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San Antonio María Claret, obispo y fundador.

San Antonio María Claret, obispo, que, ordenado presbítero, durante varios años se dedicó a predicar al pueblo por las comarcas de Cataluña, en España. Fundó la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y, ordenado obispo de Santiago de Cuba, trabajó de modo admirable por el bien de las almas. Habiendo regresado a España, tuvo que soportar muchas pruebas por causa de la Iglesia, y murió desterrado en el monasterio de monjes cistercienses de Fontfroide, cerca de Narbona, en el mediodía de Francia.
A pesar de su nombre rimbombante, Antonio María Claret y Clara fue un arzobispo de origen relativamente humilde. Nació en 1807, en Sallent, España. En su juventud trabajó con su padre como tejedor y, en sus ratos libres, aprendía el latín y el oficio de impresor. A los veintidós años ingresó en el seminario de Vich, donde se ordenó sacerdote en 1835. Algunos años más tarde pensó en hacerse cartujo, pero, como no tenía salud suficiente para resistir la dura vida de los monjes, se trasladó a Roma y entró en el noviciado de la Compañía de Jesús, con el propósito de-partir a las misiones extranjeras. Su mala salud no resistió el noviciado y el padre general de la Compañía le aconsejó que volviese a España a trabajar en la evangelización de sus compatriotas. Así lo hizo el P. Antonio y durante diez años predicó misiones y retiros en toda Cataluña. Por entonces ayudó a santa Joaquina de Mas a fundar la congregación de las Carmelitas de la Caridad. El celo del santo movió a otros sacerdotes a seguir su ejemplo.
En 1849, gracias al P. Claret principalmente, se fundó la congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Actualmente los «claretianos», como suele llamárselos, se hallan extendidos no sólo en España, sino también en América y otras partes. Poco después de la fundación de esa gran obra, el P. Claret fue elegido obispo de Santiago de Cuba. La tarea era excepcionalmente difícil, ya que una organización de fanáticos y turbulentos anticristianos combatieron sistemáticamente todas las reformas emprendidas por el santo. Como si ello no fuese suficiente, atentaron varias veces contra su vida. En cierta ocasión, un hombre, furioso de que el santo hubiese convertido a su amante, le hirió gravemente. El propio san Antonio intercedió por el agresor y logró que se le conmutase la pena de muerte.
En 1857 volvió San Antonio a España como confesor de la reina Isabel II, después de renunciar al gobierno de su diócesis. En la corte sólo residía el tiempo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus funciones, el resto lo consagraba a predicar misiones y a difundir los buenos libros, especialmente en catalán. A él debe España la fundación de la Librería Religiosa de Barcelona, que ha ejercido una influencia enorme en el renacimiento religioso del país. Se dice que san Antonio predicó durante su vida 10.000 sermones y escribió cerca de 200 libros y folletos para instrucción y edificación del clero y el pueblo. Como rector del Escorial, estableció un laboratorio científico, un museo de historia natural, una escuela de música, otra de lenguas, etc. El santo vivía en perpetua unión con Dios; entre las gracias sobrenaturales más notables que el Señor le concedió, se contaban, además de los éxtasis, los dones de profecía y de curación.
Las condiciones políticas de España y la actitud de la reina para con la Santa Sede hicieron muy difícil la posición de san Antonio. Durante la revolución de 1868, fue desterrado junto con la reina. Entonces pasó a Roma, donde empleó su influencia en promover la definición de la infalibilidad pontificia. Sus amigos de España quisieron hacerle volver a su patria, pero el intento fracasó. San Antonio cayó gravemente enfermo en Francia y murió en el monasterio cisterciense de Fontfroide, cerca de Narbona, el 24 de octubre de 1870. Es beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934, y Pío XII lo canoniza el 7 de mayo de 1950.
Fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Oremos: Dios nuestro, que infundiste en San Antonio María Claret una gran fortaleza y una admirable caridad para llevar à cabo la evangelización de los pueblos, concédenos, por su intercesión, que busquemos siempre tu reino en todo lo que hagamos y que nos dediquemos, con empeño, à ganar à nuestros hermanos para Cristo. Que vive y reina contigo.
Fuente: http://evangeliodeldia.org/